¿Cuándo pasar del cochecito a la silla de paseo?

Te damos las claves para averiguar si ya ha llegado el momento de pasar a tu bebé del capazo del cochecito a la silla de paseo

Es una de las preguntas que todos los padres se hacen en algún momento de la vida de su hijo. Antes o después, bien sea porque su bebé es un pequeño cotilla, porque no aguanta ir en el capazo o bien porque «el cochecito se le está quedando pequeño», todos nos hemos preguntado cuál es el mejor momento para pasar a nuestra pequeña a la sillita de paseo y guardar en el armario el capazo que ha utilizado (más o menos) durante sus primeros meses de vida.

¿Por qué los bebés tienen que ir tumbados?

El capazo es un artilugio relativamente moderno. Lo habitual a lo largo de la historia, y aún lo es en muchos países, es utilizar el porteo como medida de desplazamiento para los más pequeños de la casa. Cuando nacen, su espalda tiene una postura en forma de C, y con el porteo ergonómico se puede mantener perfectamente, siendo el contacto madre-bebé una parte importante en sus primeros meses de vida.

 

 

Poco a poco, a medida que crecen, la musculatura de su espalda se va fortaleciendo y la columna vertebral va adquiriendo forma más parecida a la adulta, en forma de S. Mientras tanto, los primeros meses es importante practicar el movimiento libre, no limitar ni forzar posturas o posiciones y favorecer el movimiento voluntario por parte de ellos.

¿Cuándo es el mejor momento para cambiarlos?

A continuación, te damos varias de las frases más oídas cuando unos padres pretenden cambiar al bebé del capazo a su sillita de paseo:

«Es que a mi hija el capazo se le está quedando pequeño»

Hay bebés que, por su crecimiento, dejan el capazo pequeño a una edad muy temprana. Han nacido ya grandes, o han crecido mucho los primeros meses y el cuco empieza a limitar su movimiento. A veces, incluso les obliga a ir con las rodillas un poco dobladas y no les permite estirarse fácilmente.

También hay que tener en cuenta que no todos los capazos son iguales. Habrá algunos que sean más pequeños (de longitud y de anchura) y, si es un bebé de gran tamaño, quedará inutilizado muy pronto. Realizar el cambio en ese momento no es buena idea, porque lo mismo puede suceder a los 2 meses que a los 8. No hay norma.

 

 

Si es a los 8 meses de edad, es probable que sí que sea momento; pero si es a los 2, claramente no lo es. La solución sería hacerse con un capazo un poco más grande que nos valga hasta que la pequeña esté preparada para el cambio o portear durante esos meses.

«Es que no le gusta nada ir en el capazo»

Vale, esto es normal. Llega un momento en el que el bebé llora cuando le tumbas sobre plano y no ve nada más que el cielo raso (en el mejor de los casos), o una capota que le cubre tanto la visibilidad que ni siquiera es capaz de observar a su madre.

Se siente solo, abandonado en un rectángulo que se le va quedando pequeño y se choca con sus paredes si intenta girar a un lado o a otro. La vida ahí dentro es aburrida y la solución es reclamar atención para que le saquen de ese invento del demonio… ¡Con lo bien que se va en brazos de mamá o papá viendo mundo!

 

 

Así que, por las mismas razones que antes, realizar el cambio por este motivo tampoco es buena idea. Hay niños que tardan más y otros menos (ojo, hay algunos que no se quejan nunca y van tumbados tan a gusto, pero suelen ser los menos). Si se empieza a quejar con 1 o 2 meses, ¿será ese buen momento para cambiarle a la silla? Obviamente, no.

«Ya tiene 6 meses, ahora ya lo podemos cambiar a la silla»

Pues tampoco es lo ideal. Puede ser que sí, que coincida el momento, pero no en todos los niños tiene que ser así. Se establecen los 6 meses porque alguien creyó que todos los bebés evolucionan igual y van adquiriendo las habilidades motoras en el mismo momento de su vida. Pero nada más lejos de la realidad.

 

El gateo

 

¿Todos los niños voltean, se sientan, gatean, se ponen de pie, caminan a la misma edad? No. Pues esto es lo mismo. No todos están preparados para ir en silla a los 6 meses. Sería como decir que cuando cumple 12 meses todos tienen que caminar. Algunos lo hacen antes, otros en ese momento, otros después.

«Es que es una cotilla y levanta la cabeza para ver qué pasa fuera del cuco»

Tampoco eso es indicativo de cambio inminente. Pero sí es verdad que cuando empiezan a levantar la cabeza, a asomarse fuera del capazo es que el momento no está muy lejos. Aunque no hay que precipitarse, por muchas ganas que se tengan.

Cada bebé es un mundo, ellos marcan el momento

Por todo lo anteriormente expuesto, debes fijarte en la evolución motora de tu hija o hijo. Para saber si está preparada para dar el paso del capazo a la silla, su desarrollo te dará la clave.

Colócala sentada en el suelo y sujeta su pelvis. Para ello sitúate detrás, pon las manos en su cintura y bájalas hasta que llegues a un tope. Esa es su pelvis. Observa cómo reacciona a esa posición.

 

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Si es capaz de estabilizar la cabeza y el tronco bien, es decir: no se balancea hacia los lados y mantiene la columna estable, es que su momento ha llegado. Puedes pasarla a la sillita en la posición más reclinada. De no ser así, si notas que se balancea y pierde la estabilidad de la columna, deberá ir en cuco (o porteada) durante un tiempo.

«¿Y si mi sillita reclina del todo?»

Hay padres que me preguntan si pueden pasar a su hijo a la sillita reclinándola totalmente, en la posición más tumbada posible. En esos casos hay que evaluar la silla en particular.

 

 

Hay algunas que «venden» la posición como ergonómica, que dan sensación de ir tumbados del todo, cuando en realidad existe inclinación de la columna y no es apta para los primeros momentos. Además, por la forma que tienen las sillas de paseo, la posición de la columna no va a ser igual que en el capazo, con lo cual no está recomendado.

«¿Cuándo voy cambiando la inclinación de la silla?»

Va a depender del grado de inclinación que tenga cada silla. Se recomienda esperar a poner la posición más vertical del respaldo hasta que sea capaz de sentarse por sí solo. El resto de inclinaciones dependerá, como hemos dicho, del tipo del silla y las posiciones que tenga.

 

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