Al comenzar la
alimentación complementaria, los bebés pueden comer prácticamente de todo, excepto
pescados de grandes dimensiones como el atún o el emperador,
los frutos secos enteros y las verduras de hoja verde por su alto contenido en nitratos. Pero,
¿qué son los nitratos y por qué no deben consumirse hasta cumplir los 12 meses?
A pesar de que todavía hoy hay profesionales que recomiendan introducir los alimentos de forma escalonada para evitar alergias, la Asociación Española de Pediatría recuerda que
al cumplir los seis meses se puede consumir prácticamente de todo, excepto casos muy concretos y que,
retrasar la introducción de los alimentos incrementa el riesgo de padecer alergias.
Si tienes dudas sobre qué alimentos puede consumir tu bebé, en la
Tribu CSC cuentas con un equipo de
profesionales actualizados, entre los que se encuentran la pediatra
Gloria Colli y la dietista-nutricionista,
Rebeca Pastor, a los que puedes consultar gratis durante un mes.
¿Qué son los nitratos?
Los
nitratos son sales minerales que los vegetales absorben de la tierra. Por tanto, se encuentran
en todas las verduras pero, especialmente, en las de hoja verde.

Los nitratos
en sí mismos no son tóxicos y, de hecho, tienen un efecto positivo como protector del estómago y antimicrobiano en los patógenos del intestino, reduciendo, por ejemplo, el riesgo de úlceras.
Sin embargo,
sí lo son cuando se reducen en nitritos en el organismo humano ya que
una alta concentración de nitritos puede provocar metahemoglobinemia, un trastorno sanguíneo que se caracteriza porque
se reduce la capacidad de transportar oxígeno desde los pulmones a diferentes partes del cuerpo.
La
hemoglobina es una proteína encargada de transportar el oxígeno por todo el cuerpo y su presencia en la sangre disminuye por la falta de
hierro provocando
anemia. La existencia de nitritos, altera este hierro de la hemoglobina, causando la metahemoglobinemia.
¿Qué produce el nitrato en los bebés?
La metahemoglobinemia
provoca dificultades respiratorias en el bebé que llevan a que
los labios y la piel del pequeño se pongan del color azul. De ahí que se conozca como el
síndrome del bebé azul o cianosis.

Esta provoca también
debilidad general y un aceleramiento en el ritmo cardíaco. En caso de que los niveles de metahemoglobinemia en sangre superen el 50%,
puede tener consecuencias muy graves para la salud del pequeño.
Hay que tener en cuenta que durante
el primer año de vida, el estómago del bebé no es capaz de producir suficiente cantidad de ácido, lo que puede aumentar la presencia de bacterias en el intestino, lo que a su vez favorecería que los nitratos se conviertan en nitritos con mayor rapidez.
¿Qué verduras tienen nitratos?
Los nitratos están presentes en gran variedad de verduras, aunque
especialmente en las de hoja verde. Entre ellas, las espinacas, las acelgas, la borraja, la rúcula, el apio o la remolacha.

Pero no solo las verduras contienen nitratos. También podemos encontrar
agua con grandes concentraciones de nitratos y
alimentos procesados que contienen sales de nitrito y nitrato, que suelen usarse en el procesado de determinados alimentos
como los embutidos.
¿Cuándo pueden comer los bebés verduras de hoja verde?
Las verduras de hoja verde cuentan con vitamina A, B1, B2, B6 y ácido fólico, C, K y E, además de minerales como el hierro, calcio, manganeso, fósforo, zinc, magnesio, cobre y fibra. Por tanto, verduras como las espinacas o las acelgas son un excelente alimento, pero
siempre a partir de los 12 meses y sin superar los 45 gramos diarios, según recomienda la Asociación Española de Pediatría y la
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Además,
los menores de tres años con problemas gastrointestinales o bacterianos no deben consumir verduras de hoja verde. Asimismo, la AEP recomienda
retrasar el consumo de borraja hasta los tres años de vida.
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La conservación de estas verduras también es clave. Así, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte de la
importancia de un buen almacenamiento. También es importante
la preparación de estas verduras, ya que prepararlas en puré y conservarlas a temperatura ambiente durante más de 24 horas puede provocar la conversión de los nitratos en nitritos.
En cuanto a la forma de consumirlas, aunque se pueden consumir crudas para mantener la concentración de vitaminas, lo ideal es
cocinarlas al vapor cuando se vayan a consumir para conseguir una mejor absorción del hierro y el calcio. En caso de que sobren,
hay que guardarlas en el frigorífico cuanto antes para evitar una alta concentración de nitritos.