Bebés y niños celíacos: cómo comer fuera de casa

A la hora de comer fuera de casa con peques celíacos, debemos extremar las precauciones a tener en cuenta

En la primera parte de este post, hablábamos de los primeros pasos que debemos llevar a cabo cuando hay un diagnóstico de celiaquía en la familia con conceptos como la contaminación cruzada, el etiquetado o los medicamentos, etc. Esta vez nos vamos a centrar en cómo comer fuera de casa con bebés o niños celíacos.

Conservar e identificar los alimentos

Tanto si hablamos de la despensa, la nevera o del trasporte de alimentos fuera de casa, siempre debemos mantener los alimentos sin gluten en zonas bien delimitadas del resto de alimentos. Unas pequeñas migas de pan son suficientes para contaminar y provocar una reacción en una persona celíaca, intolerante o alérgica al gluten. No es una exageración, lamentablemente es así.

En la nevera, lo ideal es reservar la primera balda de la nevera para productos sin gluten. Así, aunque hubiera derrames de otros productos, nunca podrán caer sobre los alimentos sin gluten y estropearlos.

 

Bebés y niños celíacos: cómo comer fuera de casa

 

Para productos que puedan confundirse (como por ejemplo: la mantequilla, mermeladas, salsas… de las que lo ideal es tener dos unidades), es aconsejable identificarlos con etiquetas y así nunca habrá confusiones. Esto, que puede parecer un tanto exagerado, no lo es tanto si pensamos en lo que supone para un celíaco comer gluten.

Mi hija, por ejemplo, padece una reacción muy parecida a una gastroenteritis, y nadie queremos pasar por ese tipo de síntomas si podemos evitarlo ¿no es cierto? Además, si dibujamos en sus productos el símbolo oficial «sin gluten» (que es una espiga de trigo tachada), ayudaremos a nuestro peque a identificar ese símbolo como seguro incluso antes de que empiece a leer.

Comer fuera de casa con niñas y niños celíacos

A la hora de viajar, ser celíaco o celíaca no debería ser un impedimento hoy en día, pues en casi todos los restaurantes tienen ya un abanico amplio de productos sin gluten y son conocedores del sistema de elaboración y manipulación de dichos productos. No obstante, siempre es mejor asegurarnos antes de que nuestro hijo o hija ingiera gluten por error. Es mucho mejor comprarle en un supermercado productos que sepamos que son aptos que sentarle a la mesa con desconfianza.

En la app que hablábamos en el primer post, la FaceMovil, existe un listado de restaurantes que cumplen con el certificado de la FACE y que son totalmente seguros. Cuando pidamos los platos, es recomendable no limitarse a elegir la opción sin gluten, sino también aclarar que es para una persona celíaca. No es lo mismo que decidamos no tomar gluten por prioridad personal que por enfermedad; informar que es para una persona celíaca hará que extremen las precauciones a la hora de cocinarlo y servirlo.

 

Bebés y niños celíacos: cómo comer fuera de casa

 

En cuanto a eventos (como por ejemplo, bodas), se recomienda de igual forma avisar con antelación a los organizadores para que ese día tengan preparado el menú sin gluten para nuestro o nuestra peque y no haya ningún problema.

Es muy útil saber que existe un Reglamento Europeo, concretamente el (UE) Nº 1169/2011, según el cual todos los restaurantes tienen obligación de facilitar a los cliente que así lo soliciten la información sobre la presencia de alérgenos de los platos que se sirven en su establecimiento.

Y un último tip: si vamos a salir de viaje, es recomendable llevar siempre encima productos que podamos darle a nuestros peques en caso de que llegue la hora de comer y no hayamos encontrado un lugar con opciones aptas para comer. Esto es, por ejemplo: productos genéricos como fruta y productos aptos como pan, snacks, yogures, cereales, fiambre…

Diagnóstico, especialista y revisiones

Tanto si el diagnóstico inicial lo realiza el/la pediatra, como si lo hace directamente el especialista, es seguro que una vez realizado, se sigan una serie de revisiones, al menos los primeros años. Si bien esto puede variar en función del desarrollo del niño o la niña, de su especialista y de los protocolos en cada comunidad, a modo orientativo, os cuento que a mi hija (que actualmente tiene cinco años y está diagnosticada desde que tenía uno), su gastroenteróloga pediátrica le hace revisiones cada seis meses y nos comentó que sería así hasta que cumpla, al menos, ocho años.

