Antibióticos: solo cuando sean realmente necesarios

Los tratamientos antibióticos no son inocuos.

Oímos estos días muchas voces advirtiendo de un aumento preocupante de las resistencias a los antibióticos. La OMS ha propuesto esta semana para hacer campaña de información a la población sobre este problema. El Ministerio de Sanidad también ha lanzado una campaña  y seguro que ya habéis visto el anuncio de la arañita.

La resistencia a antibióticos supone que las bacterias que causan infecciones se vuelven resistentes a los antibióticos que veníamos usando. Eso sucede por varios motivos, pero el principal es porque se hace un uso excesivo e inadecuado de estos medicamentos, que tantas vidas han salvado desde que se empezaron a utilizar a mediados del siglo pasado.

No todas las infecciones necesitan antibióticos

¿Un uso excesivo?, te preguntarás. ¿Es que la gente va por ahí tomando antibióticos como si fueran caramelos?

Obviamente no. Pero sí se utilizan con más frecuencia de la necesaria para tratar infecciones que no los necesitan.

Las infecciones pueden estar causadas por virus o por bacterias. Los síntomas que producen unos y otras pueden ser muy parecidos, por eso es el médico el que tiene que valorar de qué tipo de infección se trata. Porque únicamente las bacterias son sensibles a los antibióticos. Los antibióticos no hacen ningún efecto sobre los virus.

Si tratamos con antibióticos una infección vírica, la infección también curará (porque los virus se curan solos, con la única intervención de  nuestras defensas), pero estaremos alterando el equilibrio de las bacterias que tenemos normalmente en nuestro organismo (mucha gente acaba creyendo que su hijo sí necesitaba antibiótico, porque la enfermedad remite al mismo tiempo que se le da el jarabe, cuando eso habría sucedido igualmente).

También mueren bacterias que nos estaban ayudando

Si tenemos en cuenta que tenemos en nuestro cuerpo tantas bacterias como células propias, cuando tomamos un medicamento que puede matar a una buena parte de esa enorme cantidad de bacterias, el resultado final es impredecible. Podemos haber destruido bacterias peligrosas, pero también caerán en la redada muchas bacterias que son necesarias y beneficiosas para nuestra salud.

Pero ojo, el verdadero problema no es ese, sino que muchas de ellas se verán afectadas por el antibiótico pero sin llegar a  morir. Entonces tendrá la oportunidad de adoptar mecanismos que la hagan resistente al antibiótico. Así, la próxima vez que tengamos que tomarlo, ya no le hará el mismo efecto y podrá seguir replicándose y enfermándonos sin control.

Cómo evitar las resistencias a los antibióticos

¿Qué podemos hacer para evitar contribuir a este problema?

Nunca utilizar los antibióticos sin prescripción médica

Aunque tengamos la experiencia de infecciones anteriores, los mismos síntomas (o unos muy parecidos) pueden deberse tanto a un virus como a una bacteria. Cada nueva enfermedad precisa su correspondiente valoración por parte del pediatra.

Utilizar correctamente los antibióticos en cuanto a dosis y duración

Para ello debemos tener en cuenta que:

  • La dosis en los niños se calcula por su peso. A veces puede resultar una dosis excesiva a ojos de alguien que está pensando en una dosis de adulto. Si te parece demasiado consúltalo con el médico antes de disminuir la dosis por tu cuenta.
  • El número de dosis que se deben dar al día también es muy importante, aunque el horario puede ser flexible. Si la prescripción indica cada 8 hs, es necesario administrarlo 3 veces al día, lo mas repartido posible: por la mañana (lo antes posible); a mediodía y  por la noche (lo más tarde posible). Si ves que te va a resultar imposible cumplir el esquema propuesto, coméntalo con el médico por si hay alguna otra alternativa.
  • Completar el tratamiento es también fundamental. Si son 7 días, son 7 días. Ni 5 (porque total ya está bien) ni 8 (porque sobra un poquito, así no hay que tirarlo)

La mejor medicina es la prevención

Y para prevenir las infecciones están las vacunas. Algunas de las enfermedades que más problemas de resistencias están dando son  enfermedades prevenibles con vacunas. Mantener el calendario de vacunaciones al día nos sirve para protegernos individualmente de la infección, pero también contribuye a que disminuya la circulación de la enfermedad en toda la población y el riesgo de que esas bacterias desarrollen resistencias.

 

Fotos | Amanda Tipton en Flickr (CC)

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