El mensaje de que la lactancia materna es lo mejor es algo con lo que nos bombardean constantemente. Desde que una mujer se queda embarazada oye ese mensaje, y le resuena. Le hace pensar, le hace desear dar el pecho. La mayoría de las embarazadas quiere amamantar a su bebé cuando nazca. Las estadísticas hablan de un 90%. Con lo cual, está claro que el mensaje, cala.
Sin embargo, y esto es algo de lo que hablo repetidamente, a los 6 meses de vida del bebé apenas sigue amamantando un 20%. O sea, que la sociedad te dice que sí, que le des el pecho, pero después, no te apoya para ello, no te ayuda con las dificultades que puedan surgir y en muchas ocasiones las mujeres se sienten mal, porque quieren continuar con la lactancia, pero por el motivo que sea están sufriendo y no pueden llevarla a cabo.
La falta de apoyo, de recursos y de información veraz
Este es uno de los principales problemas; la falta de recursos, la falta de formación de los sanitarios, la falta de cultura de lactancia de nuestra sociedad. Que la mayoría de las mujeres quiere, pero muchas se quedan en el camino. Y eso genera en muchas ocasiones un sentimiento de culpabilidad y en algunas otras, un duelo no elaborado por la pérdida de la lactancia materna.
Pero, ¿y si una mujer no quiere dar el pecho? ¿Qué ocurre? ¿Estamos las mujeres coaccionadas por ese mensaje de la sociedad que nos repite hasta el infinito y más allá que la lactancia es lo mejor? ¿Pasa algo si una mujer embarazada decide no amamantar a su bebé? ¿Recibe presiones de los sanitarios?

Pues puede ser. No les pasa a todas, pero sí hay mujeres que al expresar su decisión de no amamantar han sido juzgadas, no respetadas en su decisión legítima de optar por alimentar a su bebé con fórmula. Por ejemplo, en una entrevista realizada en eldiario.es, Beatriz Gimeno (política, teórica y activista feminista), esgrime sus argumentos en contra de la lactancia materna (no era la primera vez que lo hace), a colación de la publicación de su libro La lactancia materna. Política e identidad.
"La leche de fórmula es una alternativa que no afecta a la salud de madres y bebés"
En esta entrevista, que no tiene desperdicio, Beatriz decía cosas como:
El pecho es mejor para unas y peor para otras. En cualquier caso, no se trata de discutir si el pecho es lo mejor o no, sino que hay alternativas que son igual de buenas y que no afectan en nada a la salud de madres y bebés.
Hay muchos estudios que muestran que sus beneficios no responden a la ciencia, que están metodológicamente mal hechos y que se hacen desde el principio para demostrar que la lactancia es superior a la leche de fórmula.
Estoy de acuerdo en que el pecho "no es lo mejor", de hecho hablé sobre ello aquí: La lactancia materna no tiene beneficios. Sencillamente, es lo natural, lo "normal". Es su ausencia lo que conlleva riesgos. La leche de fórmula es una alternativa, sí, pero lamentablemente no es igual de buena que la leche de la propia especie, y negar eso es pura falacia. Decir que no afecta en nada a la salud de madres y bebés no es ético, ni responsable.
Por supuesto que hay estudios que así lo aseguran. ¿De verdad tenemos que justificar que la leche de una mamífera es el alimento ideal para su recién nacido? ¿Y que la ausencia de ella tiene riesgos? ¿Acaso pedimos estudios de que la filtración renal es mejor que la diálisis? ¿O que la respiración natural es mejor que la asistida?
Sinceramente, creo que aquí Beatriz se equivoca, porque engañar a la mujer dándole información sesgada, no la beneficia. Al contrario. El hecho de creer que la leche de fórmula es igual a la materna, que no hay ninguna diferencia, que se pueden usar indistintamente, hace que esas mujeres que tomaron esa decisión sin tener toda la información se sientan estafadas y manipuladas cuando su hijo tiene un problema de salud relacionado directamente con dicha alimentación.
Un claro ejemplo y totalmente devastador es de el de la enterocolitis necrotizante y los bebés prematuros. Esta enfermedad está prácticamente ausente en bebés alimentados con lactancia materna, y es una causa importante de muerte neonatal en bebés alimentados con fórmula. ¿Y por qué nadie me informó de eso? Dicen las madres.