 

 

Estas revisiones son necesarias para ver cómo evoluciona de peso y talla nuestro peque, comprobar que no tiene déficit de vitaminas, anemia ferropénica (muy habitual en las personas celíacas) y, en general, ver que todo marcha correctamente desde el diagnóstico.

Las «famosas» trazas

Las trazas son un handicap que te vas a encontrar a menudo cuando leas las etiquetas de los productos buscando si son aptos, o no. Tal y como comentaba en el primer post, la contaminación cruzada puede hacer que un producto sin gluten (como puede ser una rebanada de pan sin gluten), se contamine al cortarlo con un cuchillo con el que hemos cortado pan de trigo o ponerlo en una tabla donde han caído migas. Es lo que denominamos, contaminación cruzada.

 

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Pues bien, en las fábricas donde se producen alimentos, también existe riesgo de contaminación cruzada porque aunque un producto en concreto no tenga gluten, en algún momento de la cadena de fabricación, puede pasar por una cinta, una máquina… por la que pasen otros productos que sí contienen gluten, y contaminarse. Es lo que se refleja en la etiqueta con «puede contener trazas de gluten».

Y entonces, la pregunta del millón es: ¿son aptos los productos que, siendo libres de gluten en sus ingredientes, pueden contener trazas? La respuesta es NO. El cuerpo siempre va a detectar el gluten y va a sufrir una reacción aunque no se manifieste con síntomas, por lo que ¿qué sentido tiene darle a nuestro hijo o hija un producto que ya te está avisando que puede estar contaminado? Es innecesario y puede dañar su salud, por lo que podemos decir que los productos con trazas no son aptos para celíacos.

Información y fuera miedos

Si bien es probable que al principio el diagnóstico pueda ser un tanto abrumador, lo cierto es que la celiaquía no es en sí, una enfermedad grave ni tampoco va a suponer que el niño o la niña tenga problemas de salud en su vida si sigue una correcta alimentación. No tiene que tomar un medicamento diario, su medicina en la alimentación libre de gluten.

Al principio cocinar, elegir productos y leer etiquetas puede suponernos una gran inversión de tiempo pero, poco a poco, se automatiza y todo pasa a ser rutina diaria, tanto para nuestro hijo o hija, como para nosotros y nosotras.

 

Bebés y niños celíacos: cómo comer fuera de casa

 

Hace no demasiados años, encontrar productos sin gluten era casi una odisea. Solo había en tiendas especializadas como herbolarios o farmacias, sus precios eran astronómicos y la variedad muy escasa. Hoy en día, aunque los precios siguen estando por las nubes (y esto es algo por lo que hay que pelear), cada vez hay más productos genéricos marcados con la etiqueta «sin gluten» de marcas que utilizamos habitualmente.

Además, cada vez más marcas blancas se están animando a sacar su propia línea de productos aptos para celíacos, por lo que la variedad es cada vez mayor y hay un amplio abanico de opciones donde elegir en nuestro supermercado habitual. No obstante, conviene recordar que los mejores alimentos siempre son los que no tienen etiquetas (pescados y carne frescas, verduras y frutas) y esos nunca tienen gluten.

Para un capricho puntual, está genial tener algún dulce, galletas… sin gluten, pero salvo el pan y la pasta, los demás suelen ser poco saludables.

 

 

Si tenemos dudas, lo mejor en consultar a los expertos y expertas, el/la gastroenteróloga/o que lleva las revisiones de nuestro peque, un nutricionista, otras familias con hijos e hijas celíacas y las diferentes asociaciones son un gran apoyo que nos ayudarán a comprender mejor la enfermedad y cómo actuar a partir de ahora en casa. Y, por supuesto, en la Tribu CSC nuestras expertas en alimentación pueden asistiros y tenéis acceso libre a todos nuestros cursos y seminarios de alimentación infantil y alergias alimentarias.

 

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