No quiero mentir a mis hijos: ¿Les digo o no quiénes son los Reyes Magos?

Ninguna opción es mejor que otra, pero es importante respetar las decisiones de otras familias

Miriam Escacena7 min de lectura
No quiero mentir a mis hijos: ¿Les digo o no quiénes son los Reyes Magos?

Esta es una de las eternas preguntas que nos planteamos los padres y no sabemos cómo acertar... ¿Les digo a mis hijos quiénes son los Reyes Magos? ¿O sigo perpetuando las costumbres y tradiciones sociales? ¿Debemos sentirnos mal porque estamos mintiendo?

Desde luego, es la típica situación en la que, decidamos lo que decidamos, siempre nos queda rondando en la cabeza la típica pregunta… ¿Y si lo hubiera enfocado de otra manera? Tampoco hay que ser apocalípticos y sentir culpa por cada una de las decisiones que tomamos respecto a la educación de nuestros niños porque, sobre todo, lo hacemos partiendo de la base de que sentimos un amor incondicional por ellos y ellas. 

Diferentes enfoques sobre la "magia" de la Navidad y los Reyes Magos

Ya hemos hablado varias veces en el blog sobre este tema y las opciones por las que podemos optar. Desde nuestro punto de vista, lo más importante es el respeto, ya que se trata de una decisión íntima de cada familia, y tiene mucho que ver con las creencias, los valores, el árbol genealógico...

Por ejemplo, si estamos apostando por introducir la filosofía Montessori en casa, debemos saber que en esta pedagogía se defiende que no se exponga a los niños a la fantasía durante la etapa de la infancia (de 0 a 6 años).

   

Esto es porque en este periodo la mente absorbente del niño está ávida de aprender sobre el mundo que le rodea, y no es necesario aportar nada “inventado” que venga de fuera como las hadas, los duendes, los elfos, los superhéroes… Y en este "cajón de sastre" entran también Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratoncito Pérez y el conejito de Pascua.

En este sentido, es interesante leer la publicación que hizo la doctora Dra. Silvia Dubovoy al respecto (formadora muy reconocida en la Asociación Montessori Internacional), porque explica las razones científicas que apoyan este enfoque: "La Realidad, la más Poderosa e Integral Llave al Mundo".

Un enfoque parecido aporta el psicólogoDavid Kyle Johnson, que habla de que esta gran mentira genera desconfianza, al mismo tiempo que anima a la credulidad y muchas veces se utiliza como herramienta para condicionar a que los niños se "porten bien" (tiene un libro sobre el tema que se llama "Los mitos que nos robaron la Navidad" en cuya portada aparece un Papá Noel metiendo al niño en el saco).

   

Pero, desde otra perspectiva, también es interesante conocer que en 1994 se publicó una investigación en el Child Psychiatry and Human Development que concluía que los niños raramente se sienten traicionados al descubrir la “gran mentira”. De hecho, la mayoría de los niños del estudio experimentaron sentimientos positivos cuando averiguaban la verdadera identidad de Papá Noel.

La psicóloga Kristen Dunfield, especializada en la confianza de los niños, argumenta que la creencia en estas figuras y su posterior deconstrucción puede conformar una etapa importante en la maduración los más pequeños como un hito del desarrollo cognitivo.

La realidad es que es bastante difícil aislar a los niños y niñas de las costumbres sociales. No podemos hacer que vivan en una burbuja y, en cierto modo, quizá ellos y ellas estén predispuestos a creer, aunque los padres alimentemos o no la idea (Genetic Psychology también hizo un estudio sobre esto).

¿Cómo hacer para no contribuir al exceso de consumismo y apostar por la sostenibilidad?

En este sentido, sí que podemos contribuir de forma positiva con nuestras decisiones. La publicidad cada vez está más dirigida a los niños, que día tras día son bombardeados por anuncios a todas las horas del día, que les crean necesidades ya bastante tiempo antes de la Navidad (solo falta que empecemos a ver turrones en agosto), como si no pudieran ser felices de otra manera y tuvieran que comparar lo que tienen o dejan de tener con lo de otros niños.

Ya el año pasado, el cineasta Fernando Colomo dirigía el spot “Los Reyes de ida y vuelta”, en el que nos hacía reflexionar sobre cómo todo se nos está yendo un poco de las manos, y proponía “la carta de ida y vuelta”, en la que los peques por un lado escriben lo que les gustaría recibir, y por otro, lo que están dispuestos a donar.

  https://www.youtube.com/watch?v=MXiG2X0MGzU  

Esta es, desde luego, una propuesta interesante y muy necesaria, que contribuye a educar en valores a nuestros niños y a hacerles conscientes de otras realidades del mundo para que sean capaces de valorar lo que tienen.

Carta a los Reyes Magos: la Regla de los Cuatro Regalos

Año tras año, los expertos nos hacen ver los peligros de vincular la felicidad a la posesión de cosas materiales, hablan del síndrome del niño “hiper-regalado” y nos proponen una idea bastante fácil de seguir, la Regla de los Cuatro Regalos, que sería:

  1. Algo que les sirva (como por ejemplo ropa, zapatos, una bufanda o unos guantes para el frío, incluso esos que hay con los dedos recortados para poder llevarlos dentro de clase ahora que no hay que tener las ventanas abiertas).
  2. Algo que necesiten (por ejemplo, ropa deportiva o material específico para una actividad extraescolar que vayan a realizar, un estuche o una mochila para el colegio si la que utilizaban se ha quedado vieja, etc.).
  3. Algo que realmente deseen (la lista que confeccionan debería reducirse a elegir el mayor deseo, un “capricho” que no compramos en el día a día, como un juguete).
  4. Algo para leer (este es un regalo que siempre debería incluirse, tenga el niño la edad que tenga, para fomentar en él el hábito de lectura porque la cultura siempre nos permitirá tomar mejores decisiones y, en definitiva, ser más libres).
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La mejor forma de celebrar la Navidad es la de vuestra casa

En Criar con Sentido Común apostamos por el respeto, ya que es uno de nuestros grandes valores. Una actividad que podemos introducir en nuestros hogares, es la de contarles a nuestros niños que estas fiestas no se celebran por igual en todos los lugares del mundo.

Por ejemplo, en aquellos con tradición cristiana, la Navidad es una celebración fundamental, mientras que en el judaísmo se celebra el Hanuká o festival de las luces, que comienza alrededor del 25 de diciembre y dura ocho días.

   

Lo bonito de las tradiciones es que las familias hacen un esfuerzo por reunirse, aunque vivan lejos. Se preparan comidas especiales, se comparten historias, y en ocasiones también regalos. También puede que algunos de los regalos los aportemos los padres, (quizá los más importantes), restando de este modo importancia a Papá Noel y los Reyes Magos, y reforzando vínculos familiares.

En el caso de que decidamos seguir la tradición, en este artículo del blog publicamos una idea de carta que podemos tener preparada si empiezan a hacer preguntas demasiado pronto…

   

Y en el caso de que decidamos apostar por el enfoque contrario, el libro "Tus tres Reyes Magos" aporta ideas muy interesantes que nos hacen sentirnos “libres” de ese sentimiento de culpa y más vinculados a nuestros hijos sin fomentar el "pensamiento mágico" en ellos y ellas.

En definitiva, ninguna opción es mejor que otra, lo importante es estar de acuerdo entre los progenitores o cuidadores principales del peque, y respetar las decisiones que puedan tener otras familias.

Y tú, ¿nos cuentas cómo lo vas a hacer? ¡Te leemos en comentarios!

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