Aunque todavía se considera que no puede ser prevenido, lo cierto es que diferentes publicaciones científicas recogen
cómo la lactancia materna protege ante diferentes tipos de cáncer; disminuyendo, entre otros, el
riesgo de leucemia infantil.
Y es que desde hace años se investiga
el papel protector de la leche materna ante las infecciones y enfermedades, como el cáncer. No en vano,
cada año en España, enferman alrededor de 1.100 niños y niñas de cáncer.
La incidencia del cáncer infantil
Aunque el pronóstico de vida ha mejorado muchísimo con los avances en la detección precoz y los tratamientos médicos, y se estima una
tasa de supervivencia a los cinco años casi del 80%, se sigue investigando con tesón sobre
cómo prevenir el cáncer.
Recientemente se ha publicado un nuevo
metanálisis, una combinación de diferentes estudios para obtener estadísticas todavía más certeras, en el que se vuelve a poner de relieve
el papel protector de la lactancia materna respecto al
cáncer infantil en todo el mundo.

En España,
la leucemia se sitúa como el tipo de cáncer más frecuente entre niños y niñas de entre cero y 14 años. Seguido de los tumores cerebrales, el linfoma y, en cuarto lugar, el neuroblastoma.
Precisamente, el mencionado metanálisis observó la incidencia de los diferentes tipos de cáncer infantil, demostrando que
la lactancia materna se asocia a la reducción del riesgo de leucemia y neuroblastoma en la infancia.
Sobre el
linfoma, sin embargo, no han podido aclarar la asociación, ya que aunque sí encontraron una asociación inversa en Asia, no ha sido así en Europa o América del norte.
Valor inmunológico de la leche materna
Ya sabemos la gran cantidad de
actividad inmunológica que contiene la leche materna. De hecho, para los
prematuros puede llegar a convertirse prácticamente en un medicamento gracias una composición especial que se adapta al bebé. Además, recientemente se ha descubierto también cómo los neonatos amamantados tienen más
células T, linfocitos que actúan contra las infecciones del organismo.

Y es que, los
poderes de la leche materna y especialmente del
calostro (la leche que se produce los primeros días tras el parto), hacen que se pueda considerar
la primera vacuna para el bebé. Incluso también se está estudiando la
protección de la leche materna contra el Covid, ya que se han encontrado
anticuerpos que inmunizarían al menos parcialmente al pequeño-a.
Cómo la lactancia puede prevenir la leucemia
Además de los altos niveles de
componentes inmunológicos y mecanismos de defensa antiinflamatorios, la leche materna también proporciona
Lactoalbúmina Alfa Humana, una molécula que
acaba con las células cancerosas. Se conoce como
Hamlet, está formada por una proteína y un ácido graso, y se ha demostrado invitro que
induce la muerte de las células tumorales respetando las sanas.

Del mismo modo,
la leche materna transmite al lactante células madre y estas actúan sobre el sistema inmunológico del bebé, estimulando su desarrollo en las primeras etapas de la vida e incluso modulándolo. Y es que algunos estudios, como la
hipótesis del investigador científico Mel Graves, apuntan a que uno de los factores que promueven la leucemia en algunos casos sería una
lesión genética provocada por la reducida exposición a agentes infecciosos en las primeras etapas de la vida.
Este es uno de los motivos por los que actualmente
no se recomienda esterilizar los objetos de los bebés. Es importante
mantener una correcta higiene, pero
no debemos mantenerles dentro de una burbuja. Los niños y las niñas tienen que
ensuciarse, salir a la naturaleza, entrar en contacto con los
animales... sin andar detrás limpiándolo absolutamente todo previa y posteriormente.

Aunque esto continúa siendo una hipótesis, de ser así, además de evitar la hiperprotección ante virus y bacterias,
la leche materna podría modificar la respuesta inmunitaria de los niños evitando una lesión genética posterior al nacimiento. Y es que
a través del suero materno el recién nacido estaría preparando su sistema inmunológico desde sus primeros días de vida.
Esto es debido a que
el microbioma intestinal se moldea gracias a la lactancia, adquiriendo la riqueza de la microbiota y diversidad en su composición. Precisamente, este modo de alimentación es el factor más importante relacionado con la estructura del microbioma en los primeros años de vida.
Cuánto tiempo hay que amamantar para disminuir el riesgo de leucemia
La recomendación es optar por la
lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, y continuar con esta y otros alimentos
al menos hasta los dos años. Pero el momento de dejar la lactancia,
el destete, es aquel en el que tanto el bebé como la madre lo decidan. Es decir:
no hay edad máxima.
Ni por un nuevo
embarazo, ni para que
coma más de otros alimentos, ni porque sea "demasiado mayor". De hecho, desde un punto de vista antropológico, el
destete natural en humanos sería entre los dos años y medio y los siete años de edad.
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Según los estudios con casos de mayor calidad que analiza este metanálisis,
la duración de la lactancia materna durante seis meses podría reducir en un 20% el riesgo de leucemia infantil. Y
el efecto más protector se observó con una duración de la lactancia de 9,6 meses.

Estimaciones de riesgo para la relación dosis-respuesta entre la lactancia materna y el riesgo de leucemia infantil.
Por supuesto, la decisión de amamantar, o no, debe ser tomada con libertad por la madre. Pero es importante
contar con toda la información, para que esa decisión sea realmente libre. Y claro está, contar con todo
el apoyo necesario tanto del entorno como de los trabajadores de la salud para que
se instaure y continúe la lactancia con éxito. Si necesitas recomendaciones o ayuda con las dudas o
dificultades que puedan surgir, en la
Tribu CSC tienes disponibles a varios
profesionales expertos a los que consultar, además de numerosos
Cursos Online que podrás realizar de forma gratuita por ser miembro.