La llegada de la
alimentación complementaria trae consigo uno de los mayores temores de los padres: el
riesgo de atragantamiento. No en vano,
supone la segunda causa de muerte doméstica en niños de entre uno y tres años. Por ello, hay algunos alimentos que es mejor evitar o bien ofrecerlos de una forma concreta para facilitar su ingesta. Repasamos
los alimentos que provocan más atragantamientos y cómo presentarlos para evitar el peligro.
Alimentos que producen más atragantamientos
Debes tener en cuenta que
los niños nunca deben comer solos. Hay que vigilarlos para poder socorrerles en caso de que necesiten ayuda. Por ello, es importante
que coman sentados con la espalda recta y que lo hagan sin prisa, masticando con detenimiento.
Además,
no deben reír o llorar mientras están comiendo por el riesgo de aspiración de la comida y que esta acabe en las vías respiratorias. También es recomendable
saber cómo actuar en caso de atragantamiento ya que
los primeros minutos pueden ser claves para salvarles la vida en caso de peligro.
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Zanahoria y manzana cruda
La zanahoria y la manzana suelen ser dos de los alimentos clásicos con los que comenzamos la alimentación complementaria. Sin embargo, debemos prestar especial atención a cómo la presentamos.
Nunca debemos ofrecerlos crudos.
En el caso de
la zanahoria podemos hervirla hasta que esté lo suficientemente blanda para que podamos aplastarla entre los dedos. Así, eliminamos cualquier posibilidad de atragantamiento en el bebé. Por su parte,
la manzana es el alimento que más atragantamientos provoca en niños en España y asarla es una buena solución para acabar así con el peligro que supone ofrecerla cruda a los más pequeños, ya que debido a su textura dura, no se deshace y puede
quedar atascada en la tráquea de los peques.

Por otra parte, la forma correcta de presentar ambos alimentos a los peques es cocidas y
cortadas en tiras largas y finas. Así los menores pueden cogerlas con las manitas y el grosor de su diámetro no supone ningún riesgo para su seguridad.
Salchichas
Probablemente,
las salchichas sean uno de los alimentos más socorridos de la alimentación infantil
, a pesar de ser
uno de los más insalubres que existen. De hecho, se trata de carne procesada con grasas y sal, sin
ningún beneficio nutricional.
A todo ello se suma que
su forma cilíndrica la convierte en el elemento perfecto para
quedarse atascada en la tráquea infantil, taponando completamente las vías respiratorias. De hecho, es
uno de los alimentos que más mortalidad infantil causa en todo el mundo. Y
cortarlas en rodajas incrementa todavía más ese riesgo. Son, por tanto, uno de los alimentos que provocan más atragantamientos en los niños.

