Cuando tienes la sensación de que te pasas el día diciendo «NO»

10 ideas para salir del "NO" y educar en positivo

Hace unos días hablábamos de la gran diferencia de expresar los límites en positivo y quedó pendiente tratar el tema de una manera más concreta. Hoy vamos a darte diez ideas prácticas sobre cómo hacerlo.

1. Anticiparnos ante situaciones que sabemos que pueden ser complicadas

Por ejemplo, si tenemos cita en el pediatra y sabemos que mantener a los peques más o menos quietos y en silencio en la sala de espera es misión imposible, terminaríamos diciendo “no corras”, “no te levantes”, “no hables alto”, etc.

Sin embargo, podemos explicar previamente lo que tenemos que hacer y preparar la situación: “Tenemos que ir al médico, y mientras esperamos hemos de estar tranquilos, porque hay otras personas enfermas que tenemos que respetar, o ancianas que pueden no escuchar bien cuando les llamen por su nombre. ¿Qué te parece si nos llevamos cuadernos y lápices para colorear? ¿Y si jugamos a convertirnos en mimos y nos comunicamos por gestos?” (a mí en concreto esto me funciona muy bien porque a mis dos peques les he enseñado a signar).

2. Hacer partícipe al peque

Si además nos toca revisión del programa del niño sano y esto incluye vacunas, podemos explicar la importancia de no moverse para que no le hagan aún más daño, y antes de decir “no te muevas” puede ser útil practicar con un muñeco, para que entienda la importancia de la calma y así pueda hacer lo mismo cuando se le pida.

3. Respetar sus decisiones

Si llegamos al parque y un niño quiere jugar con su pelota o su muñeca, debemos observar si el peque está preparado para compartir. Si no quiere hacerlo y el otro niño la toma sin su permiso puede ser que reaccione mal y trate de defender lo que es suyo dando un manotazo, pegando o mordiendo. Antes de tener que llegar a decir “no se pega” podríamos prever la situación y decirle lo positivo que puede ser jugar juntos. Ahora bien, sabemos que los niños tardan tiempo en madurar lo suficiente para entender el significado de compartir, por lo que debemos intentar empatizar con ellos y no obligarles a hacer algo que no quieren.

Una solución a esta situación puede ser preguntar siempre, y en caso de que no le guste prestar sus cosas podemos sugerir no llevar su juguete preferido al parque si puede ser un motivo de conflicto.

4. Decirle lo que sí puede hacer

Si es la primera vez que vamos al teatro, al cine o a un cuentacuentos puede suceder que el peque desconozca cómo hay que comportarse en estos lugares y además esté lleno de emociones ante la novedad.

 

 

En lugar de decir “no te pongas de pie en la silla” o “no hables” podemos decir “vamos a estar en silencio para poder escuchar”.

5. Ofrecer alternativas

Mi peque está ahora mismo en fase de terremoto. Esa en la que de pronto se pone a correr por la calle, y siempre tengo miedo de su reacción a la hora de cruzar una calle.

Viendo que “no corras” y “dame la mano” no suele tener mucho éxito estoy probando una nueva técnica que nos funciona de maravilla: «¿Prefieres dar la mano a mamá o a la abuela? ¿Me das esta mano o me das la otra?»

De este modo el peque siente que tiene la libertad de elegir, que sus decisiones se respetan, aunque en realidad le estamos ofreciendo dos opciones que previamente hemos considerado como válidas. Esto también podría funcionar con un hermano siempre que sea suficientemente mayor y responsable («¿Me das la mano a mí o a tu hermano?»), o en ese caso, también le puede encantar ir en medio y pegar grandes saltos agarrándose de ambas manos: «¿Nos das la mano y jugamos a saltar?».

6. Explicar las consecuencias

Los peques también suelen pasar por una fase en la que les gusta tirar y lanzar todo tipo de cosas. Desde la trona, cuando lanzan comida al suelo, cuando juegan a que de pronto quieren ver hasta dónde llegan lanzando por ejemplo una pieza de construcción…

En lugar de decir “No lo tires” podemos decir “Si la comida toca el suelo se ensuciará, ¡puag! (acompañando con cara de asco)” o “¡Cuidado! Si lo lanzas puedes romperlo”.

 

 

En este punto es importante reflexionar sobre la importancia de que las consecuencias sean “naturales”, no castigos camuflados.

