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Familias monoparentales: una realidad poco conocida

No todos los niños y niñas tienen un padre y una madre

Es muy habitual que a la hora de hablar de niños y niñas se dé por sentado que tienen un padre y una madre, por ser el tipo de familia más tradicional. De un tiempo a esta parte se están normalizando cada vez más las familias con dos madres, y en menor medida, por ser menos frecuentes, las familias con dos padres (aunque en ambos casos queda aún mucho por hacer), y en el camino quedan las familias monoparentales, que conforman un tipo de familia poco conocida del que hemos querido hablar para mostrar un poco su realidad.

Familias monoparentales: qué es una familia monoparental

Como su nombre indica, son aquellas familias conformadas por una persona adulta y su hijo/a, o hijos/as. Las razones para conformar una familia monoparental son diversas, ya que cada familia cuenta con una realidad propia, y aunque para respetar dicha opción no debería ser necesaria ninguna justificación, cuando se explican las vivencias, las razones y las elecciones se facilita el que los demás puedan llegar a comprenderlas, aceptarlas y normalizarlas.

Por eso hemos querido hablar con algunas familias monoparentales, para que nos cuenten su experiencia, las trabas con las que se han encontrado, los juicios, las dificultades, las facilidades… en definitiva, que nos hablen de cómo es ser parte de una familia monoparental en el siglo XXI, en España.

Para ello contamos con 4 mujeres que forman parte de nuestra «Tribu CSC», que cuentan desde hace unas semanas con un grupo propio en nuestro Grupo de Apoyo para que puedan hablar de su realidad única y apoyarse, acompañarse y darse ideas igual que hacemos el resto de familias con otras realidades, al compartir características de algún tipo.

¿Por qué familia monomarental?

En realidad es una pregunta que no tiene por qué tener una respuesta muy diferente de la que podría hacerse a una familia tradicional. Nadie nos pregunta por qué hemos formado una familia madre-padre-hijos, y por la misma regla de tres no debería hacer falta preguntar a nadie el porqué de una opción sin pareja.

Pero como digo, creo que puede ayudar a visibilizar y normalizar este tipo de familias el conocerlas, y sobre esto Laura nos ha contado que no era su primera opción, que su intención siempre había sido formar una familia en pareja, pero que tras una ruptura y un tiempo sin pareja se vio con 35 años y un instinto maternal en aumento, y empezó a informarse:

Cuanta más información buscaba más lo veía como mi opción de familia. Y finalmente así fue,  hice «público» que lo estaba pensando con familias y amigos cercanos; conforme daba pasos todo resultaba más fácil y como todos los caminos llevan a Roma…  Con esa decisión fui al médico y todo salió rodado.

Isabel cuenta algo parecido; el ver que iban pasando los años y no encontraba la estabilidad de una pareja le llevó a valorar la posibilidad:

Llegado el momento no me costó tomar la decisión porque la maternidad para mi era algo prioritario, por delante de tener pareja, además tomar la decisión de ser madre en solitario no conlleva tener que renunciar a tener pareja posteriormente.

Lo mejor de ser una familia monomarental es…

 

Familias Monoparentales

 

Seguro que mucha gente piensa que una familia monomarental es como una familia incompleta, y que esa persona adulta con un niño o niña necesita sí o sí a otra persona adulta para tirar adelante (con la mala suerte de que, por lo que sea, no da con ella). Sin embargo, es una opción que tiene ciertos beneficios, como nos cuentan nuestras protagonistas.

Vero, por ejemplo, nos explica que la relación que se crea es algo muy, muy especial:

Lo mejor es la libertad en la toma de decisiones, en la educación, métodos de crianza, etc.  También la conexión que se se va forjando entre los dos.

E Isabel nos dice algo similar, al afirmar que aunque también te puedes equivocar, la responsabilidad es solo de ella:

Todas las decisiones las tomas tú, así que no discutes con nadie. Eso no quita que en ocasiones te equivoques, pero igual que cualquier otra familia con dos progenitores.
Al no tener pareja me doy cuenta de que todo mi tiempo es para la niña y, viéndolo desde este punto de vista, todo lo hago con ella y no tengo que compartir mi tiempo con nadie más.

Y lo peor de esta opción, ¿qué sería?

Curiosamente, o quizás no tanto, el no tener una pareja para tomar las decisiones evita muchas confrontaciones, pero a la vez, te deja en soledad en momentos que podrías querer compartirlo con alguien de confianza.

Sonia nos explica que aunque a menudo está acompañada, no es lo mismo que si tuviera una pareja:

Lo peor es la soledad en cuanto a compartir lo maravilloso que es tener a mi hija, ya que no es lo mismo compartirlo con mi madre o mi hermana, y mucho menos con una amiga. A esas personas nunca les va a importar mi hija tanto como a mí (y su padre sí lo tuviera).

Y Vero nos cuenta lo mal que lo pasó cuando su bebé enfermó:

Lo peor fue la soledad que sentí cuando Luca estuvo muy malito al nacer. De repente, se me comió la necesidad de intimar emocionalmente. Familia y amigos no pueden llegar a ese nivel de intimidad.

