Carta a mi hijo Lucas (por Erika Rey)

Carta de una madre primeriza a su hijo Lucas.

20 Abril 2016

¡¡¡ESTÁS EMBARAZADA!!! Con mi uniforme de trabajo puesto, en Urgencias del Hospital Nuestra Señora de América (Madrid) tras haber sufrido un golpe en la espalda, los médicos me daban la noticia mas esperada y deseada: ¡¡Vas a ser MAMÁ!!

Temblando agarré el teléfono móvil… mi cari cari llamando. ¡¡¡Cari cariiii, que estoy embarazadaa que vamos a ser padreesss!!! Así empezaba lo que hoy quiero contaros.

Mi embarazo

Esos primeros días de nerviosismo de saber que todo va bien , de angustias mañaneras y mareos al despertar, sensaciones únicas acompañadas de hormonas revolucionadas anunciando que todo va a cambiar.

Pum pum pum… ese latido acelerado que se te mete en el alma nada mas escucharlo por primera vez, ¡¡estas vivo dentro de mí!!

Pasan los días, los meses, mirando y acariciando la barriga (Ainss cuánto la echo de menos), imaginando niño-niña, como será; viendo cómo tu cuerpo cambia y sintiendo que este amor nuevo va creciendo. Alegría, miedos, dudas, impaciencia, sentimientos encontrados a veces, sin explicación.

¡¡Te estas moviendo!! Sií te siento, tan dentro de mí que parece increíble.

Idas y venidas al ginecólogo deseando verte y que todo fuera según lo previsto.

¡¡Es un niñoo!! Ya voy asimilándolo , nuestro hijo , cuenta atrás… todo preparado , compras compulsivas, no me puede faltar nada. ¡¡Quiero dártelo todo!!

Las noches van cambiando , despertares, baño, posturas, mi barriga crece y el cuerpo sabio se prepara para tu llegada.

¿Seré buena madre? Llantos sin consuelo.

Hay que limpiar, tenerlo todo listo, colocado…

¿Epidural? ¿Parto? Uff, qué pasara… que todo salga bien por favor.

Tu llegada

5 de Enero de 2017

Hace un año los Reyes Magos quisieron darme el mejor regalo de mi vida y tras un parto “normal”, en el momento que vi tu cara supe y sentí que mi vida ya no era la misma.

La mirada de tu padre lo decía todo, amor, emoción, felicidad y cansancio por los nervios vividos en unas horas tan intensas.

Notaba tu cuerpo junto al mío, te sentía tranquilo, calmado, alimentándote de mí como si siguieras dentro todavía y nada hubiese cambiado.

Una fuerza inexplicable hacía que no pudiera separarme de ti ni un solo minuto, notaba que mi cuerpo era tu paz, tu casa, tu TODO.

Llegamos a nuestro hogar. Todo preparado, demasiadas cosas que para mi sorpresa eran innecesarias. Solo necesitabas mi cuerpo , mi calor y el alimento que mi cuerpo creaba en exclusiva para ti.
En pocos días ya sabia identificar tu llanto, o a veces eso crees, tu instinto como mujer y madre lo sabe y cierras oídos alrededor para poder escucharte.

Padres primerizos, vemos que nuestro mundo va cambiando…

Y llega el día que analizas todo y piensas que:
Yo soy una mujer independiente, amante de mi trabajo, que va al gimnasio, que duerme del tirón , que sale a comer o cenar en pareja, queda con amigos, que viaja, que se arregla, que va de compras, que se ducha tranquila, que arregla su casa a diario, que tiene tiempo para cocinar…

¿¿Y esa mujer??

Ves que todo ha cambiado. Una personita depende 100% de ti, necesita tu piel, tu alimento, tu mirada, tus palabras, tu tiempo y dedicación… Y descubres que a veces se hace duro, que no estamos acostumbrados, que quieres que tu vida se parezca un poco a la de antes, que a veces te encuentras muy sola y nadie te entiende, que estas lejos de tu familia, que tu marido tiene que trabajar y te ves sola con tus debilidades… ¡¡Y de repente aparece esa fuerza!!

