Consejos para cuidar a tu bebé en verano

En verano aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor, picaduras de insectos e infecciones gastrointestinales

Tania Losada8 min de lectura
Consejos para cuidar a tu bebé en verano

El verano es quizás la estación que más a prueba nos pone cuando somos primerizos. Hay muchas dudas que pueden aparecer en esta época del año: ¿Puedo echarle crema protectora al bebé? ¿Le echo repelente antimosquitos? ¿Le puedo bañar en la piscina o en el mar? ¿Es perjudicial el aire acondicionado? En definitiva: ¿Cómo cuidar a un recién nacido en verano?

La mayoría de madres y padres que tienen un bebé en época estival se hacen las mismas preguntas sobre cómo afrontar el primer verano del bebé y las vacaciones con un recién nacido.

¿Cómo cuidar a un recién nacido en verano?

El verano tiene muchas ventajas para cuidar del bebé: hay más horas de luz para pasear al final del día, estamos de vacaciones, tenemos más tiempo libre para hacer las cosas con calma y dedicar tiempo al bebé, las rutinas se relajan, se simplifica la hora del baño, el cambio de ropa y las comidas...

Sin embargo, también deberás prestar atención a otros riesgos como la deshidratación, la exposición al sol y las infecciones gastrointestinales. Si tienes dudas concretas, puedes consultar online a la pediatraGloria Colli en la Tribu CSC  o al enfermero de pediatríaArmando Bastida. Aquí mencionaremos a continuación las cuestiones más generales.

Estos son los principales cuidados de un recién nacido en verano que debemos tener en cuenta:

1. No le cubras con ropa excesiva

Recién nacido verano: ¿manga larga o corta? Muchas familias primerizas se plantean cómo vestir a un recién nacido en verano. Pues a excepción de los recién nacidos, que aún no regulan bien la temperatura corporal, ya con pocos días de vida, el resto de bebés tienen más o menos el mismo calor o frío que los adultos.

Así que no le cubras con capas y capas de ropa "por si acaso se enfría". Con ello solo conseguiremos que se agobie, sude y su piel se irrite (la temida sudamina de verano). Además, abrigar en exceso a los bebés es peligroso, ya que podemos aumentar su temperatura y exponerles a un golpe de calor.

Pero, ¿cómo refrescar a un bebé en verano? Si ves que hace mucho calor, refréscale humedeciendo una esponja, gasa o muselina y, una vez seco, déjale un rato con el culito al aire. Eso si, ten en cuenta que no haya corrientes. Y recuerda: está desaconsejado cubrir con una muselina el cochecito de paseo, ya que se genera un "efecto invernadero" que aumenta la temperatura interior del habitáculo.

Si porteas en verano, asegúrate de hacerlo con un portabebés ergonómico adecuado a los meses más cálidos del año que respete su postura fisiológica y favorezca su desarrollo. Hay portabebés más adecuados que otros para esta época del año.

Además, nuestra experta en porteo infantil, María Arenzana, a quien podéis consultar online en la Tribu CSC aconseja que, tanto el progenitor que portea como el bebé, usen "ropa transpirable y de fibras naturales" que es más fresquita y absorbe parte del sudor.

"Trata de ponerle poca ropa o muy fina, la justa para proteger su piel del contacto con sudor. En pleno verano puedes prescindir del body o dejarle únicamente esa prenda encima", incide Arenzana.

2. Refresca el ambiente

¿Cómo cuidar a un bebé en tiempo de calor? Es importante evitar salir a pasear con el bebé en las horas centrales del día y buscar siempre la sombra el resto del tiempo. La luz es suficiente para que el bebé reciba toda la vitamina D que necesita para su desarrollo saludable y, en cambio, es mucho más vulnerable a los golpes de calor que nosotros, los adultos.

El aire acondicionado no está contraindicado para los bebés, en cambio sí lo está el calor excesivo. Lo que sí debes cuidar es que el pequeño no esté nunca expuesto al chorro de aire de forma directa ni someterlo a cambios bruscos de temperatura que pueden provocar un resfriado de verano (los bebés son muy susceptibles a las variaciones térmicas). Tampoco que el ambiente quede congelado: la temperatura debe oscilar entre los 21 y 24ºC.