Pero no es lo único, y es que criar sin pareja a un bebé puede llegar a ser muy duro por todo lo que conlleva, al hacerlo en una sociedad que no tiene previsto el que haya familias de este tipo (todo está pensado, incluso los gastos, en familias en los que los dos integrantes puedan tener la oportunidad de percibir un sueldo). Por eso Isabel nos explica que las familias monoparentales están en un gran riesgo de exclusión social:

Sólo hay posibilidad de que entre un sueldo en casa, y en muchas ocasiones con suerte llega a los 1000€; pero no es solo eso, pues siempre está el miedo a enfermar gravemente o sufrir un accidente. Es algo que me aterra y que nunca se me había pasado por la cabeza antes de tener a la niña. Si a mí me pasara algo no sé qué sería de ella. Tengo familia, claro, pero no sería yo.

¿Has recibido algún juicio por ser familia monoparental?

Vale, sé que es una pregunta trampa. ¿Quién no ha recibido nunca un juicio cuando hay niños de por medio? Cualquier pareja, por más tradicional que sea, por más que cumpla todos los cánones de lo establecido, recibirá en algún momento algún juicio por cómo hacen o dejan de hacer las cosas, así que parece lógico que una familia monomarental los reciba también.

 

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Probablemente, por la situación, sean más cautos en primera instancia (pobrecita/o, que está criando sola/o a un bebé), pero si abres el grifo y les das motivos para opinar…

Sonia nos dice que siempre siente que tiene que demostrar a los demás que es capaz de hacerlo sola, y que siempre ha sentido que no confiaban lo suficiente en ella. Además, cuando ha querido contar con alguien simplemente para desahogarse y tener un hombro en el que apoyarse un ratito, ha recibido algo como «fue tu decisión», en vez de un poco de comprensión:

Es como si siempre estuviera ese pretexto. Cuando alguien se va quejando de que no puede contar con su marido nadie o poca gente le dice… «Ah, amiga, tú elegiste criar a tu hijo con tu pareja en vez de haberlo hecho sola, ¿eh?».

Laura, por su parte, explica que a su padre no le hizo gracia cuando ella comentó su decisión, pero que todo cambió al saber que esperaba un bebé, y que en general no tiene queja:

El entorno se comporta muy bien, con normalidad, como si fuera una familia al uso, sin distinción.

Isabel, por su parte, nos dice algo muy parecido a lo que dice Sonia:

Cuando alguna vez estoy agobiada y me quejo por algo sí que siento, por los comentarios de la gente, un «tú te lo has buscado, nadie te mandó meterte en ese jardín», lo cual es muy triste.

¿Qué crees que falta para que haya más comprensión y normalidad?

Se suele decir que el tiempo acaba haciendo normal la novedad. Es decir, que lo que hoy puede parecer raro o extraño, por nuevo o poco habitual, se normaliza a la larga a medida que se hace cotidiano. El problema es que a veces el tiempo es «mucho tiempo», y es preciso acelerar el proceso.

Por eso hemos preguntado a estas cuatro madres qué es lo que creen que debería cambiar en nuestra sociedad, y todas coinciden en la necesidad de proteger más y mejor a este tipo de familias a nivel social y laboral, y piden un poco más de empatía a nivel general.

Vero nos cuenta que, en su caso, ha echado en falta mucho apoyo porque ser madre soltera no es el única hándicap con el que cuenta:

Lo primero es regular oficialmente la situación: ¿ayudas? Soy madre soltera y autónoma. 2 en 1. Una ayudita del estado estaría bien.
En el Hospital La Fe de Valencia, reconocido por a nivel nacional y europeo por su servicio de Neonatología, no tenía protocolo para madres solteras. Tuvimos que pelear que mis padres acompañaran a Luca en la incubadora como si fueran ellos los padres.
Familias monoparentale
Sonia, por su parte, siente que es necesario un cambio de mentalidad y más apoyo del sistema:
Para empezar, quitar lo del rol de hombre/padre y rol de mujer/madre. Solo somos personas cuidando de otras (…) Hace falta más información, más educación en igualdad y más apoyo a la crianza por parte del gobierno.
Laura nos habla del problema que tienen todas, que es el de la conciliación. Si ya es lamentable la conciliación en familias conformadas por una pareja, imaginad si hablamos de una sola persona con su bebé:
Creo que falta tiempo para que se vean casos, que sea un tipo de familia más. Que haya un poco más de ayuda a la hora de conciliar trabajo y familia monoparental, en mi caso casi imposible… Sigo de excedencia y veremos cuando me incorpore si puedo.
Isabel nos da algunos datos muy interesantes, y nos cuenta cuál es la percepción del entorno, al pensar que percibe ayudas diversas, cuando no es así:
A nivel nacional no existe ningún tipo de regulación específica para las familias monoparentales, solo una ley de familias que contempla niveles de renta, por lo que necesitamos la aprobación de una ley de familias monoparentales con beneficios fiscales como sí tienen por ejemplo las familias numerosas, que evite que nuestras familias lleguen a situaciones límite.
Según las estadísticas el 55% de las familias monoparentales están en situación de pobreza precisamente por la falta de medidas y la poca o nula voluntad política de solucionar el tema.
En demasiadas ocasiones me encuentro con personas que piensan que por ser familia monoparental me dan ayudas por todos lados, y nunca he tenido ningún beneficio ni ayuda en nada.

Es duro a veces, pero compensa

Todas ellas aseguran que si se vieran de nuevo en la situación de tener que escoger con todo lo que saben ahora, a pesar de todo lo que nos cuentan, volverían a tomar la misma decisión.

Escogerían de nuevo ser una familia monomarental y lucharían, como hacen cada día, por sacar adelante a su familia y poder dar todo el amor que tienen para sus peques.

¡Muchas gracias a Laura, Sonia, Vero e Isabel por vuestras palabras y contarnos vuestras experiencias!

 

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