Cómo trabajar las emociones con niños con síndrome de Down

La mayoría de peques con síndrome de Down tienen dificultades a la hora de conocer y gestionar sus emociones

Artículo publicado el 12 Sep 2021 - Este artículo ha sido revisado y actualizado con fecha 16 noviembre, 2023

Poseer recursos para trabajar las emociones con niños con síndrome de Down es importante para el bienestar de estos peques y la armonía de toda la familia.

¿Por qué es especialmente importante trabajar las emociones con niños con síndrome de Down?

Saber identificar las propias emociones y las de los demás, comprender que es lo que está pasando en nuestro interior cuando, a lo largo del día, vamos percibiendo diferentes cambios de humor, sentimientos o pensamientos dependiendo de lo que nos vaya ocurriendo, ser capaces de regular esas emociones, contenernos en ocasiones o expresar en otras lo que sentimos, es clave para nuestro bienestar ya que nos permite conocernos y entendernos mejor y, por otro lado, es vital para facilitar y favorecer las relaciones con las personas que nos rodean.

 

 

Estas habilidades poco a poco van madurando a lo largo de la infancia, a la par que lo van haciendo otros aspectos de nuestros pequeños, como son la comprensión de lo que ocurre a su alrededor, el desarrollo del lenguaje, la capacidad de autorregularse, la tolerancia a la frustración, el poder ponerse en el lugar del otro, etc., habilidades que requieren a su vez de una madurez cognitiva cada vez mayor, que será la base para un desarrollo emocional saludable. En este desarrollo emocional, los adultos que les rodeamos también jugamos un papel importante, pues somos el modelo en el que se fijan, sus referentes.

¿Cómo son las emociones de las personas con síndrome de Down?

Aunque nunca es adecuado generalizar, por las características comunes que comparten, podríamos decir que la mayoría de los peques y personas con síndrome de Down tienen dificultades a la hora de conocer y gestionar sus emociones, ya que, como hemos comentado, esta capacidad está íntimamente ligada a la madurez cognitiva de cada individuo. 

Las personas somos seres sociales y tenemos la necesidad de relacionarnos con los que nos rodean. Imaginémonos cómo nos sentiríamos si tenemos dificultades para hablar y expresar bien lo que queremos decir, si no somos capaces de reflexionar antes de expresar lo que se nos pasa por la cabeza, si siempre que nos sentimos tristes o atemorizados por algo lloramos, sin importar el lugar. ¿Cómo puede afectar esto a nuestras relaciones con los demás y a nuestro propio bienestar?

 

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Y, si bien es cierto que durante la infancia la gestión emocional está en pleno desarrollo, y los peques no saben comprender bien lo que les ocurre cuando tienen miedo, enfado o están nerviosos o excitados y las rabietas, enfados o explosiones de llanto suelen ser muy frecuentes, los niños y niñas con síndrome de Down tienen más dificultades que el resto, por lo que es muy importantes ayudarles en este sentido, para que en un futuro puedan ser adultos más funcionales y felices.

Dificultades frecuentes en el área emocional de los peques con síndrome de Down

¿Cuáles son las dificultades que podemos encontrar en el área emocional de los peques y adultos con síndrome de Down?

  • Dificultades para reconocer lo que sienten ellos mismos. Ponerle palabras a todo eso que ocurre en su interior cuando están tristes, enfadados, frustrados, alegres, etc.
  • Dificultades para reconocer lo que sienten los otros. Percibir las claves que nos da la persona con la que estamos y que nos indican que se siente bien o mal, para poder actuar en consecuencia.
  • Problemas para controlar y regular lo que sienten dependiendo de las diferentes situaciones y circunstancias del día a día, del resto de personas con las que nos relacionamos, etc. De manera que pueden, o bien sobreexpresar lo que sienten o no expresarlo para nada.
  • Baja autoestima. El entorno que les rodea no siempre les incluye, lo que dificulta que puedan relacionarse adecuadamente con sus iguales, tener grupos de amigos, disfrutar en un puesto de trabajo con sus compañeros, etc.
  • Cierta inflexibilidad a la hora de adaptarse a los cambios inesperados que pueden surgir en el día a día. Esto puede generar numerosos problemas en la vida cotidiana de la persona. 

Como vemos, la educación emocional es clave para el adecuado desarrollo de todos los peques, para que en un futuro sean personas adultas plenas y felices que puedan gozar de relaciones satisfactorias.

 

 

Por tanto, si nuestro peque tiene características en su desarrollo que dificultan la maduración armónica de esta inteligencia emocional, como puede ocurrir si tiene síndrome de Down, es más relevante aún si cabe que podamos conocer estas dificultades y echarle una mano para facilitarle la adquisición de estas habilidades.