Por ejemplo:

  • Si vas al cole sin abrigo no podrás salir al patio, porque está lloviendo” (consecuencia natural).
  • Si no te comes todo lo que hay en el plato no habrá helado de postre” (consecuencia no natural, no tiene nada que ver una cosa con la otra, esto es más bien un chantaje y además un error a nivel nutricional).

7. Sustituir los sermones por “preguntas de curiosidad”

Si a pesar de las advertencias el peque termina derramando la leche, por ejemplo, nuestro instinto nos invita a decir “¿Ves? Te lo dije, que no podrías echarte tú solo porque se te iba a caer”.

Las preguntas de curiosidad son una de las herramientas que se aplican en la disciplina positiva, muy sencilla y cuyo propósito es hacer partícipe al niño de lo ocurrido e implicarlo en la forma de solucionarlo: «Se ha caído la leche por el suelo, ¿qué podemos hacer ahora?.

Y en este caso es muy útil tener un pequeño “kit de limpieza” adaptado a su tamaño. En casa tenemos uno que fue uno de los regalos más exitosos de la Navidad pasada, y cuando trabajaba en escuelas Montessori era de los materiales preferidos por los peques, ¡parecía que estuviesen deseando manchar el suelo para apresurarse en limpiarlo!

8. Pedir ayuda o cooperación

En lugar de decir “No arranques las hojas de las plantas” es mucho mejor pensar en lo que sí pueden hacer para aprender a amarlas y respetarlas. Quizá podamos comprar una regadera pequeña e invitarles a que nos ayuden con su cuidado: «¿Me ayudas a regar?«.

 

 

En la pedagogía Montessori, por ejemplo, se trabajan muchas actividades de la vida práctica, y una de ellas consiste en mojar una pequeña bola de algodón en agua y eliminar con cuidado el polvo de las hojas: «¿Quieres que te muestre cómo se limpian las hojas?». De este modo estaremos fomentando el respeto por la naturaleza, podremos aprovechar para explicarles que las plantas respiran por sus hojas y además es una actividad estupenda para trabajar la concentración y el desarrollo de las habilidades motoras finas.

9. Poner énfasis en lo que está por venir

En lugar de decir “No podemos quedarnos más en el parque”, porque ya ha llegado la hora de las rutinas, baño, cena y demás, podemos sustituirlo por “Vamos yendo ya para casa y así nos da tiempo a disfrutar del baño juntos y elegir el cuento de esta noche, ¿vale?”

10. Distraer y redirigir

Si por ejemplo el peque ha empezado a decir alguna palabrota aun sin saber su significado, lo más aconsejable es no hacer excesivo caso, porque si notan que captan nuestra atención se darán cuenta de la implicación que tiene. Lo más útil en esta situación es intentar adivinar dónde la ha escuchado o qué quiere decir exactamente…  Por ejemplo, mi peque aún no sabe pronunciar la “R”, y cuando quiere decir “fruta” pues podéis imaginar la palabra que le sale…

Podemos vocalizar las palabras para que poco a poco vayan pronunciando mejor, pero si realmente repite una palabra malsonante porque la ha aprendido en la escuela o la ha escuchado en algún sitio y se ha dado cuenta de su poder, podemos contestar con un “no te entiendo” o, si es capaz de explicarlo, preguntarle qué significa lo que está diciendo. Si aún no se expresa bien, puede ser útil simplemente distraerlo e invitar a un juego de cosquillas y risas. Tal y como dice Alberto Soler, ¡nunca subestimes el poder de unas buenas pedorretas en la tripa!

Las pedorretas descargan carcajadas, generan oxitocina, favorecen el vínculo y nos hacen conectar con nuestros peques. Y lo mejor de todo es que son muy económicas y están a alcance de cualquiera. La vida es a veces mucho más sencilla de lo que imaginamos ¿te animas a probar y nos cuentas?

¿Quieres saber más?

De cómo actuar cuando aparecen conflictos entre niños, de cómo abordar las diferentes situaciones que puedan suceder en casa, de premios y de castigos, de validar las emociones y de mucho más hablamos en este curso de Educación respetuosa y Disciplina positiva, con el que podéis conocer diferentes estrategias comunicativas y recibir otros conocimientos y recomendaciones prácticas:

 

 

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3 comentarios en "Cuando tienes la sensación de que te pasas el día diciendo "NO""

  1. Me ha encantado!!!.

  2. Muy buen post, pero a niños de qué edad está enfocado?

  3. ¡Eso iba a preguntar yo también! Mi peque de 1 año estira el cable del teléfono o la lámpara… por más que le explico (o le digo no), sigue a su marcha…. Gracias!

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