El síndrome de la mala madre: ¿Qué pasa cuando no encajo en el rol maternal impuesto socialmente?

El síndrome de la mala madre es un conjunto de sentimientos asociados a un autoconcepto negativo como madre

Artículo publicado el 29 Ene 2022 - Este artículo ha sido revisado y actualizado con fecha 14 enero, 2023

Ser madre es una experiencia trascendental que te cambia la vida en todos los sentidos. Recuerdo que vivir mis dos embarazos y mis lactancias me conectó con una parte muy primitiva y muy salvaje dentro de mí. Nuestra naturaleza más animal. Pero no todas las mujeres viven la maternidad de la misma manera. Muchas veces oímos “Siento que no lo hago bien como madre”. Hoy hablamos de estereotipos en la maternidad, cómo nos influyen y qué es el síndrome de la mala madre.

¿Por qué me siento una mala madre? ¿Cómo saber si sufro el síndrome de la mala madre?

Vayamos por partes. Ser madre ha sido durante siglos la finalidad social primordial de la mujer. Procrear, cuidar y encargarse de atender y procurar bienestar. Y tantos siglos de “tradición” tienen un profundo calado en el imaginario social.

Una “buena madre” debía ser abnegada, sacrificada, dulce, cariñosa… y anteponer siempre las necesidades de su familia por encima de sus propias necesidades, no digamos ya de sus deseos o anhelos. Antes de que las mujeres se incorporaran al mercado laboral este concepto de “buena madre” ya era injusto. Pero hoy en día, con la posibilidad (o la necesidad, que ese es otro debate) de desarrollarnos profesionalmente, el concepto de buena madre se ha convertido sencillamente en una utopía inalcanzable.

El síndrome de la mala madre

¿Qué es el síndrome de la mala madre?

El síndrome de la mala madre es un conjunto de sentimientos asociados a un autoconcepto negativo como madre. Es esa sensación de que deberías pasar más tiempo con tus hijos, hacer más cosas con ellos, tratarlos mejor, tener más paciencia… O, incluso, ser más cariñosa o más amable.

Punto número uno. Si ser una buena madre hace unos años implicaba no tener inquietudes ni ambiciones personales y volverte un ser invisible en pro del bienestar de tu descendencia; lo de hoy en día ya es el no va más. Ser una buena madre hoy en día implica cuidar y atender a tus criaturas con la misma dedicación y abnegación que hace décadas, cuando la casa y la familia eran las únicas responsabilidades de las que se encargaba la mujer; y, al mismo tiempo, desarrollar una carrera profesional exitosa como la que desarrollaban los hombres que no se encargaban ni de la casa ni de los cuidados.

Pero no queda ahí la cosa. Además de todo esto, debes cuidar tu relación de pareja, mantenerte físicamente activa y atractiva, tener relaciones sociales, viajar, ir al gimnasio, seguir formándote, tener aficiones y practicarlas, ser una cocinera fantástica e innovadora… y, todo ello, con una sonrisa radiante de felicidad. Si además te queda tiempo para narrarlo todo en redes sociales y presumir de ser la diosa de la perfección, mejor que mejor.

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Yo, a todo esto, le encuentro solo un pequeño problemilla y es que nos han ido aumentando la carga de “tareas”, pero se les ha olvidado sumarles horas a los días de manera proporcional. Vamos, que a mí las cuentas no me salen.

O sí. Porque en realidad las horas del día siguen siendo 24, así que será cuestión de priorizar y rebajar las expectativas para no pasarnos la vida sintiendo que no llegamos a todo lo que deberíamos llegar, porque abarcar toda esa lista de cualidades y bondades de una buena madre es sencillamente inasumible.

¿Qué hacer si me siento una mala madre?

Últimamente se ha puesto “de moda” incluso presumir de ser una “mala madre”. No, no se trata de vanagloriarnos de tratar mal a nuestros hijos ni de humillar a nuestras hijas. Ya sabéis que en la Tribu CSC apostamos siempre por una crianza respetuosa. Pero si tener sueños e ilusiones propias, tener amigas, disfrutar de tu trabajo y pasarlo bien, de vez en cuando, sin la compañía de tus peques te convierte en una “mala madre”; entonces, seré la primera en entonar el mea culpa. Lo soy.

Adoro a mi hija y a mi hijo. Soy, además, una madre que encaja bastante en el perfil maternal impuesto. He tenido claro que quería ser madre desde ni recuerdo cuándo y estoy disfrutando de la experiencia de la maternidad como la aventura más salvaje y maravillosa de mi vida.

