Muchas personas desconocen que una mujer puede
producir leche y alimentar a un bebé sin haberlo gestado. Incluso es posible amamantar sin haber estado embarazada nunca, con la
lactancia materna inducida.
El proceso de producción de leche materna en forma de
calostro comienza en el embarazo, con el aumento natural de hormonas como la
prolactina. Además,
los pechos aumentan de tamaño, las areolas y los pezones se oscurecen. Después, tras la salida de la placenta en el parto y con la estimulación de la succión del bebé,
sube la leche. Sucede así de forma natural en el proceso fisiológico, pero
también es posible amamantar a un bebé sin haberlo gestado ni parido.
Cómo tener leche materna sin tener un bebé
Aunque sea un hecho sorprendente para muchos y muchas,
las glándulas mamarias pueden estimularse sin necesidad de un embarazo. En el caso de mujeres con gestaciones previas puede resultar algo más fácil, pero no es una condición indispensable. Eso sí,
se requiere de tiempo, apoyo y constancia.

Existen varios
protocolos, incluso podría ser factible solamente con la
estimulación física del pecho con el sacaleches, pero generalmente es preciso
combinar dicha estimulación con medicación. Las
pautas establecidas por el doctor canadiense Jack Newman son las más seguidas.
El doctor Newman explica que hay
tres protocolos diferentes: el
regular, el
acelerado (si tienes poco tiempo para prepararte) y el
protocolo de la menopausia (para aquellos casos en los que la mujer ya no sea fértil, bien por una extirpación quirúrgica o por motivos naturales).
Protocolo para inducir la lactancia
Se ha determinado que, siguiendo correctamente estas pautas, la mayoría de las mujeres
podrán amamantar a su bebé no gestado, aunque en algunos casos
no es posible realizar una lactancia materna exclusiva. Esto no se puede determinar previamente, será la experiencia y
ganancia de peso lo que nos indicará si es preciso un
suplemento para satisfacer las necesidades del bebé.
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Unos seis meses antes de la llegada del
recién nacido (si es antes mejor), la mujer tendrá que tomar una
píldora anticonceptiva combinada diaria y 10 gramos de
domperidona cuatro veces al día durante una semana; después serán 20 gramos cuatro veces al día. Durante este tiempo
no hay sangrado por menstruación y el pecho podrá aumentar de tamaño. Todavía
no se debe estimular ni manualmente ni con extractor.

Seis semanas antes de la fecha probable de parto, la mujer no gestante suspenderá el consumo de la píldora anticonceptiva, y entonces tendrá un sangrado vaginal. La dosis de domperidona seguirá siendo la misma. Y durante las dos semanas siguientes realizará, con un
sacaleches doble para ahorrar tiempo, la
estimulación del pecho cada tres horas (5-7 minutos con una intensidad baja o moderada, a continuación masajear el pecho unos minutos y después otros 5-7 minutos de extracción). Por la noche también será necesaria al menos una extracción.

El doctor Newman recomienda además el consumo de
hierbas galactogogas en estas últimas semanas. En concreto, el
cardo bendito y
semilla de fenogreco, además de
introducir avena diaria en la alimentación. Pero
no hay evidencia científica suficiente que demuestre la eficacia de estas indicaciones para el aumento de la producción de leche.
Amamantar a un bebé que no has gestado
Cuando llega el bebé a tus brazos debes seguir con las dosis de
domperidona y amamantarlo en cuanto sea posible y con frecuencia. Además, se recomienda
seguir con las extracciones (10 minutos tras las tomas), para
aumentar la producción y establecer correctamente la lactancia. Dependiendo de cada caso, la domperidona podrá reducirse hasta dejar de necesitarla.

En aquellas familias en las que la mamá gestante también amamante al bebé, esta será su
principal fuente de alimento y la segunda podrá complementar la lactancia. Si no es posible y la
producción de leche tarda en ser suficiente, es muy útil el uso del
relactador. De este modo, se seguirá estimulando el pecho y evitaremos la
confusión tetina-pezón. Y es muy recomendable (no solamente por la inducción, sino para todos los bebés), realizar mucho
piel con piel.

En el caso de los
bebés adoptados y no recién nacidos, es especialmente importante el
contacto piel con piel para establecer la lactancia. Lógicamente, va a ser más complicado que el bebé acepte mamar del pecho (dependerá principalmente de la edad), pero es posible.
Al estar
acostumbrado-a al biberón no será fácil que entienda que puede
alimentarse a través del pecho, pero con calma; pasando mucho tiempo juntitos sin ropa; compartiendo baños agradables... su
instinto mamífero quizás se despierte de nuevo.
Fármacos utilizados para la lactancia materna inducida
Aunque podría ser eficaz la producción de leche solamente con el método no farmacológico, lo más recomendado es
usar ambos métodos. La
píldora anticonceptiva combinada trata de simular a nivel hormonal un embarazo, con la ingesta de
estrógenos y
gestágenos.
Los estrógenos, además de favorecer el flujo de sangre de la placenta cuando se está gestando, promueven el
crecimiento del tejido mamario. Al suspender la píldora, descienden los niveles de esta hormona en la mujer, igual que sucede tras el parto, y favorece la
subida de la leche.

La domperidona es un
fármaco antiemético, para problemas grastrointestinales; pero al ser antagonista de la dopamina, uno de sus efectos secundarios es el
aumento de los niveles de prolactina. Por eso se utiliza como galactogogo, aunque tiene algunas
contraindicaciones en mujeres con problemas cardiovasculares o mayores de 65 años.
La
metoclopramida es parecida y tiene la misma función, pero se recomienda como
primera opción la domperidona, al tener
menos riesgos a nivel neurológico. Ambos fármacos son
compatibles con la lactancia materna, pues apenas se excreta en la leche, y deben
retirarse paulatinamente para evitar síntomas de abstinencia.

Estos medicamentos no están pensados para usarlos con este fin, y además es necesaria una dosis más elevada y prolongada en el tiempo. Aunque son bastante seguros y con el
control médico pertinente no entrañan riesgos considerables, es importante
conocer y valorar toda esta información antes de iniciar el proceso.
Por qué amamantar a un hijo no gestado
No necesariamente el vínculo con madre-hijo-a es mejor por darle el pecho, por supuesto.
Lo más importante es el amor incondicional, el respeto y aportarle la seguridad que necesita, ya sea a través del pecho o de
las caricias. Pero es cierto que muchas mujeres desean poder compartir esa experiencia con sus hijos, además de por ser
el alimento más adecuado.
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Por ejemplo, en el caso de las
adopciones. A veces
resulta más complicado crear ese vínculo, aunque casi siempre llega. Y a través de la lactancia es posible una
conexión especial, aportar parte de una misma a ese bebé, promover tranquilidad, relajación, consuelo... Y en la madre también se consigue ese efecto, aumentando su
instinto de protección y cuidado, gracias al
estímulo de la oxitocina durante
la succión.
La
lactancia materna inducida suele ser más frecuente en las
parejas de mujeres. Así, además de todo lo mencionado anteriormente,
la mamá gestante tiene una ayuda extra para amamantar. Y es bastante útil, por ejemplo, en el caso de
partos múltiples.

Sea por lo que sea, es una opción maravillosa. Aunque eso sí,
la lactancia materna inducida hay que planificarla con tiempo y motivación,
buscar un buen asesoramiento con un/una profesional experta en lactancia materna (en la
Tribu CSC puedes consultar lo que necesites) y contar con el
apoyo del entorno, por supuesto de la pareja si es que hay, pero también de la familia más cercana.