En
un post anterior os presentábamos
la pedagogía Reggio Emilia, denominada por muchos pedagogos
"la pedagogía del asombro". Os contábamos que su máxima era que
nada se aprende durante la infancia sin alegría, sin diversión; y que se basaba en el
respeto al instinto natural de descubrimiento y aprendizaje del niño.
Hoy vamos a hablaros de cómo podemos beneficiarnos de ella en casa y de
qué tipo de materiales nos podemos rodear para fomentar el
aprendizaje autodidacta y lúdico de los más peques de la casa, según
Reggio Emilia.
Reggio Emilia: un cambio de enfoque a favor de un mayor protagonismo del niño
Lo primero, es necesario
un cambio de enfoque. Vamos a trasladar el
papel protagonista del aprendizaje al niño y le trataremos como a
un miembro más del hogar, dejándole
participar de las actividades cotidianas sin coartar su necesidad de explorar y experimentar dentro de los límites necesarios para su seguridad y bienestar.

Los padres solemos
acudir "al rescate" de nuestros hijos en demasiadas ocasiones. Siendo así que con 3 años, muchos peques aún no se visten solos, no comen solos y no son capaces de prepararse una merienda simple (lavar y secar una fruta o meter una loncha de queso entre dos rebanadas de pan) por la sencilla razón de que
jamás se les ha dejado hacerlo.
No obstante, con 3 años un niño que haya sido educado con normas, pero también con respeto y
la suficiente y necesaria autonomía y libertad, es ya un ser humano autónomo capaz de realizar por sí mismo la mayor parte de las
tareas domésticas más sencillas que no conllevan peligro alguno, como hacer la cama o ayudar a limpiar la mesa (aunque sea "a su manera").

Sin duda,
dejar que los niños asuman responsabilidades y
educar en autonomía lleva una
inversión de tiempo considerable. A menudo solemos quitarles la jarra de agua de las manos cuando intentan servirse ellos solos por temor a que derramen el líquido, o vestirles nosotros mismos para ahorrar tiempo. De esta manera,
les privamos de un montón de experiencias prácticas que les permitirían desarrollar muchas de sus habilidades.
De igual forma, todavía muchos padres consideran que el juguete es un entretenimiento y las horas de juego, una distracción. En realidad,
el juego libre durante la primera infancia es la herramienta de aprendizaje más potente jamás utilizada por el ser humano. Es importante que se les deje jugar y
expresarse mediante el juego sin directrices, pero observando manifestarse la personalidad del niño mediante el mismo.
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Materiales sensoriales Reggio Emilia para jugar y aprender de forma autodidacta en casa
Igualmente importante es conocer y
elegir los materiales adecuados y seguros para jugar en función de la edad del niño. Aquellos que
no le roben el protagonismo al pequeño con todo un despliegue de funciones automáticas y les dejen
desarrollar su imaginación y creatividad, experimentar y aprender jugando.
Los
materiales educativos Reggio Emilia han de ser
asombrosos, sensoriales y divertidos. La máxima de esta pedagogía es que sin divertimento el niño no aprende. En cambio, cuanto más estimule su curiosidad infantil un material; más lo manipulará.

Hay muchos
materiales tradicionalmente asociados a la pedagogía Reggio Emilia que podemos tener en casa, pero quizás el más famoso de ellos sea
la mesa de luz. Una pantalla de plástico o caja de madera con pantalla iluminada que permite a los niños realizar multitud de
experimentos mediante el
juego con luz y color.

Se complementa generalmente con
bandejas transparentes de arena o agua teñida de colores, o con
formas traslúcidas para aprender sobre prácticamente cualquier materia posible: lenguaje, matemáticas, ciencias naturales, etc.

También las
bandejas de experimentación o exploración son características de esta pedagogía. Se trata de grandes bandejas con profundidad suficiente para hacer experimentos con diferentes materiales y texturas: arena, agua, gelatina, etc. Igualmente, se pueden combinar con la mesa de luz, colocándose encima de esta para ver los
cambios de luz y color de las sustancias.

Los
espejos de juego (espejos especiales de seguridad que son irrompibles) son otro de los grandes
materiales de descubrimiento con los que los niños y niñas pueden
explorar a su antojo y realizar descubrimientos por sí mismos. Además, el espejo ofrece el extra de ayudar a los más pequeños de la casa a superar la
ansiedad por separación.

Cuando los bebés ven desaparecer algo de su vista, creen erróneamente que desaparece para siempre. Es por esto que la mayoría llora desconsoladamente cuando su madre se aleja de su campo visual. Jugar al famoso cucu-tras con un espejo les ayuda a comprender mejor esta situación y a
tomar consciencia de sí mismos.

El
juego heurístico (cuyo material estrella para los más peques de la casa es
la cesta de los tesoros), está también muy en la línea de este
enfoque educativo respetuoso con la infancia.

Y, en general, todos los
materiales sensoriales que permiten al niño
manipular a sus anchas (los que son traslúcidos también se pueden combinar con la mesa de luz),
experimentar y descubrir. Los bloques sensoriales o el famoso árbol musical (de inspiración Waldorf) sería uno de ellos,

Como veis, el enfoque de la pedagogía Reggio Emilia es sencillo: dejar al niño hacer (dentro de unos límites coherentes) para que pueda
descubrir y experimentar por sí mismo. Lo complicado, como siempre, está en que el adulto consiga cambiar su mentalidad ¡y los viejos hábitos adquiridos!