Muchas familias no se benefician de las ventajas del
colecho porque existe la creencia errónea de que los bebés deben aprender a dormir en solitario, y también porque
puede no considerarse seguro. Es el caso de los bebés nacidos antes de término.
El colecho con prematuros NO está recomendado.
El
colecho es una práctica de la que cada vez se habla más, pero que en realidad se lleva
haciendo durante toda la historia en todo el mundo. Pero aunque compartir cama entre adultos se toma como algo lógico y natural, hacerlo con tus hijos no siempre está tan bien visto.
El temor a aplastar al
recién nacido o que
fallezca súbitamente durante el sueño durante los primeros meses de vida es la principal
contraindicación. Afortunadamente ya sabemos que
el colecho, además de favorecer el sueño de toda la familia y el
desarrollo de los bebés, puede
practicarse de manera segura si se cumplen unos
requisitos. Pero ¿pasa igual también con aquellos bebés que nacieron de forma prematura?
No se debe compartir cama con un bebé prematuro
Ante la pregunta de si se puede practicar
colecho con prematuros o bebés de bajo peso al nacer (en torno a los 2.500 g), la respuesta, según las guías de sueño seguro, es que depende. Lo más correcto es
atender cada caso en particular (porque dependerá de la edad y del peso en el momento presente). Si tuviéramos que dar una
respuesta general, por precaución, sería NO.

Y es que los
bebés prematuros (o de
embarazos múltiples) son más inmaduros que los nacidos a término, por lo que es probable que su cerebro
no tenga el suficiente control sobre los procesos automáticos como
la respiración y la frecuencia cardíaca.
De hecho, uno de los principales cuidados que tienen con los bebés prematuros en las maternidades es la monitorización, ya que
son más propensos a las apneas del sueño. Esto es que la respiración se altera mientras duerme,
volviéndose más lenta o deteniéndose, porque la parte del sistema nervioso que se encarga de controlarla no está lo suficientemente madura.

Aunque puede ser normal que los bebés tengan algunas apneas durante el sueño, las que pueden llegar a hacer los prematuros son preocupantes, porque
hacen descender la frecuencia cardíaca por debajo de las 80 pulsaciones; siendo más complicada una respuesta automática, y precisando una intervención externa. La mayoría de los bebés, cuando llegan a casa del hospital, ya no presentan este tipo de apneas.
No debe confundirse con una
respiración habitual y benigna en los recién nacidos, y más frecuente en los prematuros, llamada
respiración periódica. Es un
patrón irregular de respiración, en el que se realizan algunas pausas cortas (menos de 10 segundos) seguidas de varias respiraciones muy seguidas a ritmo muy rápido.

Como decíamos, es complicado situar una edad concreta en la que se puede comenzar a hacer
colecho con prematuros sin que aumente el riesgo de SMSL o de asfixia. Aunque podemos considerar que,
si está sano y va aumentando correctamente de peso, podría compartir cama cuando llegue a los
tres meses de edad corregida. Sin embargo, si continúa precisando un seguimiento por alguna cuestión relacionada con el corazón o aparato respiratorio,
lo más conveniente sería esperar hasta que el especialista nos lo indique.
Recomendaciones sobre el sueño seguro de un bebé prematuro
Cuando
llegas a casa con un bebé prematuro hay algunos cuidados y consideraciones que debes tener en cuenta. Entre ellas
el sueño. Y es que estos bebés
no duermen igual que los nacidos a término. Su patrón de sueño es más inmaduro, alternando fases del sueño profundo cortas con fases del sueño ligero más largas.
Además, el haber pasado un tiempo en la unidad de neonatología del hospital seguro que le afecta. Poco a poco se irá acostumbrando a los ruidos, las luces y la falta de interrupciones en casa. Mientras tanto, hay que
respetar su ciclo sueño-vigilia.
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Como hemos dicho, deben dormir en su cuna, pero
en la misma habitación que sus padres, al lado de la cama.
La posición también es muy importante; como los bebés nacidos a término, los prematuros también
tienen que dormir boca arriba siempre, con la cabeza ladeada, hasta que roten solos.
En la unidad de cuidados intensivos pueden poner a los bebés boca abajo, ya que mejora la oxigenación. Pero esto se hace solamente en el hospital, porque están
controlados por monitores. En casa hay que olvidar esta postura durante el sueño.

De nuevo hemos de insistir en
no colocar peluches ni cojines en la cuna, tampoco se debe
abrigar en exceso al bebé ni
caldear demasiado la habitación, y
deben evitarse los nidos que rodean o envuelven al bebé. Hay que usar un
colchón firme que encaje bien y la sábana o manta debe estar bien estirada y
no cubrir la cabeza del bebé, por eso
es más seguro colocar al bebé en los pies de la cuna.
Muerte Súbita del Lactante y colecho, ¿están relacionados?
El Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es la
principal causa de mortalidad en lactantes entre un mes y un año de vida en países desarrollados. Pero hasta hace poco teníamos
muy poca información sobre este síndrome que provoca la
muerte del lactante
sin causa aparente, normalmente
mientras duerme. Todavía no se sabe a ciencia cierta qué provoca una
apnea en el bebé, quedando sin respuesta y con un desenlace fatal.