La FUERZA de superar noche tras noche, de mirar su cara y saber que es parte tuya, que no puedes dejarlo, ni verlo llorar, que tú eres su todo, que es una persona que te necesita para crecer, para alimentarse, para vivir y SÍ me necesita a mí, su Mamá, porque aún es un bebé y mi cuerpo sigue siendo su casa.

Que ya no utilizas esa cuna que compraste ni esos biberones, chupetes y mil cosas mas que parecen imprescindibles cuando piensas en los bebés, pero que si te tiene a ti te das cuenta que no le hace falta.

Que llega el día que tienes que volver a trabajar y hay algo en tu interior que se niega hacerlo y renuncias a muchas cosas, ahora innecesarias, para poder permitírtelo.

Innumerables creencias, pensamientos e ideas que tenía y ves que todo va cambiando.

La culpa

También hay días en que aparece la CULPA. Culpable de no ser perfecta, ni a veces fuerte, de querer hacerlo todo lo mejor posible. Es importante saber que hay veces que no está en nuestra mano, y que nuestro hijo nos amará por encima de todo porque su amor es puro e incondicional.

Aparece el deseo de ser mejor persona para darle ejemplo y luchar contra tus miedos, tus defectos a veces tan difíciles de cambiar… Enfrentarse a uno mismo no es nada fácil. Cambiar hábitos que nos gustaría que ellos no tuvieran es tarea difícil. Llevar una alimentación sana para una buena salud, algo tan importante y tan difícil en un mundo de tentaciones.

Cambiar maneras de educar respetando sus derechos, sin obligar, ni forzar al igual que no lo hacemos con los adultos, y entender que nosotros somos su ejemplo y que se puede enseñar de una manera RESPETUOSA, aunque no vengamos de este estilo de crianza y haya que aprender hacerlo. Cada uno tendrá en su recuerdo momentos y vivencias que no querría para su hijo.

Hijo mío, has venido al mundo para hacerme mejor persona, más fuerte, más sabia, para enseñarme lo importante de la vida y ponerla en orden. Me estás haciendo ver tantas cosas que aún me cuesta asimilarlo. La palabra AMOR ahora toma sentido.

Papá

Y agradecerte a ti, a mi otra mitad, el que lucha cada día. Si alguien hace grande la palabra PAPÁ eres tú. Sin tu ayuda nada sería posible. Este año marcará nuestras vidas, es el comienzo, y los comienzos nunca fueron fáciles, pero hay un amor tan grande, que Lucas ha venido a pulirlo para que brille para SIEMPRE.

Mi maternidad

MATERNIDAD: palabra mágica que puede con todo, y aunque esta sociedad NO lo pone nada fácil, toda madre hace lo que puede con los recursos que tiene. La palabra MUJER se engrandece y todas nos debemos un gran respeto y una gran admiración.

Este es mi año, sentido a mi manera. Habrá quienes me entiendan y quienes no tanto. He querido compartirlo por que es mi realidad y la de muchas mujeres que nos sentimos solas e incomprendidas en este proceso de cambio: mi fuerza y ánimo para todas ellas.

Lucas

Mi Amor, mi Luz, mi Despertar…

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2 comentarios en "Carta a mi hijo Lucas (por Erika Rey)"

  1. Es simplemente maravilloso, has demostrado ser una mujer mucho mas fuerte de lo que nunca imaginaste, simplemente por el hecho de intentar cambiar algunas cosas muy dificiles de ti para no verlas en Lucas, eso solamente se hace por el amor puro de una madre a su hijo. Enhorabuena❤️

  2. Historias diferentes pero muy parecidas. Gracias por compartir! Un abrazo, Erika.

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