No sé exactamente cómo llegué a ellas, seguramente en uno de esos momentos de angustia e inseguridad, acudí a San Google y lancé un mensaje SOS. Encontré un grupo de lactancia cercano a mi casa, lo seguí en redes sociales y ya ahí empezaron a resolverme las dudas.
La primera vez en un GALM
Por aquel entonces se reunían en una cafetería tranquila, y a pesar de la lluvia y el frío había bastante gente. Casi todas mamás, creo que también un par de papás, ¡y una abuela! Nos sentamos alrededor de las mesas y empezó el turno de presentaciones. Una a una iban contando su historia, algunas se alargaban más, otras lo hacían de forma más concreta. Había bebés de todas las edades, por lo que cada familia se encontraba en un punto diferente de la lactancia. Algunas mamás lo estaban pasando bastante mal y, sinceramente, asustaba un poco. Pero también había mamás que volvían al grupo una y otra vez, aunque ya sus lactancias estaban bien establecidas, para contar simplemente cuánto estaban disfrutando (y todas tuvieron sus problemas al principio). Eso tranquilizaba.
Llegó mi turno y no sabía por dónde empezar... Me preguntaron entonces por el parto, por los primeros días del bebé, por cómo eran las tomas… Y yo que iba principalmente porque mi peque no paraba de pedirme el pecho, justo ese día se pasó casi toda la reunión durmiendo plácidamente ¡en el carro! Alucinante… con el tiempo comprobé que pasaba a menudo en los GALM, que formaba parte de la “ley de Murphy” .
Sentí que todas esas mujeres me entendían, que habían pasado por lo mismo, o al menos algo parecido. Las vi fuertes y empoderadas, y a la mayoría muy felices con sus lactancias. Las asesoras (ahí conocí a Carmen Vega, IBCL y profesional de la Tribu CSC), observaron una toma de mi bebé, corrigieron la postura (dolía un poco) y me calmaron: “todo está bien, sigue así”.
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Solo con acudir una vez al grupo ya había aprendido muchísimo. Entendí que, aunque fuese duro, el comportamiento de mi bebé era normal, necesitaba a su mamá a cada momento y el pecho le relajaba. Por supuesto, seguí sin dormir más de una hora durante mucho mucho tiempo… pero mi bebé se alimentaba bien y crecía sano. Y yo tan feliz por ello.
Mucho más que lactancia materna: lazos de leche
Continué yendo a las reuniones, para escuchar a otras mamás, para compartir mis experiencias y para resolver pequeñas dudas que iban surgiendo. Las crisis de lactancia, los opinólogos, equilibrar tanta demanda con el cuidado de mi hija mayor, el porteo, la introducción de la alimentación complementaria… ¡Al final los grupos de apoyo son mucho más que lactancia! Me gustó tanto y disfruté tanto que acabé formándome como Asesora de Lactancia. Aunque la magia de los grupos radica en compartir de MADRE A MADRE, viene bien tener a alguien con conocimientos más concretos. Y empecé a ir como asesora a los grupos de lactancia para ayudar a las familias.
Las veía llegar y me veía a mí un año atrás: nerviosas, asustadas, cansadas, inseguras… Muchas primerizas, otras con experiencias anteriores nefastas y una espina enorme clavada en sus corazones. Poco a poco se van abriendo, porque la verdad es que te sientes a gusto por muy tímida que seas, te sientes en un lugar seguro donde no vas a ser juzgada. Y las risas se mezclan con el llanto, porque es un rato muy agradable, pero también llegas en un momento muy delicado y sensible.
También en la distancia
En definitiva, que si quieres dar el pecho a tu bebé no lo dudes ni un segundo: busca un grupo de apoyo a la lactancia. De hecho, acude antes de que nazca el bebé, durante el embarazo. Las primeras horas tras el parto pueden ser muy muy importantes, así que mejor si vas preparada de antes. ¡Y si te acompaña tu pareja o la persona que vaya a estar contigo en el parto sería perfecto! Y una de las primeras salidas que hagas con tu bebé que sea al grupo de lactancia. Sola, con tu pareja, con tu madre, con una amiga… ¡Todo el mundo es bienvenido! Alguna vez hasta se acercan sanitarias que trabajan con mamás y bebés, simplemente por escuchar y aprender. O mamás que ya no amamantan, o que tienen totalmente establecida su lactancia, para ayudar y hacer comunidad.
La tribu en la crianza, no solamente en la lactancia materna, es muy necesaria. Aunque por desgracia ahora los grupos presenciales se han suspendido por la Covid19 (¡ojalá se retomen pronto, porque hacen mucha falta!), tienes otras opciones virtuales. ¡Incluso existen grupos de Whatsapp! Y por supuesto la Tribu CSC, pionera en esto de acompañar en la distancia. Distancia física, porque se siente casi el mismo calorcito que en persona, cualquier día y a cualquier hora.
Si quieres más información o necesitas asesoramiento profesional, en la Tribu CSC puedes consultar online a nuestro equipo de expertos/as en salud materno-infantil, educación positiva y crianza respetuosa.
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