Afortunadamente, estas muertes se han visto considerablemente reducidas con la aplicación de unas
medidas claras de prevención. Aunque se estima que son diferentes factores los que influyen en el SMSL,
la posición del bebé para dormir resulta fundamental. Y es que, al contrario de lo que se solía hacer cuando nosotros éramos bebés, colocar al bebé
boca arriba con la cabeza ladeada (posición supina) representa la actuación modificable más importante para
reducir el riesgo hasta en un 50%.
Otros posibles factores de riesgo son
beber y consumir drogas durante el embarazo y después del parto, el
cuidado prenatal inadecuado, el parto
prematuro o bajo peso al nacer,
antecedentes familiares de SMSL, exceso de
calor y/o abrigo y el contacto con el humo del
tabaco tanto durante el embarazo como después.

En ocasiones, lo que se diagnostica como muerte súbita, en realidad es una
asfixia provocada por elementos cercanos al bebé mientras duerme como mantas, peluches, cojines (ya hemos dicho anteriormente que también hay que saber preparar también la cuna de forma segura), o si se practica colecho sin tomar las
medidas de seguridad pertinentes.
Compartir habitación con el recién nacido es también otra de las
recomendaciones para prevenir el SMSL, ya que ante cualquier interrupción de la respiración
es más probable que nos percatemos y podamos actuar si el bebé está cerquita también por las noches.
La duda se presenta en si dormir en la misma cama o no. Y la verdad es que hay diferentes estudios que nos llevan a concluir que: el colecho seguro, en menores de tres meses amamantados,
no reduce el riesgo de SMSL, pero tampoco lo aumenta.

Sin embargo, sí podemos afirmar que la
Lactancia Materna es otro factor protector. Y este es otro de los motivos por los que se recomienda
lactancia materna exclusiva, como mínimo hasta los seis meses de edad, y es que la gran mayoría de casos de muerte súbita ocurren en este período. Las
tomas nocturnas, que permiten al bebé un sueño con más fácil despertar (y por lo tanto respuesta en caso de apnea) y la protección inmunológica de la leche materna, la convierten en una
importante medida para prevenir el SMSL.

Y aunque
la lactancia materna y el colecho no necesariamente van de la mano, es cierto que
compartir la cama con el bebé facilita bastante la lactancia. Generalmente resulta más cómodo para la mamá tener al recién nacido junto a su pecho y las interrupciones del sueño son menos drásticas. Y también así
el recién nacido tiene a su alcance el pecho y mama más a menudo, ayudando a la
producción de leche y
prolongación de la lactancia.
Además, como quedarte dormida mientras amamantas es bastante probable, lo más seguro es hacerlo
en la cama con las medidas de seguridad convenientes, y no de cualquier manera: como en el sofá o en un sillón, que no solo añade el consiguiente riesgo de caída para el bebé, sino que aumenta también el riesgo de muerte súbita y/o asfixia.
Cómo colechar de manera segura
Para que el colecho no aumente el riesgo de SMSL, algunos organismos desaconsejan su práctica antes de los tres meses de edad. Lo cierto es que
hay que controlar cómo se colecha. Y es que el riesgo no está directamente relacionado con compartir cama, más bien con
las circunstancias en las que se comparte cama con el bebé.

Actualmente hay bastante consenso entre las principales
medidas a tener en cuenta para practicar el colecho de manera segura. Podéis consultarlo en este informe de
Unicef o en este otro de la
AEPED. Las enumeramos a continuación:
- Los fumadores no pueden colechar con un recién nacido. Tampoco debe fumar nadie en la habitación.
- No hay que colechar si se ha consumido alcohol, drogas, algún medicamento que provoque somnolencia, si se está extremadamente cansado-a o si tienes alguna condición o enfermedad que afecte a la conciencia.
- Los primeros meses la mamá gestante será quien duerma junto al bebé, cuidando que no pueda caerse por otro lado ni quedar atrapado en ningún hueco o contra la pared.
- Se colecha en una cama, nunca en el sofá, con un colchón firme, sin cojines y sin mantas que puedan cubrir al bebé.
- La habitación no puede estar muy caliente, ni el recién nacido demasiado abrigado.
- Los animales de compañía no podrán compartir cama con el bebé.
- Si no se da lactancia materna, es mejor esperar a los seis meses de edad para colechar y que el bebé duerma en una cunita pegada a la cama hasta entonces.
- Colocar al bebé boca arriba, con la espalda sobre el colchón.
- Tampoco colechar las primeras semanas o meses si el bebé es prematuro o de bajo peso.

Todo esto puede ser mucha información, que se suma a la
inesperada llegada de un bebé antes de tiempo. Pero seguro que lo vais a hacer muy bien y veréis que poco a poco se irá pasando toda esta angustia.
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