Beneficios de la huerta para los niños
Los beneficios de hacer un huerto para niños son muy variados. Por ejemplo, el huerto combate el sedentarismo y es una saludable alternativa a las actividades sedentarias como ver la televisión o jugar a los videojuegos (por más que el uso responsable de las nuevas tecnologías pueda reportarles también ciertos beneficios). Involucrar a los niños en las actividades del campo es ofrecerles un hobby saludable con el que además los más peques de la casa adquieren valores y conocimientos a través de sus propias experiencias. Por ejemplo: el disfrute de la naturaleza, el respeto por el medio ambiente y por uno mismo (por nuestra propia salud) o la importancia de una alimentación variada y saludable. Al cultivar un huerto, los peques se verán más motivados a probar todas las verduras y hortalizas si han participado en su proceso de cultivo (ya que así es más probable que coman lo que de ninguna otra manera quieren probar). En este sentido, el ejemplo y la práctica es mucho más eficaz que animarles a sentarse delante del plato de verduras.
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Al cultivar un huerto en casa, los niños se benefician de todo lo anterior y, además, también desarrollan la capacidad de concentración, la constancia, la paciencia, la autonomía personal, aprenden a adquirir responsabilidades y refuerzan su autoestima.
Otros de los beneficios de la jardinería en los niños es que esta mejora sus habilidades intelectuales y físicas, practicando habilidades tales como la coordinación visomanual, la motricidad fina, la imaginación, la observación y la concentración o el razonamiento lógico. Además, un huerto ofrece a los más peques distintas opciones de ejercicio moderado como rastrillar, cavar, sembrar, regar, quitar malas hierbas, arrancar, podar, cosechar...
Además, también es una actividad que fomenta la calma y la sociabilidad, por lo que tiene importantes beneficios emocionales para los niños y niñas. Cultivar la tierra y observar el ciclo de crecimiento de las plantas es una actividad que combate el estrés del día a día. Por otra parte, tener un huerto en casa fortalece el vínculo familiar, ya que fomenta los momentos de ocio compartido y favorece que se establezcan relaciones intergeneracionales muy enriquecedoras para los pequeños cuando, por ejemplo, los niños cultivan junto a sus progenitores o los abuelos y abuelas explican a los nietos las cosas que ya saben.
Por último, los niños y niñas disfrutan es de su propia libertad y autonomía en un espacio abierto, jugando y aprendiendo en un lugar seguro sin que ellos mismos o sus cuidadores tengan que estar pendientes de, por ejemplo, el tráfico de la ciudad. Un valor cada vez más en alza si tenemos en cuenta que, en la actualidad, la mayoría de los peques que viven en ciudades pasan muchas horas en actividades guiadas (escolares o extraescolares).
¿Cómo hacer un huerto con los niños?
Si disponéis de un pequeño jardín en casa, lo tenéis muy fácil porque solo tenéis que elegir un lugar soleado del mismo para empezar a cultivar directamente sobre la tierra. Si no es el caso, en la actualidad existen multitud de soluciones prediseñadas para los escasos espacios exteriores de los que normalmente podemos disfrutar en las ciudades (como materiales para huertos verticales que aprovechan el espacio de las paredes en terrazas y patios, etc.), así como kits de cultivo fácil para niños.
- Recipientes en los que introducir las semillas (que pueden ser reciclados: macetas, cajas de madera o mimbre, latas, etc.).
- Semillas de las plantas que queremos (debemos fijarnos en el momento del año en el que estamos para elegir las que podemos sembrar en ese momento, y mejor si son de producción ecológica). Incluir algunas flores en nuestro huerto hará las delicias de los más peques y nos abrirá las puertas a muchas manualidades naturales con ellos. Si no tenemos mucho espacio, podemos elegir variedades colgantes para colocar en el techo o las paredes.
- Sustrato en el que plantar las semillas (un abono de alta calidad incluye humus de lombriz y fibra de coco).
- Plástico para forrar el recipiente.
- Pala y rastrillo para trabajar el sustrato.
- Guantes de jardín para no mancharse.
- Regadera.
Beneficios de un huerto escolar
Los huertos también son una forma de aprender conocimientos mediante la propia experimentación y de relacionarse con otros niños. Por eso, la escuela también puede ser un buen lugar para crear un huerto urbano y enseñar a los niños y niñas todos sus beneficios. En las escuelas Montessori, de hecho, es frecuente encontrar huertos escolares.¿Qué beneficios tiene un huerto escolar para los niños y niñas?
Algunos de los principales beneficios tanto sociales como físicos y emocionales, para los alumnos y alumnas, son:- Potencia el trabajo en equipo, la cooperación y el compañerismo.
- Estimula sus sentidos ya que los pequeños y pequeñas aprenden tocando, oliendo, viendo, saboreando...
- Experiencia práctica y aprendizaje intuitivo. En el huerto, los peques aplican lo que han leído en los libros o les ha dicho el profesor y pueden observar de primera mano cómo se desarrollan los procesos naturales.
- Les muestra el valor del esfuerzo y adquirirán respeto por el trabajo de los agricultores y agricultoras.
- Aumenta su autonomía y autoestima, ya que los niños y niñas cultivan su propia comida. Esto, además de hacerles mucha ilusión, les hace sentir más satisfechos y seguros de sí mismos.
- Fomenta el cuidado del medio ambiente. Los pequeños y pequeñas aprenden la importancia de respetar y hacer respetar el medio ambiente y la naturaleza.
- Fomenta la alimentación sana y equilibrada. Los huertos escolares ponen al alcance de los niños y niñas muchos alimentos sanos y de temporada para que los conozcan y los prueben. Cuidarlos despierta el interés de los peques por su olor, textura, sabor...
- Es una actividad física moderada que combate el sedentarismo y la obesidad infantil. La agricultura manual es una actividad física al aire libre (aunque también se puede practicar en invernadero) que sirve a los peques para moverse y mantenerse activos.
En definitiva, gracias a los huertos, a los docentes les resulta mucho más fácil transmitir conocimientos y promover el consumo de alimentos saludables. En definitiva, un huerto es una excelente manera de enseñar a los niños valores que les servirán en otros muchos ámbitos de la vida, como el respeto y la responsabilidad.