Para evitar que el bebé pase calor por la noche, podéis poner el aire un rato antes de acostaros y, una vez que la habitación se haya refrescado lo suficiente (unos 20º está bien) podemos llevarle allí, para que duerma a gusto y fresquito.

3. Mantenle hidratado

La deshidratación es el principal riesgo de las altas temperaturas veraniegas o de pasar mucho rato en lugares donde hay mucha concentración de calor, como en un automóvil o debajo de una sombrilla de la playa. Para evitarla, ofrécele el pecho o el biberón más a menudo.

Por otra parte, recuerda que en la actualidad está desaconsejado ofrecer agua al bebé hasta el comienzo de la alimentación complementaria, a los 6 meses aproximadamente. Tanto la leche materna como la de fórmula tienen como ingrediente principal el agua, por lo que ofreciéndole solo agua estarías privándole de la ingesta de nutrientes necesarios para su desarrollo.

4. Cómprale gafas de sol para bebés

No son solo un complemento. Los ojos de los peques no están completamente desarrollados y los rayos solares son mucho más perjudiciales para ellos que para nosotros los adultos. Asegúrate de que tiene unas gafas de sol infantiles y adecuadas a su edad para evitar daños en sus ojos o que le incidan los rayos de sol directamente.

5. Mosquitos y otros insectos

Asegúrate de que no pique ningún insecto al bebé. Los mosquitos son los más habituales en los meses cálidos. Si el bebé es mayor de 2 meses, utiliza un repelente para evitar cualquier reacción alérgica. Mira siempre las instrucciones de uso, la edad recomendada y consulta con un profesional sobre cuál es el más adecuado para la edad de tu bebé.

Gloria Colli nos recuerda que no se recomienda ningún repelente para bebés menores de 2 meses, por lo que, en estos casos, lo mejor es usar barreras físicas para evitar las picaduras.

6. Protégele del sol

Lo más importante es evitar la exposición directa a los rayos del sol en las horas centrales del día en los bebés y niños.

Puedes aplicar crema solar para bebés a partir de los 6 meses de edad, pero para los menores de 6 meses no está recomendado poner crema solar.

También puedes protegerlo con la ropa o con un gorro, aunque recuerda que siempre hay que elegir ropa cómoda de tejidos naturales y que transpiren con facilidad como el algodón o el lino. Debes tener en cuenta que una camiseta de algodón de manga larga equivaldría a un factor de protección 12, aunque este disminuye cuando se moja. En su lugar, puedes usar ropa especial con factor 40 o 50.

7. Verano, vacaciones…¡y diarrea infantil! Consejos para prevenirla

En verano aumenta la posibilidad de coger infecciones gastrointestinales. Precisamente, es uno de los problemas más típicos de vacaciones, siendo los menores de 5 años los que presentan una mayor incidencia de gastroenteritis en verano.

Las infecciones gastrointestinales más frecuentes pueden ser de 2 tipos: víricas (como el adenovirus y el rotavirus) o bacterianas (como la salmonella), aunque estas últimas no son tan comunes.

Para evitar los episodios diarreicos en vacaciones, los especialistas en salud infanto-juvenil recomiendan una serie de pautas para prevenir la gastroenteritis infantil.

Una medida imprescindible, por ejemplo, es que las manitas del bebé estén limpias, ya que las infecciones gastrointestinales suelen transmitirse a través del contacto fecal-oral. Por lo tanto, lavaremos las manitas del bebé después de jugar en el suelo con juguetes, arena, piedras, etc. Asimismo, los niños pequeños han de se acostumbrarse a lavarse las manos cada vez que van al baño, ya que así se previene la propagación de las infecciones.

Además, en casa, debemos extremar las medidas de higiene y manipulación de alimentos, que pueden verse más afectados por las altas temperaturas. Asimismo, nos lavaremos las manos antes y después de cambiar el pañal al bebé.

Pero la principal pauta de prevención es tratar de evitar que los niños traguen agua en piscinas públicas de pequeño tamaño.

La diarrea consecuencia de una gastroenteritis puede deshidratar en seguida a los bebés más pequeños, por lo que es conveniente acudir a urgencias si sospechamos que nuestro peque pueda tener una infección gastrointestinal.

Si quieres más información o necesitas asesoramiento profesional, en la Tribu CSC puedes consultar a nuestro equipo de expertos en salud materno-infantil y crianza respetuosa.

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