Y me gusta, de vez en cuando, dejarles en casa de los abuelos y salir a cenar sola con mi pareja. Y me encanta, de vez en cuando, salir sola con mis amigas a compartir vino y risas. Y sigo teniendo la necesidad de desarrollarme profesionalmente en nuevos ámbitos. Y, a veces, incluso, necesito mi espacio y me escapo al baño para dejar de escuchar “mamá” cada cinco segundos.

El síndrome de la mala madre

Y eso no me convierte en una mala madre. Porque no cambiaría por nada esta experiencia salvaje y maravillosa de ser su madre, de acompañar su camino y crecer de sus manitas pequeñas y tiernas. Y, al mismo tiempo, sigo siendo una mujer más allá de la maternidad. Y me gusta que lo sepan y lo vean. Que me sepan viva, con sueños, con anhelos, con deseos y objetivos, más allá de la maternidad. Porque ser su madre es solo una parte de lo que soy. Una parte preciosa e importantísima, sí; pero solo una parte de todo lo que soy.

Y me gusta que me sepan imperfecta. Compartir mi vulnerabilidad. Intentar hacerlo bonito, cagarla de vez en cuando, disculparme, sacudirme el polvo y volver a la carga. Porque solo así se sentirán libres de disfrutar de sus propias imperfecciones.

Así que, si tú también te sientes una “mala madre”, ya sabes, solo eres una más del montón. Porque las madres perfectas no existen. Ni ninguna niña o niño las necesitan. Nos necesitan felices, satisfechas. Nos necesitan suficientemente buenas para aceptar nuestros errores y acompañar los suyos. Nos necesitan libres y dichosas. No tratando de ser perfectas y consumidas intentando encajar en un patrón imposible de alcanzar.

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5 comentarios en "El síndrome de la mala madre: ¿Qué pasa cuando no encajo en el rol maternal impuesto socialmente?"

  1. Gracias por publicar contenido realmente útil. Cuesta mucho encontrar un blog con contenido inteligentemente seleccionado y desarrollado como éste. Me ha gustado mucho el artículo. Añadiría, desde mi perspectiva personal como madre de una niña de 8 años, que la vida se compone de etapas y la infancia de nuestrxs hijxs, por cargante que podamos sentirla a veces, supone un efímero y escaso 3 o 4 % del total de nuestra vida. Esta visión a mí personalmente me ha ayudado en momentos de pura necesidad de salir corriendo.

  2. Gracias por este texto,ojalá lo hubiese leído hace unos años con mi primer hijo, me habría ahorrado muchas lágrimas y dolor de corazón. Leo esto y siento lo poco preparada que estaba para ser madre y lo que me han hecho crecer mis hijos, sobretodo el primero con el que rompí moldes y gracias a él he podido aceptarme en todas mis facetas y disfrutar a muerte de la maravilla de ser madre. Espero que mucha gente pueda leer textos así, gracias!

  3. Todo eso está muy bien: madres imperfectas, respetuosas consigo mismas y con sus hijos, libres para equivocarse, disfrutar de la vida, liberarse de cargas imposibles, etc. Las cosas van fluyendo, hasta que tus hijos llegan a la adolescencia… Y lo único que quieres hacer es una maleta y desaparecer para siempre.

  4. Me siento como una mala madre porque siempre me lo están recordando las personas aunque siempre trate de darme animo para levantarme darles de comer y estar con ellos pero siempre seré la mala y la floja y para mi hija soy igual la peor e sido criticada por personas que son peor que yo y eso sin contar que no tengo derecho de enfermar me enfermo y igual tengo que darme animo y a ser de comer y poner una sonrisa pero me canso a veses tengo ganas de irme y dejar amis hijos con la gente que dicen que soy mala madre.

    • Hola Isamar,

      puede ser muy difícil ser madre si a las dificultades propias se añaden las críticas de las personas de tu entorno. Quizás puedas empezar a poner límites, a pedir ayuda, a buscar alianzas, a tejer un poco de red que te ayude no solo a seguir adelante, sino a ser más feliz y tener paz.

      No sé si tienes opción de formar parte de nuestra Tribu. Ahí te podemos acompañar.

      Si no, te puede ir bien hacer terapia con algún psicólogo/a, que te ayude a abordar la situación que comentas.

      Un abrazo fuerte.

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