Bálsamos para untar y respirar mejor o parches para el pijama

Aunque la molesta tos nocturna sea un fastidio para toda la familia, es un reflejo protector del organismo que no se puede eliminar

Cuando llega el invierno y los mocos, la pesada tos nocturna parece que no da tregua. Todo el invierno tosiendo y despertándonos varias veces cada noche. Un catarro detrás de otro con sus 2 o 3 semanas de tos residual hace que realmente se pasen todo el invierno tosiendo de noche, durmiendo mal y no dejando descansar a nadie.

Tos y catarros

Entre los 3 y los 4 años los preescolares pueden pasar unos 7 u 8 catarros al año. Como habitualmente sucede durante el curso escolar, cada 3 o 4 semanas tendremos un catarro nuevo. Eso hace que parezca que se pasan toda la vida tosiendo.

La tos nocturna es una tos irritativa que se produce porque el moco de la nariz se escurre por la parte de atrás de la garganta y desencadena el reflejo de la tos. Se trata de un mecanismo protector que evita que los mocos obstruyan la vía respiratoria. No se debe eliminar. Pero es que tampoco se puede.

 

 

Aunque utilicemos fármacos que sí son capaces de suprimir el reflejo de la tos, este reflejo protector es tan fuerte que al final acabamos tosiendo igual. Nuestro cerebro debe pensar que es más importante respirar que dormir, así que nos despierta tosiendo para que no nos asfixiemos con los mocos.

Fármacos para la tos

Los fármacos que realmente funcionan para la tos no se pueden usar en niños. Los más efectivos son derivados de los opiáceos, que además de generar adicción si se usan durante mucho tiempo, pueden producir lo que se denomina depresión respiratoria.

Al cerebro se le olvida hacernos respirar. Y este efecto es más frecuente en niños, cuyo cerebro es aún inmaduro. Por eso no se debe usar la codeína en menores de 12 años (ni en madres lactantes), ni el dextrometorfano en menores de 2 años (que sí es compatible con la lactancia). 

 

Mocos y tos

 

Un uso puntual, durante 3 o 4 días, se podría considerar en mayores de estas edades si la tos es tan molesta que impide conciliar el sueño, pero sabiendo que el efecto difícilmente persistirá toda la noche.

Lo primero que debemos tomar son medidas simples como elevar la cabecera, un lavado nasal antes de ir a la cama, un vasito de agua si se despierta tosiendo… Si estas opciones no son suficientes, empezamos a pensar en recurrir a otras medidas que nos den un respiro.

Bálsamos alcanforados

La cebolla en la cabecera de la cama o los bálsamos tipo Vicks Vaporub, son las soluciones más habituales. Ya hemos hablado de la cebolla, hoy toca el turno a los bálsamos alcanforados.

El clásico bálsamo Vicks Vaporub está compuesto de alcanfor, mentol y aceite esencial de eucalipto como principios activos. Se utiliza en mayores de 6 años según indica el prospecto, aplicando una fina capa sobre cuello, pecho y espalda para inhalar los vapores que desprende.

 

 

Se sabe que el alcanfor podría tener una pequeña actividad antitusígena, pero hay pocos estudios que lo corroboren y sí muchos datos que confirman su toxicidad. Porque, aunque usado de forma adecuada no se absorbe lo suficiente como para resultar tóxico, en caso de ingesta accidental podría ser incluso mortal en cantidades tan pequeñas como una cucharadita. 

Los preparados que contienen alcanfor solo se pueden usar en mayores de 6 años para minimizar el riesgo de de ingesta accidental. Ya se sabe que los más pequeños tienen tendencia a llevarse todo a la boca, así que si es algo no comestible, mejor no proporcionárselo.

Parches para la ropa

Para niños a partir de 2 años, se han desarrollado productos que prescinden del alcanfor y que se pueden usar en forma de parches para la ropa o bálsamos para untar. Estos productos especiales para bebés contienen esencia de eucalipto, que también tendría cierto efecto mucolítico.

 

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Tampoco se ha podido demostrar en pruebas clínicas este efecto, y también tiene cierto potencial de toxicidad, por lo que su uso es muy cuestionable. Así que si estáis en esta etapa de toses y despertares nocturnos, no desesperéis. Podéis estar seguros de que es una etapa transitoria, no acarrea ninguna consecuencia a largo plazo y el día que finalmente duermen toda la noche llegará cuando menos te lo esperes.

 

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