La vitamina D ayuda a absorber el calcio (fundamental para los huesos) y es importante para los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. A los bebés se les suplementa con vitamina D al menos hasta los 12 meses de vida. Pero
no a todos les sienta bien. La alternativa es que la reciban a través de la leche materna. Es decir,
dar un suplemento de vitamina D a las madres lactantes para no tener que suplementar al bebé.
La suplementación con vitamina D en los bebés
Nuestra consultora de lactancia materna, Inma Mellado, explica que la suplementación con vitamina D para los bebés es "necesaria en estas latitudes" (Europa y América del Norte) porque, ante la insuficiente exposición al sol, las madres suelen "estár deficitarias". Es decir, que la leche materna tendría "niveles óptimos" de vitamina D si el nivel fuera óptimo en las madres. Pero, lamentablemente, eso no suele ser así.
“La vitamina D, fundamental para el desarrollo de los huesos y el crecimiento en los niños, es necesaria también para múltiples procesos metabólicos durante toda la vida. El déficit de vitamina D se ha relacionado incluso con la depresión, sobre todo en el trastorno afectivo estacional”, explica la pediatra del equipo de Criar Con Sentido Común, Gloria Colli en otra entrada del blog sobre la vitamina D en los niños confinados.
El 80% de los niveles que necesitamos
de vitamina D se obtiene del sol y apenas
un 10% de la alimentación. Con
15 minutos de exposición solar diaria se lograría ese porcentaje tan necesario. Pero
a los bebés de menos de 6 meses no se les debe exponer al sol directamente. Y a los menores de 3 años, lo menos posible.
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Por eso, desde hace unos años
se suplementa al recién nacido y al menos hasta los 12 meses. En algunos casos que luego veremos esa suplementación se prolonga incluso durante más tiempo.
¿Qué ocurre si un bebé tiene déficit de vitamina D?
¿Por qué? Pues porque es fundamental para la absorción del calcio y para el desarrollo del bebé. Además previene enfermedades, como explica el
enfermero de pediatría y CEO de Criar Con Sentido Común
Armando Bastida en este post:
¿Qué pasa si tomo vitamina D en la lactancia?
Según Armando Bastida,
aunque hay evidencias científicas que demuestren una relación entre la vitamina D y
el cólico del lactante, según señala el experto,
muchas madres aseguran que al bebé no les sienta bien la vitamina D.
En esos casos, explica Inma Mellado, se puede optar por
suplementar con vitamina D a la madre para "asegurarnos" de que su leche tiene suficiente cantidad para el bebé.
¿Qué vitamina puede tomar una mamá que está lactando? Nuestra experta, con la que podéis contactar, al igual que con Armando Bastida, a través de
la Tribu CSC, recuerda que
"no es necesario suplementar a las madres con multivitaminas".
Solo
en el caso del yodo y de la vitamina D (en caso de que el bebé no reciba suficiente) está indicada la suplementación
"pero no como medida rutinaria, sino cuando los niveles son deficitarios". El resto de vitaminas, minerales, etc. que puede necesitar una mujer durante la lactancia se obtiene de una alimentación equilibrada.
Algunos pescados, por ejemplo, son una gran fuente de vitamina D para las madres lactantes.
¿Cuánta cantidad debería tomar para que mi bebé obtenga suficiente vitamina D de mi leche?
No existe un protocolo para suplementar con vitamina D a las madres pero se calcula que con
una ingesta de 6.400 UI al día es suficiente para que la leche aporte lo que necesita el bebé. En 2015
un estudio demostró que las mujeres que toman un suplemento de vitamina D con esta cantidad diaria logran satisfacer los requisitos de sus bebés amamantados, siendo una alternativa válida al suplemento de 400 UI que se recomienda a los bebés.

Un año después se publicó
un artículo en 'Evidencias en Pediatría' en el que se abordaba la
opción de suplementar con vitamina D a la madre durante la lactancia. En él se subraya que organismos internacionales como la Academia Americana de Pediatría o Unicef recomiendan desde 2008 que los lactantes reciban el suplemento de 400 UI de vitamina D por vía oral.
En este mismo artículo se afirma que
"tanto la suplementación a la madre como al niño parecen tener la misma eficacia,
pero depende del cumplimiento terapéutico por parte de los padres y cuidadores".
Por otro lado, los autores apuntan que
en los grupos de alto riesgo (lactantes menores de 2 años,
prematuros, menores de piel oscura en países con poca luz o los que viven en África, Asia y Medio Oriente) deben
continuar con la suplementación de vitamina D.
Inma Mellado concluye que
en las analíticas que se realizan a las madres lactantes no se suele analizar el nivel de vitamina D "porque es costoso", así que se opta por suplementar al bebé de manera universal.