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Cómo prevenir las temidas grietas del pezón (y qué hacer si aparecen)

Las grietas son tan dolorosas que pueden llegar a hacer que dejemos la lactancia

Las temidas grietas en el pezón son una de las causas más habituales de abandono de la lactancia materna. Es lógico, porque las grietas causan un dolor insoportable, difícil de sobrellevar cuando tienes a un recién nacido que mama entre 8 y 12 veces al día, sino más, y cada toma se convierte en un sufrimiento.

Estamos hartos de escuchar que la lactancia no debe doler. Que es placentera y que si duele es que hay algo que cambiar. Sin embargo, muchas mujeres no encuentran solución a estos dolores y terminan dejando la lactancia.

Para evitar esto, os voy a contar en este post cómo prevenir las grietas, para adelantarte a esa situación tan dolorosa, y qué hacer en caso de que aparezcan.

Consejos para prevenir las grietas del pezón

Son varias las cosas que pueden tenerse en cuenta tanto durante el embarazo como después, una vez el bebé ya ha nacido, y vale la pena conocerlas porque cuando ya aparece la grieta, el dolor se multiplica y dificulta aún más la lactancia.

No es necesario preparar el pecho/pezón durante el embarazo

Este punto es importante. Los pezones no se tienen que curtir, ni hacer callo. Los pezones y los pechos de las mujeres ya están preparados para amamantar. No es necesario echarte cremas durante el embarazo ni estimularte los pezones (ni si quiera si son planos). Déjalos estar.

Lactancia en la primera hora de vida

O lo que es lo mismo, no separación entre mamá y bebé. ¿Por qué? Por varios motivos. El primero es que cuando los bebés nacen están en un estado de alerta activa, con todos sus reflejos preparados para actuar, por lo que es el momento ideal para que agarre el pecho. Además, de manera fisiológica, varias horas después del parto los bebés entran en un estado de letargo, por lo que es mucho más complicado que pueda conseguir un agarre adecuado.

 

 

Afianzamiento espontáneo

Los bebés nacen preparados para agarrarse al pecho sin apenas ayuda. Muchas veces, el hecho de que alguien los ‘coloque’ hace que la postura no sea adecuada y por tanto tampoco el agarre. El primer agarre que hace el bebé al pecho es muy importante ya que ‘deja huella’. Es el primer contacto que tiene su boca con el pecho de su madre, y la forma en que lo haga puede determinar posteriormente los siguientes agarres. Por eso, lo ideal es posición biológica y que sea el bebé quien agarre el pecho.

No aguantar el dolor

Si pones al bebé al pecho y te duele la succión más de los primeros 5-10 segundos, lo ideal es recolocar al bebé. Retirarlo del pecho y volverlo a intentar. ¿Por qué? Porque el dolor indica que hay algo que mejorar. Si aguantamos el dolor durante toda la toma estaremos promoviendo que se nos acaben haciendo grietas.

Pezoneras, ¿enemigas o aliadas?

Si a pesar de recolocar y recolocar al bebé no conseguimos disminuir el dolor de la toma, las pezoneras son un recurso útil para evitar el dolor. Es cierto que en muchas ocasiones se comenta que las pezoneras pueden interferir en la lactancia, pero la realidad es que si se usan cuando son necesarias, de la talla adecuada y colocación correcta, no tienen por qué suponer un problema, y en muchas ocasiones ayudan a que la lactancia siga adelante.

 

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Evitar chupetes o tetinas

Al ser la succión al pecho diferente de la succión al biberón o chupete, parece razonable esperar a que la lactancia esté bien establecida para hacer uso de ellos, para evitar la llamada confusión tetina-pezón.

¿Qué hacer si ya tengo grietas en el pezón?

Todos estos consejos son útiles para prevenir la aparición de grietas. Si ya tienes las temidas grietas, quizás estas recomendaciones puedan servirte para curarlas lo antes posible y que no vuelvan a aparecer:

No aplicar cremas

A no ser que haya una infección en alguna de las grietas, es mejor dejar las heridas al aire y no aplicar ningún tipo de crema que puede macerar la grieta y retrasar la curación. Tampoco está indicado echar la propia leche en la grieta, puesto que si existe alteración de la flora bacteriana de la leche se puede transmitir a la herida y empeorarla.

Aceite de oliva Virgen Extra

Una pequeña gota en la herida después de las tomas (varias veces al día). Es antioxidante y antiinflamatorio y se ha visto que ayuda a la curación y cicatrización de las grietas. Una vez pasados 10 minutos desde su aplicación se absorbe completamente por lo que el bebé puede volver a mamar sin que sea tóxico para él.

Mejorar el agarre

Agarres profundos y asimétricos. Es decir, que el bebé coja más areola del pecho en la parte de abajo (en contacto con su barbilla), y menos en la parte superior (en contacto con su nariz). Para ello vienen bien las posturas tipo caballito y rugby, cuna invertida y por supuesto la postura biológica (es la postura que podéis ver en la siguiente imagen):

 

 

Valorar la boca del bebé

Hay veces que aunque el agarre es aparentemente bueno, se siguen produciendo las grietas y dolor. Siempre en estos casos hay que valorar la boca del bebé para descartar una anquiloglosia (frenillo lingual corto) que pueda estar interfiriendo.

Lactancia en diferido

Cuando las heridas están tan mal que las tomas son realmente insoportables, puede venir bien dejar descansar el pecho unas 24 horas. Para ello, es recomendable seguir estimulando y extrayendo la leche con sacaleches, y ofrecer al bebé la leche extraída con un método que no interfiera con la lactancia materna.

Para solucionar el problema, ve a la raíz

En cualquier caso, es importante saber que para que se curen las grietas hay que solucionar el problema de base. Si las tomas siguen doliendo, si el agarre no es adecuado, si el bebé tiene un frenillo corto que interfiere con la lactancia… todo eso hace vuelva a reproducirse la grieta por mucho tratamiento que hagamos.

Por esos motivos, además de seguir estas recomendaciones, lo ideal es contactar con profesional de la lactancia, ya sea IBCLC, asesora de lactancia o en un grupo de apoyo a la lactancia materna. Busca ayuda si te ves en esta situación, porque la lactancia, ya lo sabes, no debería doler.

 

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1 comentarios en "Cómo prevenir las temidas grietas del pezón (y qué hacer si aparecen)"

  1. He tenido cesarea, ha hecho el piel con piel con su padre y el agarre desde el primer momento ha sido estupendo. Solo he tenido grietas en tres momentos puntuales y me di cuenta muy pronto, me recomendaron mi propia leche y pezoneras de plata, las dos cosas fueron mano de santo. He leido que la propia leche no es lo mejor y me ha sorprendido mucho. Llevamos 18 meses de lactancia 🙂

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