El
sobrepeso y la obesidad infantil son un
problema de salud pública que se puede prolongar hasta la edad adulta. Sin embargo y aunque existe cierta heredabilidad, son dos circunstancias prevenibles. De hecho,
la lactancia materna previene la obesidad infantil y el sobrepeso, al igual que lo hace
el Baby Led Weaning (BLW).
Hace unos días acudí a un evento de divulgación científica llamado
'Pint of Sciences'. Una de las investigadoras,
Verónica Sobrino, que desarrolla su labor en el
Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba, centró su charla en la relación entre el cerebro y la alimentación. Y comentó algo muy llamativo: que
los niños o niñas con obesidad infantil lo tendrán muy difícil de adultos para dejar de serlo.
Ese comentario, basado en su experiencia investigadora, debería hacernos reflexionar. Y más en un día como hoy, que se conmemora
el Día Mundial contra la Obesidad. En
la Tribu CSC contáis con profesionales actualizados que os podrán asesorar sobre
alimentación infantil.
En este post
ponemos el foco en la lactancia materna. Y es que, al igual que en muchos otros aspectos (
protección inmunológica,
desarrollo del vínculo,
sueño infantil), dar el pecho a nuestro bebé significa
ofrecerle un escudo frente al sobrepeso y la obesidad infantil.
¿Por qué la lactancia materna previene la obesidad infantil?
Unicef y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) se dan la mano en el apoyo a la lactancia materna a través del
Global Breastfeeding Collective. Se trata de una organización apoyada por agencias internacionales cuyo objetivo es
promover y fomentar la inversión en la lactancia materna.

Frente al
marketing de la empresas de leche artificial, este colectivo quiere que todas las madres "
tengan el apoyo financiero, emocional, técnico y público que necesitan" para poder amamantar
tras el parto, de manera
exclusiva hasta los seis meses y continuar hasta los dos años.
Según el Global
Breastfeeding Collective, la lactancia materna protege contra el sobrepeso y la obesidad porque:
- Regula la ingesta de alimentos y mejora la salud intestinal.
- Impide la introducción temprana de alimentos complementarios, lo que puede conducir a un aumento de peso no saludable.
- Protege frente al exceso de ingesta de proteínas y energía "que es mayor entre los lactantes alimentados con fórmulas infantiles y aumenta el riesgo de sobrepeso en la infancia".
- En cuanto a la salud intestinal, la lactancia materna protege frente a la obesidad al poblar al bebé con "bacterias buenas" que evitan el aumento excesivo de peso.
- La leche materna contiene hormonas y otros factores biológicos en la regulación de alimentos "y que pueden ayudar a configurar los procesos fisiológicos a largo plazo responsables de mantener el equilibrio energético"
- Por último, la administración de fórmulas infantiles con biberón puede interferir con el reconocimiento de la saciedad del niño y, por lo tanto, conducir a que coma en exceso.
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Algunos datos sobre lactancia materna, el sobrepeso y la obesidad infantil
Los datos más actualizados sobre obesidad infantil y sobrepeso
en España los recoge
un informe de Save The Children centrado en cómo está afectando la pandemia al peso de niñas y niños.
Más del 30% de los niños entre 4 y 12 años tiene sobrepeso o es obeso.
Este estudio no recoge si estos menores recibieron o no lactancia materna. Solo habla de hábitos y circunstancias socioeconómicas. Pero el
Global Breastfeeding Collective sí ofrece
cifras que demuestran que la lactancia materna previene la obesidad infantil. Por ejemplo, se calcula que
cerca de 100.000 casos de esta enfermedad podrían evitarse cada año si se practicara la lactancia materna como recomiendan los organismos internacionales.
Además, defienden que el
efecto protector frente a la diabetes tipo 2 es "particularmente pronunciado en niños, niñas y adolescentes". Un estudio multinacional, citado por este organismo y realizado en Europa, mostró que
los niños y las niñas alimentados con leche materna "tenían un riesgo significativamente menor de obesidad que aquellos que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados por un período más corto".
Otra revisión de más de un centenar de estudios confirmó que ese
beneficio es a largo plazo. También citado por el organismo auspiciado por Unicef y la OMS, el artículo
asocia la lactancia materna con una reducción del 26% del sobrepeso y la obesidad en adultos. Y este resultado se daba tanto en familias con un nivel adquisitivo alto, como en las que tienen un nivel medio o bajo.

