Madres, suegras, nueras, yernos... a veces se hace un poco cuesta arriba
la relación con la familia, especialmente cuando hay hijos o hijas. Es común que por parte de los suegros o cuñados-as, nos lleguen
juicios y opiniones que no solo no hemos solicitado sino que además, pueden ser
hirientes o
hacernos dudar de nuestras propias decisiones.
Navidades con la familia
Vamos, que se mire por donde se mire, se crea
un momento incómodo (a veces hasta doloroso) con la familia y la cena de Nochevieja o el día de Año Nuevo puede ser una auténtica
prueba de fuego.

El lenguaje español, que es muy de refranero, tiene uno que se puede aplicar en este caso y que a mí me vino fenomenal en su momento:
"más vale una vez roja, que ciento naranja". O, lo que es lo mismo, es mejor que de forma amable le digamos a quien sea que nos parece muy bien que en "su época" las cosas se hicieran de tal forma, pero que nosotros-as en nuestra crianza
vamos a hacerlo de otra manera.
Si los comentarios estaban siendo transmitidos con
buena intención, es muy probable que entiendan que a ti no te gustan y se lo piensen dos veces antes de volver a hacerlos. Y si eran más
críticas, es mejor saber
poner límites y parar los pies a tiempo antes de dejar que, como se dice vulgarmente, "se metan hasta en la cocina".
Descubre con nuestro Seminario Online "Padres y madres" cómo puedes actuar si hay conflictos con la pareja o con la familia tras tener un bebé
Y sí, a menudo hablamos de la necesidad de una tribu, como la
Tribu CSC que es nuestro motor, un espacio donde
compartir formas de maternar y sentirse acompañada. Esto hace del camino de la maternidad un viaje muchísimo más enriquecedor, pero una cosa es
pedir consejos o compartir experiencias y otra, muy diferente, es
recibir juicios y opiniones sin haberlas solicitado.
Consejos para sobrevivir a las opiniones y juicios no solicitados
En esto de la maternidad existe la
creencia errónea de que todos y todas podemos
inmiscuirnos en las crianzas ajenas. Ya sabes, por eso de que "todos y todas somos los mejores padres y madres de los hijos ajenos". Esta manera de inmiscuirse, es algo que no ocurre con otros ámbitos personales o sociales.
Por ejemplo, podemos oír a menudo
criticar que
vamos a malcriar a nuestro hijo-a por sostenerlo en brazos (muy típica) incluso por desconocidos y desconocidas en cualquier sitio. Pero a nadie se le ocurre decirle a alguien que está haciendo la compra "vas a tener colesterol por comprar carne roja".
Los comentarios y las opiniones deben ser solicitadas. Si no lo son es mejor callárselas porque no sabemos el daño que pueden hacer a la otra persona ni las razones por las que ha tomado una u otra decisión. "Si quieres juzgar mi camino, te presto mis zapatos". Hoy estamos refraneras.
Tips para combatir las críticas a nuestra maternidad
Seguro que estarás pensando "muy bien, yo lo tengo claro pero igual mi familia no tanto. ¿Cómo puedo prepararme para la cena de Nochevieja si hubiera comentarios que me resultan molestos?". Veamos
algunos consejos que pueden servirnos de ayuda.
En caso de juicios sobre nuestra forma de criar
Lo ideal es responder que hoy en día, afortunadamente,
existe muchísima información acerca de la crianza de los hijos e hijas y que nosotros-as
estamos informados-as sobre cómo hacerlo y en base a eso hemos tomado esa decisión acerca del tema X o Y (léase colecho, lactancia, brazos...).
Agradeces que se preocupen, pero tú estás de sobra informada-o.
En cuanto a cómo nuestro hijo-a se comporta
Una de las cosas que más puede doler es cuando las críticas, aún estando dirigidas a nosotros-as, se enfocan en nuestro peque. Por ejemplo, "este niño come mucho", "esta niña tiene que comer más", "este niño llora mucho", "esta niña ya tendría que hablar", etc. Este tipo de
comentarios son
hirientes porque además dejan caer de alguna manera que tú como madre o padre, no te preocupas lo suficiente por tu hijo-a.
Y por supuesto nada más lejos, y así debemos decírselo a la persona que emite esa
crítica, más o menos velada. Por ejemplo, diciéndole: "¿Quién crees que quiere más a mi hijo-a? Yo soy la primer interesada-o en que no le ocurra nada, así que
si a mí me ves tranquila-a, tú puedes estarlo también".
