¿Para qué sirve la vitamina D en el embarazo?
Aunque está presente en algunos alimentos, lo cierto es que el organismo la obtiene principalmente de la exposición al sol. Sin embargo, cada vez salimos menos de casa y, cuando lo hacemos, usamos mucha protección solar para evitar lesiones en la piel. Por ello, un estudio de la Universitat Rovira señala que el 50,2% de las mujeres embarazadas tienen déficit de vitamina D mientras que un 30,3% presenta insuficiencia. La vitamina D tiene un papel clave en el embarazo. Así, se encarga de regular el metabolismo del calcio y mantener los huesos de la mujer y del feto en buen estado. Además, regula el metabolismo mineral, la función cardíaca, la función inmunológica, la secreción de hormonas sexuales, la implantación del embrión y la maduración respiratoria del feto.
También se encarga de estabilizar la pared vascular de los nuevos vasos que se forman con la placenta. De ahí que tenga un protagonismo importante en la prevención de la preeclampsia. Por tanto, si los niveles son bajos puede aumentar el riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia, partos prematuros o abortos de repetición.
¿Cómo afecta al bebé la falta de vitamina D en el embarazo?
Pero el déficit de vitamina D en el embarazo no solo tiene consecuencias para la mujer, sino también para el bebé. Por ejemplo, su déficit durante la gestación se relaciona con un bajo peso al nacer. Además, se ha evidenciado que unos niveles insuficientes de vitamina D aumentan el riesgo de asma, infecciones respiratorias, diabetes, raquitismo, eccema y rinitis y en algunos estudios incluso se hace referencia a su importancia en el desarrollo cerebral en los primeros años de vida. Así, un estudio de la Universitat Rovira i Virgili de Cataluña y del Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP) Jordi Gol señala que la falta de vitamina D en el embarazo puede provocar un peor desarrollo neurológico del bebé. Los investigadores evaluaron los 40 primeros días de vida del bebé: sus reacciones ante estímulos auditivos y lumínicos, el tiempo y el tipo de reacción.
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Y según explica Victoria Arija, una de las autoras del estudio, "las madres con déficit de vitamina D tienen hijos con un peor nivel cognitivo, área motora y capacidad de lenguaje", según se desprende de la investigación. Además, advierte que los niveles de esta vitamina "varían mucho en función de si se pasa el embarazo durante el invierno o en verano".
Ante estos resultados, los investigadores recomiendan acciones preventivas como "por ejemplo, dar un suplemento a las mujeres embarazadas con más factores de riesgo". También sugieren tomar medidas para prevenir el déficit de vitamina D: "Habría que incluir evaluaciones de vitamina D en la atención prenatal y aumentar el consumo de pescado, lácteos y fruta durante la etapa de la embarazo", concluye.
¿Cuánta vitamina D hay que tomar durante el embarazo?
La realidad es que no hay consenso entre los profesionales del sector y tampoco hay evidencia científica acerca del requerimiento medio de vitamina D. Y aunque es complicado generalizar, se considera que por debajo de 20 nanogramos por mililitros hay déficit de vitamina D, por encima de 30 son óptimos, y entre 20 y 30 depende de cada paciente para pautar tratamiento o no.
Las últimas recomendaciones se centran en suplementar a las mujeres en edad fértil previamente al embarazo hasta conseguir niveles de al menos 50 nmol/L y reducir el riesgo de que la placenta se forme desde el inicio de manera patológica. De hecho, niveles menores de 30 nmol/L se relacionan con mayor riesgo de esta patología.
Para ello, la clave es saber de qué niveles partimos al inicio del embarazo y poder adaptar la cantidad de suplemento. Además, se puede aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina D y, sobre todo, salir más a la calle a que nos dé el sol sin quemarnos.
Aunque las pautas son dispares, se puede suplementar si es necesario ya que es seguro tanto para la madre como para el bebé. De hecho, el único efecto secundario importante que se ha descrito es la elevación del calcio en algunas mujeres, lo que no supone un riesgo para ninguno de los dos.
- Los bebés amamantados menores de un año deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D. Si en el transcurso del primer año acaban tomando leche de fórmula, deben continuar con el suplemento hasta que tomen un litro diario de fórmula adaptada enriquecida con vitamina D.
- Los bebés que tomen fórmula enriquecida con vitamina D recibirán 400 UI/día en el primer añode vida, o hasta que lleguen a ingerir un litro diario de leche.
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