Además, según el
Global Breastfeeding Collective,
la lactancia materna practicada de manera exclusiva hasta los seis meses y mantenida hasta los dos años ahorraría 302.000 millones de dólares en gastos sanitarios al año.
La lactancia materna previene la obesidad infantil por su composición
En 2015 se publicó en España
una revisión de 113 artículos y estudios para comprobar si efectivamente
la lactancia materna previene la obesidad infantil. Es una publicación que resume muchos estudios sobre lactancia y obesidad infantil por si tenéis curiosidad. Y que coincide con las conclusiones de Unicef y la OMS.
Todos concluyen que hay
relación causal entre la ausencia de lactancia materna y la obesidad infantil. Entre los datos destaca, por ejemplo, que
la lactancia materna exclusiva durante seis meses y el destete después del año podría prevenir el 13% de la mortalidad infantil en los países en desarrollo.
También se pone en valor
la composición única de la leche materna, tanto por sus
componentes nutricionales como biológicos. Por el contrario,
la ausencia de lactancia materna se relaciona con
mayor riesgo de diabetes, hiperlipidemia, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares de la madre. Y es que también la madre se ve protegida frente a enfermedades graves como el cáncer de mama.
La presión de la industria alimenticia a partir de los 6 meses del bebé
Pero llama la atención en este estudio realizado en Granada cómo los investigadores remarcan que la alimentación
a partir de los seis meses es "objeto de una fuerte presión" por parte de los productores de alimentos de bebés y por los grupos que los apoyan.
"Tienden a crear expectativas y comportamientos en los padres que van mucho más allá de las necesidades reales de sus hijos".

Esto, concluye este estudio publicado en Nutrición Hospitalaria, puede llevar a las familias (sobre todo de bajo nivel sociocultural) a "comportamientos negativos" en
el desarrollo de los hábitos alimenticios de sus hijos. La ingesta de alimentos poco adecuados o en gran cantidad a partir de entonces
afecta al metabolismo, lo que
desencadena el sobrepeso o la obesidad, afectando a la salud física y el estado psicológico del niño.
"Los hábitos familiares son muy importantes. Comer es un placer y estar sentados todos juntos es mucho más que comer. Significa crear momentos inolvidables en cada miembro de la familia, también en el bebé. Por ello, comer juntos, comer igual y generar un ambiente agradable en la mesa es nutrir la vida. Comer no es solo los alimentos que ingerimos, es mucho más", remarca Rebeca Pastor, nuestra dietista-nutricionista.
Por el contrario,
la lactancia materna previene la obesidad infantil porque disminuye la velocidad en la ganancia de peso durante los primeros años de vida. Esto, dicen los autores,
reduce el incremento de la adiposidad abdominal, que, a su vez,
aumenta la probabilidad de la obesidad o sobrepeso en la adultez.
El BLW, otro factor de protección frente a la obesidad infantil
Una de las formas de neutralizar esa presión de la industria es optando por una alimentación en la que el bebé sea su propio guía:
el Baby Led Weaning (BLW). Sobre la protección que ofrece el BLW frente a la obesidad infantil ya os hablamos en
este otro post.

No obstante, y como resumen, enumero por qué, al igual que la lactancia materna
previene la obesidad infantil, el BLW también lo hace:
- La ingesta de alimentos sólidos sacia antes, frente a los purés o el biberón cuya cantidad es menos controlable.
- Al comer alimentos sólidos el proceso exige más esfuerzo al niño o niña. La masticación ralentiza la ingesta y hace que el bebé se sacie con menos cantidad.
- La calidad de los alimentos es mayor. No es lo mismo que coma un trozo de manzana que un puré que, al igual que los zumos -que no están recomendados-, pierde fibra.
- La forma de cocinar los alimentos es más saludable.
- El niño/a decide qué y cuánto quiere comer. De esta forma, aprende a autorregularse, parando de comer cuando ya está saciado.
- Y lo más importante: No hay que obsesionarse por cuántos sólidos come. ¡Hasta los 12 meses la leche materna debe ser el alimento principal del bebé!
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La salud de nuestros hijos e hijas está en nuestras manos. Por eso, en este Día Mundial de la Obesidad, reflexionemos y
ayudémosles a comer de manera sana.