Los "en mi época lo hacíamos así y no hemos salido tan mal"
Ojo, que entramos en terreno pantanoso, porque aquí pueden entrar en juego temas delicados como el "cachete a tiempo", "
actitudes machistas", "el colecho"... y cuestiones similares que en tiempos de nuestros suegros-as estaban presentes en el día a día pero que hoy, afortunadamente, ya se ha demostrado que son
absolutamente contraproducentes.
En este caso, basta con decir que afortunadamente,
todo avanza acorde con el pasar de los años y que muchas cosas que se hacían hace años en muchos otros aspectos, se han demostrado
ineficaces e incluso
contraproducentes hoy en día. por lo que "en mi tiempo se hacía así" no es, en absoluto, una norma científica ni dota ninguna afirmación de validez.
El dichoso "te está chantajeando, como le hagas caso te va a manipular todo el tiempo"
Es muy necesario en este caso explicar que un niño o una niña nunca va a chantajear a su madre o su padre para conseguir un objetivo, básicamente, porque
los niños y niñas no entienden qué es un chantaje. No tienen el concepto de realizar una acción simulada para conseguir un beneficio.
Ellos y ellas
te reclaman porque te necesitan, y punto. Es curioso cómo esta afirmación tan absurda continúa siendo muy habitual y la escuchamos en el día a día a pesar de ser rotundamente falsa, y así debemos explicarlo.
Los niños no chantajean porque directamente, no saben qué es eso.
Las comparaciones son odiosas
"El hijo o la hija de fulanito o fulanita ya hace tiempo que (insertar aquí cualquier verbo de los que suelen hacer los niños - niñas, comer, andar, hablar...). Porque sí, tu suegra, tu suegro y tu cuñado, van a conocer un montón de niños y niñas que
a la edad de los tuyos ya se tiraban en parapente, sabían leer, fregaban los platos y tendían la lavadora (como poco) y nuestro hijo-a ahí, tan tranquilo-a
dedicándose "solo" a jugar y balbucear palabras.
Los ritmos de los niños y las niñas son diferentes, igual que no todos aprendemos al mismo tiempo conceptos de tecnología, por ejemplo. Hay que transmitir que, por un lado,
las comparaciones son odiosas y por otro, que
cada niño y cada niña tienen su ritmo y forzarlos a cualquier proceso madurativo no solo será frustrante para ellos y ellas sino que puede ser
contraproducente. Tenemos un niño-a sano y feliz ¡eso es lo único importante!
Empatía, respeto y autorrespeto
Este tipo de
juicios y opiniones de los que hemos hablado no son los únicos, ni mucho menos, pero sí tienen en común que, salvo raras excepciones, las personas que los emiten
no lo hacen con mala intención, sino para intentar ayudar.
El problema es que para nosotras y nosotros, es
un juicio hacia nuestra forma de criar que nos incomoda o nos duele y no pasa nada por decirlo. De hecho,
es mejor hablar las cosas de forma asertiva porque al final, la familia de tu hijo siempre van a querer también lo mejor para él o ella.
Te ayudamos a enfrentarte a los grandes desafíos con los que madres y padres deben lidiar respecto a los abuelos y te damos estrategias de comunicación para establecer un acuerdo común con ellos/as en el Seminario Online "¿Y si quien cría son los abuelos?"
¿Cuál es la fórmula perfecta? Probablemente, tendremos que utilizar una combinación de
mano izquierda y adoptar una sonrisa en algunos casos, pero
sabiendo establecer los límites que no queremos que se sobrepasen. Un
equilibro.
Dialogar es el punto clave para encontrar ese equilibrio en el que todos y todas nos sintamos cómodos porque al final, de una forma u otra, todos y todas queremos lo mejor para nuestros peques: su felicidad y su bienestar, y eso es lo más importante que nos puede unir.
Si tienes cualquier duda, en
la Tribu CSC cuentas con un
equipo de expertos/as en salud infantil y crianza respetuosa que puede ayudarte a resolverlas.
Además, podéis
descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto
para plataformas Apple como
para plataformas Android, y tenéis
una semana gratis para probar todas las ventajas de la membresía a la Tribu, realizar todos los cursos online disponibles y
consultar a nuestros/as especialistas.