El
tiempo de calidad es un concepto que se ha puesto "de moda". Se refiere a ese tiempo que dedicamos a nuestros hijos e hijas (o nuestra pareja, familia o amigos)
sin interrupciones, sin móviles, prestándoles el 100% de nuestra atención. Lo que viene siendo
pausar las obligaciones y desconectar del estrés diario para
reconectar con las personas que queremos.
Los
beneficios del tiempo de calidad son tanto a nivel afectivo como social, nos ayudan a
unir lazos familiares y aumentan nuestra
autoestima. Pero ojo, porque no significa que tenga que ir en detrimento del
tiempo en cantidad. No es cierto lo que nos han querido transmitir: que el tiempo de calidad es el único importante. Ambos lo son.
Nuestros hijos e hijas necesitan calidad, pero también cantidad
Es cierto que
pasar tiempo de calidad es necesario y reporta muchos beneficios, ahora bien, esto no significa que deba ser en detrimento del
tiempo en cantidad. Porque no, no es suficiente con dedicar ciertas horas al día de tiempo de calidad y ya está, como socialmente se dice en ocasiones.

El ritmo de vida que llevamos, la falta de
conciliación, el
teletrabajo, las jornadas partidas, las actividades extraescolares... hacen que muchas veces tengamos
una rutina que nos absorbe y que, especialmente entre semana, el
tiempo que podemos dedicar a nuestra
familia sea
limitado. Y cuesta no
sentirse culpable por ello.
Si entre semana solo podemos sacar los
ratitos de, por ejemplo; ducha, cena y lectura con nuestros peques, no tenemos que castigarnos por ello. Aprovechemos ese tiempo y compartámoslo
de forma plena, sin móviles de por medio, escuchando atentamente a nuestros hijos-as, preguntándoles qué tal les ha ido el día...

Y cuando llegue el
fin de semana o períodos en los que podamos sacar más tiempo, tiremos también del
tiempo en cantidad, no nos conformemos únicamente con los ratitos habituales.
El tiempo de calidad
El
tiempo de calidad no tiene porqué ser una actividad concreta, puede ser desde hacer un puzzle juntos-as, a ir juntos-as al mercado, el ratito de la ducha o el libro de antes de dormir. Lo importante, como decíamos, es
estar presentes de forma consciente,
sin distracciones y poniendo atención a lo que nuestros-as peques no quieran transmitir.

Los
beneficios del tiempo de calidad son:
- Estrecha los lazos familiares.
- Mejora la comunicación con nuestros peques.
- Refuerza la autoestima.
- Incrementa el sentido de pertenencia de los más peques.
- Fomenta el aprendizaje de los niños y niñas.
- Reduce el estrés del día a día, sobre todo en los adultos.
- Aporta tranquilidad, sensación de control, acompañamiento y apoyo para los peques.
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El tiempo en cantidad
El
tiempo en cantidad se refiere a
compartir con nuestros-as peques
el tiempo del que podamos disponer, sin escatimar. Es un hecho que en la sociedad actual nuestros hijos e hijas necesitan pasar
más tiempo en familia. No basta con que se nos venda la moto de que un poco de tiempo compartido con nuestros-as peques es suficiente si este es de calidad, porque también hay muchas otras
actividades del día a día en la que nuestros hijos e hijas nos necesitan, aunque no sea necesariamente tiempo de calidad.

Las estadísticas dicen que
los padres y las madres españolas no pasan más de dos horas al día en familia, a no ser que uno de los progenitores pueda
renunciar a trabajar fuera de casa (normalmente, la madre). Pero si no puedes o no quieres renunciar, las
casi inexistentes políticas de conciliación hacen que
el tiempo compartido en familia se limite al máximo en el día a día.
En este escenario,
resulta muy difícil compartir tiempo en cantidad, pero no es imposible. Por un lado, hay que seguir luchando por
políticas de conciliación reales, no tener miedo a solicitar en las empresas reducciones de jornada, y
nunca poner por delante la productividad frente a la conciliación. Seguir luchando, como dice una famosa cita, para ver más a nuestros hijos e hijas, que a nuestro jefe-a. Las empresas así como las instituciones, deben comprometerse a revertir esta situación, que además tiene un impacto directo en la natalidad, haciendo que muchas veces
ser madre o padre sea un privilegio.

Por otro lado,
aprovechar y exprimir al máximo los ratitos libres que tenemos a diario. Y si no, aprovechar las
actividades cotidianas para
compartirlas en familia: ir a
la compra, hacer las
labores del hogar (ayudar no solo les encanta, sino que les ayuda en su autoestima),
cocinar, tender la ropa (pidiéndoles a los peques, por ejemplo, que nos vayan dando las pinzas)...
Cualquier ratito compartido con nuestros hijos e hijas ayuda a
establecer vínculo y el tiempo que no pasamos con ellos y ellas es el único que no se recupera, y del que no se puede obtener ningún beneficio.
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Presencia
En resumen, podríamos decir que lo importante es
demostrar a nuestros-as peques que estamos presentes, que aunque estemos teletrabajando, cocinando o con el móvil, siempre
pueden contar con nosotros y nosotras si lo necesitan. Que habrá ratitos en los que podamos disfrutar de un tiempo de calidad y otros en los que necesitemos atender otras actividades, pero que siempre tendremos presencia para ellos y ellas, para escucharles. Y recuerda:
hacer tribu también es importante.