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Huelga de lactancia: mi bebé rechaza el pecho

Qué son y cómo afrontarlas

La huelga de lactancia es una situación en la que el bebé o niño/a rechaza el pecho (uno, o generalmente los dos), que suele ocurrir de forma repentina e inesperada. Es decir, un bebé que de un día para otro, por el motivo que sea, no quiere tomar pecho.

Esta situación puede ser muy angustiosa para la madre si no desea un destete, y además, puede generarle un gran sentimiento de culpa, preguntándose: ¿Habré hecho algo mal? Pueden pensar además que su bebé las rechazan y no quieren más pecho, y la lactancia ya ha llegado a su fin.

Sin embargo, el destete natural y espontáneo antes del año de vida es muy raro, ya que la leche es el principal alimento del bebé durante ese tiempo, y fisiológicamente estamos hechos para ser amamantados

Por esos motivos, cuando se da esta situación de huelga de lactancia debemos descartar una serie de cosas que pueden actuar como desencadenante, de las que hablaré a continuación.

Motivos de huelga de lactancia más habituales

El rechazo del pecho puede ser por:

Enfermedad o malestar del niño

  1. Dolor: Por ejemplo, la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua (aftas), dolor de oído, dolor en el cuello… En ese caso le vendría bien algún analgésico, así como cambios posturales. Hay veces, sobre todo en el caso de que la molestia sea en un lado del cuerpo (oído, cuello…), que pueden rechazar el pecho en determinada postura y en otra no. La postura de caballito o de rugby puede venir bien.
  2. Mocos o congestión nasal: Al bebé le cuesta respirar, por lo que al succionar del pecho se agobia y se retira rápidamente. Para ello conviene hacer lavados nasales antes de las tomas. Además, las posturas para amantar de forma vertical les ayuda a respirar mejor (posición de caballito, por ejemplo).
  3. Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden causar confusión tetina-pezón. Hay bebés que no les afecta, otros que con tan sólo tomar un biberón rechazan el pecho, y otros (lo más habitual) es que lo vayan rechazando de forma progresiva.
  4. Anquiloglosia o lengua atada: Cuando un frenillo sublingual es limitante y al bebé le cuesta realizar la succión al pecho.

Otros motivos de rechazo del pecho

 

 

  1. Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’. Esto puede hacer que se distraigan fácilmente con el entorno. 
  2. Miedo: Si el bebé ha tenido una situación estresante asociada a la lactancia, como por ejemplo un grito, ya sea de la madre (por ejemplo tras darle un mordisco), como de otras personas del entorno (hermanos).
  3. Cambios importantes en su vida: Separación de la madre, inicio de la escuela infantil, mudanza…
  4. Inicio brusco de la alimentación complementaria: De nuevo es importante recordar que la leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida. Si damos prioridad a la alimentación complementaria (haciendo muchas comidas o relegando al pecho ‘de postre’) puede ser que poco a poco el bebé acabe rechazando el pecho y destetándose de forma precoz.

Cambios en la madre

Determinados cambios en la madre pueden afectar al sabor de la leche o producir rechazo en el bebé:

  1. Hormonal: gestación, ovulación, menstruación, inicio de anticonceptivos orales.
  2. Cambio de sabor de la leche: alimentos, medicamentos, obstrucciones, mastitis.
  3. Olor: cambio de gel, champú, desodorante, perfume.

Rechazo de un solo pecho

Sin embargo, cuando el rechazo es unitaleral, cuando solo rechaza un pecho, debemos tener en cuenta otros aspectos. Es importante diferenciar el que un bebé tenga preferencia por un pecho desde siempre, a que de repente empiece a rechazar uno de ellos. En el primer caso es habitual ya que los pechos no son simétricos, y además las mujeres tenemos tendencia a ponerlos más en un pecho que en otro en función de nuestras habilidades, y todo esto hace que uno de los dos produzca más, que también favorece que se perpetúe esta preferencia. En el segundo caso, debemos descartar el tema postural y doloroso (oído, cuello), y además valorar:

  • Obstrucción o mastitis: Hay cambios en el sabor de la leche y disminución de producción de leche que puede hacer que un bebé tenga preferencia por un pecho antes que el otro.
  • Cáncer de mama. Esto no es habitual, pero sí es cierto que un rechazo unilateral del pecho obliga a descartarlo realizando alguna prueba de imagen.

¿Qué hacer en un caso de huelga de lactancia?

Ante todo, una valoración médica del bebé para descartar las causas dolorosas. Si se descarta enfermedad, intentar identificar la posible causa de entre las mencionadas anteriormente.

 

 

Mientras tanto, si deseas seguir amamantando, puedes seguir estas recomendaciones:

  • No forzar: Es importante no forzar nunca al bebé a tomar el pecho. Es decir, si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera lo que haremos será crear una situación angustiosa para ambos. Debemos OFRECER el pecho SIN INSISTIR.
  • Cambiar la posición: Prueba las posturas verticales en las que el bebé no está apoyado en ninguno de sus lados. Suele funcionar si hay un dolor asociado a lateralidad.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme: Muchas veces cuando están dormidas o semidormidas es un buen momento para que cojan el pecho. Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertarla. Si no haces colecho, puede ser buena idea dormir con ella, para que tenga el pecho cerca durante el sueño y favorecer que se agarre.
  • Ambiente tranquilo, sin ruidos ni luces: En bebés que se distraen mucho o se alteran puede venir bien irse a otra habitación, que esté tranquila y sin interrupciones. Apagar las luces, estar en contacto piel con piel y esperar.
  • No hacerle pasar hambre: No pienses que porque pase hambre va a querer coger el pecho. Si ya toma otros alimentos, que siga haciéndolo. Ofrécele también tu leche en otro recipiente que no sea el biberón (en vaso por ejemplo).
  • Extráete la leche: De forma manual o con sacaleches. Por un lado para evitar mastitis u obstrucciones, y por otro para mantener la producción de leche. Porque si no hay succión, tu cuerpo entenderá que no hay bebé al que amamantar y progresivamente irás produciendo menos leche, y eso no ayudará a que el bebé agarre el pecho de nuevo.
  • Movimiento y/o balanceo: Darle el pecho al bebé de pie en movimiento o en una mecedora, a veces les ayuda a relajarse y en ese momento, cogen el pecho.
  • Reenamorar al bebé del pecho: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. Como he dicho anteriormente, sin forzar. Para ello es muy importante el contacto, piel con piel y el sentirse protegido. Aprovecha esta situación para pasar más tiempo con tu bebé. Quítate la parte de arriba de la ropa y a él déjalo con el pañal (¡no te olvides de la calefacción en invierno!) y simplemente pasad tiempo juntos. Si a él le apetece querrá tomar pecho. También viene muy bien tomar un baño. Uno relajante, tranquilo, y disfrutando del momento. Si no se agarra al pecho, al menos habéis disfrutado de ese momento juntos.

La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo.

 

Descubre en “Claves para iniciar la lactancia con éxito” cómo lograr que la lactancia sea un proceso satisfactorio.

 

En cualquier caso, si es un destete no buscado por nosotras, e inesperado, puede que nos sintamos tristes, vacías, culpables o incluso enfadadas. Estos sentimientos son normales cuando se pierde algo, cuando se transita un duelo. Busca apoyo en tu entorno, en tu pareja o en un grupo de apoyo a la lactancia. Puede venirte muy bien compartir esos sentimientos con otras mujeres que hayan pasado lo mismo que tú.

Porque hay veces que las cosas no salen como una espera, y en esos momentos es mucho más llevadero si contamos con una tribu que nos respalde y nos apoye.

 


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