Por tanto, ¿qué podemos hacer? ¿Qué estrategias tenemos a nuestro alcance para ayudarles? En primer lugar, les enseñaremos a reconocer sus propias emociones y las de los demás. Para esto existen múltiples recursos que pueden ayudarnos.

Cómo trabajar las emociones con niños con síndrome de Down

Tendremos en cuenta que lo ideal es empezar por las emociones más básicas o primarias, como la tristeza, el enfado, el miedo o la alegría, porque son las más fáciles de reconocer al ser bastante tangibles. Se pueden asociar a expresiones faciales, tonos de voz y sensaciones corporales. Otra cosa a tener en cuenta es que nuestros peques con síndrome de Down van a sentir y expresar estas emociones de forma bastante intensa.

El que nuestro peque sea capaz de reconocer sus propias emociones y las de los demás será la base sobre la que construir sus habilidades sociales.

 

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¿Qué actividades se pueden realizar con niños con síndrome de Down para trabajar las emociones?

Como hemos comentado, estas emociones básicas son fáciles de asociar o emparejar con expresiones faciales, y lo que propondremos a nuestro peque será justo eso, utilizando diferentes recursos como fotografías, marionetas, pelotas, dados… En el mercado hay muchos materiales en este sentido. También contamos con cuentos muy gráficos y sencillos como el de El Monstruo de los colores, e incluso aplicaciones en formato de cuentos interactivos como los de José Aprende, de la Fundación Orange, creados específicamente para aprendices visuales.

El siguiente paso, algo más complejo, sería ayudarles a reconocer esas sensaciones que ocurren en su interior: esas mariposas en el pecho cuando están emocionados o los retorcijones en la barriga cuando están muy enfadados. Saber identificarlos, asociarlos a la situación que los ha provocado y expresarlos a los demás, es algo clave. Para ello, se pueden recrear diferentes situaciones del día a día con muñecos, se pueden utilizar cuentos sencillos o incluso elaborarlos personalizados con pictogramas o dibujos.

En un escalón más arriba, jugaríamos a ponernos en el lugar del otro, imaginando situaciones cotidianas y pensando que pueden estar sintiendo los otros niños y niñas si les ocurre un determinado evento o si les hacemos o decimos algo. Por ejemplo: “¿Cómo se sentiría tu amiga Ana si le dices que la camiseta que lleva es muy fea? ¿Crees que se pondría triste o contenta? ¿Tú cómo te sentirías?”

 

¿Cómo enseñar a hablar a un niño con síndrome de Down?

 

El uso de imágenes siempre es muy recomendable para ayudar a comprender mejor a nuestro peque. Pictogramas, fotografías o dibujos caseros con los que escenificar la situación nos serán de mucha ayuda. Hay portales de acceso libre como arasaac.org, en donde podemos localizar muy fácilmente prácticamente cualquier pictograma que necesitemos.

Para abordar la gestión emocional, es necesaria una mayor madurez y que nuestro peque reconozca lo que siente así como la situación que lo ha provocado y pueda ponerle nombre. Esto le ayudará a entenderlo y poder expresarlo de una manera más o menos ajustada a las diferentes circunstancias.

Nosotros podemos ayudarle poniéndole palabras a lo que está manifestando: “Veo que estás frustrado porque no has conseguido terminar esa construcción como querías, quizá puedes descansar un rato e intentarlo más tarde” o “Se han terminado tus dibujos favoritos y sé que eso te pone triste, mañana volverán a ponerlos otro ratito”.

 

Cómo trabajar las emociones con niños con síndrome de Down

 

Existen en el mercado muñecos a los que se les pueden personalizar las expresiones faciales en función de las diferentes circunstancias o necesidades o se pueden fabricar con cartulina y velcros, de manera que podría ayudar a nuestro pequeño a expresar cómo se siente.

Estrategias como los botes de la calma, técnicas de relajación o respiración pueden ser muy buenos recursos a los que recurrir cuando el enfado está empezando a emerger y nuestro peque es capaz de detectarlo.

Para trabajar la flexibilidad cognitiva ante circunstancias inesperadas, aspecto que es muy interesante abordar ya que en el día a día estas surgen continuamente, adelantarnos a las diferentes posibilidades nuevamente con historias que recrearemos con muñecos o pequeñas historietas, es una buena opción. Cuando sea posible, predecir que los cambios de rutina van a aparecer, se los podemos anticipar con imágenes o escribiéndolos en su agenda si ya es capaz de leer.

Como vemos, los recursos a nuestro alcance para abordar las emociones y su aprendizaje son muchos, muy diversos y, en muchas ocasiones, muy sencillos de obtener. Y abordarlas con nuestros pequeños les reporta infinitos beneficios. Si necesitáis más información, apoyo y asesoramiento, podéis consultarme de forma gratuita durante todo un mes en la Tribu CSC.

 

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16 noviembre, 2023

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