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El espasmo del sollozo o del llanto: una condición benigna que asusta muchísimo

Los espasmos del sollozo se curan solos con el paso del tiempo y no dejan secuelas

¿Alguna vez tu niño se ha caído y en lugar de llorar se ha quedado «pillado», mirándote fijamente pero sin llorar ni respirar durante un rato que se te ha hecho eterno? Pues probablemente lo que tuvo fue un espasmo del sollozo o espasmo del llanto.

¿Qué son los espasmos del sollozo?

Los espasmos del sollozo son episodios donde el niño deja bruscamente de respirar, generalmente después de un estímulo que en condiciones normales desencadenaría el llanto: un golpe, un berrinche o una regañina.

 

 

Son habituales entre los 6 meses y los 6 años de edad, aunque la gran mayoría se presentan por primera vez antes de los 18 meses de edad. Aunque sucede en pocas ocasiones, a veces se pueden dar incluso en recién nacidos.

¿A qué se deben?

No se sabe muy bien por qué suceden. En algunos estudios se ha visto una relación con algunos tipos de anemia, pero no se ha podido confirmar que esta sea la causa.

Es muy frecuente también que existan antecedentes familiares, y los abuelos pueden confirmar que el padre o la madre tuvo este tipo de espasmos del sollozo cuando eran pequeños.

Existen dos tipos de espasmo del sollozo: el pálido y el cianótico

El espasmo del sollozo de tipo cianótico es el más frecuente. Cuando el niño se enfada (porque lo han regañado o se ha dado un golpe y le duele), empieza a llorar durante un período muy corto de tiempo, aguanta la respiración durante unos segundos y se empieza a producir la cianosis.

 

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Los labios y la piel alrededor de la boca se ponen de color azulado y a continuación puede perder la conciencia y caer al suelo. A veces ni siquiera llegan a llorar. Simplemente después del desencadenante aguantan la respiración hasta que se produce la cianosis.

Si dejan de respirar durante mucho tiempo pueden producirse incluso convulsiones. Los episodios se pueden repetir entre 1 y 6 veces por semana y un pequeño porcentaje de niños puede tener múltiples episodios al día.

Los espasmos del sollozo de tipo pálido son menos frecuentes y pueden confundirse con convulsiones. El niño pierde el conocimiento después de una pequeña caída o un golpe que a veces ni siquiera se recuerda.

 

 

La pérdida de conciencia puede producirse hasta 30 segundos después del golpe en estos casos, motivo por el cual a veces no se relaciona bien con el desencadenante y podemos pensar que se trata de otro problema. 

¿Cómo se diagnostican?

No hay ninguna prueba para hacer el diagnóstico de espasmo del sollozo. Nos basamos en la secuencia de los acontecimientos: el desencadenante, el intento de llanto, el cese de la respiración y la pérdida de consciencia.

En ocasiones, sobre todo cuando el estímulo doloroso ha sido mínimo o cuando la edad del pequeño se aparta de lo habitual, pueden quedar dudas de que se trate de una epilepsia o algún otro problema que origine pérdidas bruscas de consciencia, como algún trastorno cardíaco.

Si hay dudas con respecto a que sea una epilepsia, se puede hacer un electroencefalograma. Si hay antecedentes familiares de enfermedad cardíaca o de muerte súbita, puede ser necesaria una valoración cardiológica.

 

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Si hay sospecha de anemia puede ser necesario hacer una analítica para descartarla, porque en estos casos el tratamiento con hierro disminuye la frecuencia de las crisis y en ocasiones cesan por completo

Afortunadamente los espasmos del sollozo desaparecen siempre con la edad. Habitualmente, remiten en unos 4 años y como mucho pueden extenderse hasta los 8 años de edad. El desarrollo de estos niños es completamente normal y no queda ningún tipo de secuelas.

¿Y qué hacemos?

Además de lo comentado, por si podemos dar con la causa y prevenir, una vez sucede no hay mucho que podamos hacer. Por supuesto, es importante mantener la calma (o intentarlo), pues cuanto más bruscamente actuemos mayor es la probabilidad de que esté más tiempo con la respiración contenida.

Se suele recomendar soplarles suavemente en la zona de la nariz y la boca, pues se cree que de ese modo iniciarán antes la inspiración; no está claro que funcione y quizás ayude más a los progenitores que al peque, al tener la sensación de que estamos haciendo algo.

En caso de que pierda el conocimiento es recomendable sostenerlo horizontal, sin necesidad de hacer el boca a boca ni hacer maniobras de reanimación, y simplemente esperar a que recobre el sentido, asegurándonos de que respira bien (ante la duda, podemos ponerlo de lado).

 

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