La fiebre, la tos, una herida... ante cualquier malestar o daño físico no tenemos dudas. Consultamos o acudimos al pediatra de inmediato con nuestro hijo o hija. Sin embargo, cuando se trata de
salud mental puede que nuestra reacción no sea tan ágil. Hoy os hablamos de algunas
señales que indican que debes llevar a tu hijo al psicólogo.
La
pandemia de la Covid-19 está dejando muchas heridas en nuestra sociedad. Y
la salud mental de los niños y niñas es una de ellas. Lo dicen los datos. El
informe de 2020 de la Fundación Anar, por ejemplo, detectó
un aumento espectacular de las consultas y las peticiones de ayuda de los menores. Esas consultas se centraban en
autolesiones, ideas e intentos de suicidio,
trastornos alimenticios, depresión y baja autoestima.
Como madre me preocupa especialmente ayudar a mis hijas con
aquello que no puedo ver. Si se ponen enfermas, si tienen fiebre, si vomitan, sé que tengo que hacer. Pero, ¿y si no me doy cuenta de que necesitan otro tipo de ayuda? Por eso, continuamente
les pregunto cómo se sienten e intento leer en su comportamiento, en su conducta o en sus emociones si algo no va bien.
Hay que normalizar "lo de llevar a tu hijo al psicólogo"
Aunque cada vez más personas hablan con normalidad de acudir al psicólogo, lo cierto es que en nuestra sociedad sigue siendo
un tema tabú. Además, en el caso de los progenitores es habitual que aparezca la
sensación de culpabilidad e incluso
vergüenza.

Una persona adulta puede sentirse fracasada al tener que recurrir a un profesional "porque no es capaz de ayudar a su hijo/a a resolver sus problemas". Pero es todo lo contrario. El progenitor que decide llevar a su hijo al psicólogo lo hace porque se siente
responsable del menor y porque comprende que a veces el amor y el cariño no son suficiente.
De hecho, la
psicóloga de Criar Con Sentido Común,
Mamen Bueno (a quien podéis encontrar en
la Tribu CSC) cree que
"hay que normalizar ir al psicólogo, o al menos consultarle. Y una pauta para hacerlo es si se tienen dudas de si lo que le pasa a su hijo o hija es normal, acudir al psicólogo".
Opina igual
Elena Mesonero, también
psicóloga y logopeda de
nuestro equipo:
"Ante cualquier mínima sospecha, mejor consultar. Incluso si no sabemos cómo actuar ante conductas de nuestros hijos aunque sean normales. Por ejemplo: si las rabietas te superan y acabas gritando más que el niño, es bueno consultar al psicólogo para que dé herramientas y pautas para poder gestionarlo de forma más saludable".
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Cuándo llevar a tu hijo a terapia psicológica
Tener dudas ante un comportamiento, como vemos, puede ser una señal para al menos consultar con el psicólogo. Pero, ¿qué otras
señales podemos tener en cuenta para plantearnos que hay que llevar a nuestro hijo al psicólogo?
Mamen Bueno señala que, por un lado, las dudas pueden proceder de señales ante
retrasos madurativos. Por ejemplo, los relacionados con
el desarrollo psicomotor o con
el lenguaje. También es buen idea llevar a tu hijo al psicólogo
si sentimos "que algo no va bien".
"Las madres y los padres son los que mejor conocen a sus hijos, Y si hay dudas, y se consulta a tiempo es más probable que una intervención temprana ayude a tener mejor pronóstico".
También hay que estar atentos a
cambios significativos de humor,
conducta,
trastornos de sueño (
pesadillas, terrores nocturnos, bruxismo, etc. recurrentes o sostenidos en el tiempo). Y, por supuesto,
"si se muestra muy triste, alicaído, agresivo, impulsivo...". Por último, debemos estar atentos a
cambios del comportamiento con respecto a la comida, porque puede indicar el inicio de un trastorno alimentario. Y si observamos
excesiva dependencia del menor por
las nuevas tecnologías.
Otros contextos en los que llevar a tu hijo al psicólogo ayuda
En otras ocasiones no existe un cambio de comportamiento evidente, sino que la raíz del problema es otro. Ocurre en los casos de niños
muy retraídos o excesivamente tímidos, a los que cualquier situación de intercambio social "les provoca sufrimiento y malestar", explica Mamen Bueno. Elena Mesonero, por su parte, añade:
"A mí a veces me preocupan especialmente los niños muy introvertidos que tienden a no comunicarse. Un profesor amigo me suele decir que hay que estar pendientes de los alumnos más callados porque no siempre, pero a veces, cuando explotan ya la bola se ha hecho muy grande."
Por otro lado, habría que plantearse llevar al niño al psicólogo ante
una situación dolorosa como una separación o divorcio, la pérdida de un ser querido o algún episodio anormal que le provoque un dolor difícil de manejar tanto por los adultos de referencia como por el propio menor. También si está siendo o ha sido
víctima de acoso escolar o algo similar.
Cómo debemos actuar los padres
Primero
no deberías sentirte mal por llevar a tu hijo al psicólogo. Hay que desechar las falsas creencias y comprender que los problemas de los niños no son menores por el hecho de que sean niños. Es
necesario abordarlos de forma temprana para evitar que se compliquen en la adolescencia o la adultez.
La actitud ha de ser abierta y comunicativa. Observarles y mantener
un buen canal de comunicación con nuestros hijos,
atender y comprender cómo son y cómo se sienten facilita la convivencia y nos permitirá notar de inmediato cualquier cambio en su día a día.
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Y
asumir que a veces no son nuestros hijos los que necesitan ayuda, sino nosotros. Y pedirla y apoyarse en los profesionales de la salud mental no solo es positivo, sino que nos permitirá
aprender a manejar nuestras emociones y sentimientos y
servir de ejemplo en casa.
Si tenéis dudas o necesitáis consejo profesional, el
equipo de profesionales de la
Tribu CSC podemos ayudarte. Podéis
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