Como alternativa,
puedes cortarlas a lo largo en lugar de hacerlo a lo ancho y volver a cortarlo para que queden medias rodajas. En cualquier caso,
lo mejor es que elimines las salchichas del menú de tu pequeño.
Uvas, cerezas, aceitunas y tomates cherry
El tamaño de las
uvas, cerezas, aceitunas y tomates cherry convierte a estos alimentos en idóneos para producir atragantamientos.
Su consistencia dura provoca que se queden atascados en las vías respiratorias si el pequeño los traga por completo sin masticar.
Estos alimentos
se pueden ofrecer siempre que se corten en vertical (como los gajos de una naranja)
o en cuartos. En el caso de la uva, habría que
pelarlas y quitar las pepitas, mientras que de las cerezas y las aceitunas deberíamos
quitar el hueso.
Frutos secos enteros
Los frutos secos
son muy recomendables para los bebés y los niños gracias a sus numerosas propiedades. Sin embargo, es cierto que tendemos a evitarlos por su
alto riesgo de atragantamiento y por ser
potencialmente alergénicos (aunque en la actualidad los expertos consideran que
retrasar la introducción de alimentos aumenta aún más la probabilidad de desarrollar alergias).
Hasta hace poco se recomendaba la introducción de los
frutos secos enteros (no triturados) a partir de los tres años. Sin embargo,
la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha retrasado su introducción hasta los cinco años.
Esto no significa que los bebés no puedan consumir frutos secos.
Los peques pueden consumir frutos secos, pero la clave es ofrecerlos
triturados o en crema. Así, se pueden espolvorear sobre los trozos de comida en caso del BLW o bien sobre el puré si se ofrecen
triturados. En el caso de la crema, siempre debe extenderse en algún alimento como pan, manzana asada o patata cocida. En ningún caso se debe dar sola a cucharadas, ya que al tener textura pegajosa tiende al atragantamiento.
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Caramelos duros, gominolas, malvaviscos y chicles
Los caramelos duros no suelen deshacerse en la boca. Su forma redondeada los convierte además en candidatos perfectos para quedar
encajados en las vías respiratorias. Tampoco son productos saludables por su alto contenido en azúcar y otros ingredientes industriales, así que
lo ideal es eliminarlos por completo, con lo que reduciremos también el riesgo de
caries.
Aunque puede parecer que
las gominolas y los malvaviscos (también conocidos como "nubes") no entrañan peligro por su textura blanda, hay que prestarles también atención.
No se deshacen fácilmente en la boca, lo que puede llevar a los pequeños a tragarlos enteros. Los malvaviscos además
se pueden pegar a las vías respiratorias y son difíciles de despegar. Al igual que en el caso de los caramelos,
lo mejor es evitarlos por su
escaso valor nutricional y su alto porcentaje en azúcar.

Lo mismo ocurre con
los chicles. Lo más probable es que un niño pequeño no sepa masticar un chicle y, por el contrario, sí
lo puede tragar muy fácilmente obstruyendo las vías respiratorias.
Jamón y otros embutidos
El jamón y otros embutidos como el lomo embuchado no suelen desmenuzarse fácilmente en la boca, por lo que supone un riesgo ofrecerlos enteros a los
menores de cinco años. Una buena solución es
cortarlos en trozos muy pequeños, de forma que lo puedan coger fácilmente con las manos. De esta forma, reduciremos de forma considerable el riesgo de atragantamiento.
En cualquier caso,
se trata de carnes procesadas, por lo que lo mejor es evitarlas en la medida de lo posible. En ningún caso se deben dar antes de los 12 meses.
Las palomitas de maíz
A pesar de que la presencia de las
palomitas de maíz es bastante habitual en fiestas infantiles o en el cine, su ingesta supone un
alto riesgo de atragantamiento para los menores y
debería retrasarse hasta los cuatro o cinco años, tal y como recomienda la
AEP.
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Carne muy dura en trozos
Tenemos que
ofrecer la carne siempre sin hueso y debemos cortarla de forma que el bebé pueda cogerla fácilmente y llevársela a la boca. La carne
no debe estar dura, sino más bien blandita para que sea fácil de gestionar por el bebé y, en caso de atragantamiento, pueda volver a la boca con las arcadas espontáneas que ellos mismos producen para tal fin.
Pescado con espinas
Con el pescado debemos tener especial cuidado no tanto por el riesgo de atragantamiento como
por la presencia de las espinas. Estas pueden clavarse fácilmente ocasionando daños en el pequeño. Por ello, la idea es
ofrecer pescados que se deshagan fácilmente y cortados en trozos pequeños. Además, hay que
comprobar que hemos retirado todas las espinas.

A partir de los seis meses,
pueden comer todo tipo de pescados, excepto los de grandes dimensiones (como el atún rojo, el emperador, pez espada, lucio, cazón, tintorera...), por su
alto contenido en mercurio. En este caso,
su introducción se retrasa hasta los 10 años.
El metilmercurio se acumula en grandes proporciones en los pescados de mayor tamaño, siendo capaz de concentrarse en el organismo y resultando tóxico para la salud humana. En el caso de los niños pequeños, puede llegar a perjudicarles seriamente, ya que
afecta al sistema nervioso central en desarrollo. También tiene
consecuencias en los sistemas digestivo e inmune, en los pulmones, los riñones, la piel y los ojos.
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