Otro ejemplo, que puede ser menos dramático pero también importante es el de la alergia a la proteína de leche de vaca, que aumenta con la exposición intermitente de leche de fórmula. Con el "Dale un biberón y descansa", o el "Déjaselo a la abuela que le dé biberón y desconecta", o el "No duerme suficiente, dale biberón, que total, por uno no pasa nada". Claro que pasa, o claro que puede pasar, y es obligación de los sanitarios informar a las mujeres de esto.
Cuando una mujer tiene toda la información, entonces puede decidir libremente. ¿Es mejor la leche materna? Pues probablemente es lo mejor para el bebé, pero quizás la lactancia no es lo mejor para esa madre, con lo cual no es lo mejor para ambos. Aquí sí estoy de acuerdo con Beatriz en que las mujeres tenemos derecho a decidir cómo queremos alimentar y criar a nuestros hijos. Y que nuestra decisión sea responsable, sin culpas y sin presiones.
Yo respeto a quien haya decidido no amamantar a sus hijos, y todas/os deberíamos hacerlo; no es mi lucha convencer a nadie de nada. Mi lucha es apoyar a las mujeres que SÍ quieren amamantar, que puedan salvar todos los obstáculos que se encuentran y puedan disfrutar de ella.
"El vínculo que se crea con el pecho no es especial"
Yo no creo que se cree un vínculo especial, si no, si ya pensamos que no hay vínculo porque no chupe de tu teta, ¿dónde deja eso a las que no dan de mamar? El vínculo especial con nuestro bebé nos gusta a todas y se produce de otra manera.
Vamos a ver, no se puede decir que el vínculo que se crea dando de mamar no es especial si nunca has dado el pecho, como es su caso. No lo has experimentado, ¿cómo puedes afirmarlo? Claro que es un vínculo especial. Es una experiencia única, inigualable y que no se puede saber si no lo has vivido. No se puede explicar.
Eso no quiere decir que una mujer que no amamante no esté vinculada a su bebé. Hay otras muchas maneras de crear ese vínculo, no sólo el pecho. El bebé necesita muchos cuidados, y necesita un adulto de referencia con el que establecer esa relación y sentirse seguro.

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Obviamente, el que la mujer le dé el pecho hace que tenga que pasar muchas horas con él y cogerlo mucho en brazos, sostenerlo, a una distancia cercana, con cruce de miradas y sonrisas, y todo eso facilita el vínculo. Además, la oxitocina, la hormona del amor, que es una de las hormonas que se liberan durante el parto y la lactancia, hace que tanto el bebé como la madre sientan amor y placer. Negar que esto facilita el vínculo me parece un agravio hacia la naturaleza humana. Contra la biología. Es negar la neurobiología del apego.
Por supuesto, como digo, hay otras cosas que influyen, y también hay mujeres que dan el pecho que no llegan a vincularse emocionalmente con sus bebés. La lactancia no lo es todo, afortunadamente. Por eso, recupero este precioso artículo de la psiquiatra infantil Ibone Olza, que habla de cómo favorecer ese vínculo dando el biberón.
Parece que esta mujer se siente atacada continuamente. Que todo lo relacionado con la lactancia le parece mal. Beatriz, que no sea tu opción no implica que tengas que menospreciarla, ni tirarla por tierra ni infravalorarla.
Las buenas y las malas madres
Dice Beatriz que la lactancia está sirviendo para marcar el estándar de la buena y mala madre. ¡Ains! (suspiro de agotamiento). Este es un tema que cansa muchísimo. ¿De verdad alguien puede llegar a pensar que las mujeres que dan el pecho son mejores madres que las que no? ¡Como si eso fuera lo único en la crianza de un hijo! Yo misma alimenté con lactancia mixta a mi primera hija. Por motivos varios que no vienen al caso. Y nunca me he sentido atacada cuando se habla de los ‘beneficios de la leche materna o de la superioridad de la misma’.
Cada madre hace siempre lo mejor para su hijo y es la mejor madre del mundo para él, estoy convencida. Y no tenemos que dar explicaciones. Parece que simplemente por el hecho de ser madre ya se nos puede juzgar libremente.
Beatriz Gimeno dice que a las mujeres que no dan el pecho se las presiona para que lo den, que ella lo ha vivido en sus carnes, y que lo ha pasado muy mal. ¿Acaso cree que no se presiona a las madres que sí amamantan? ¡Por supuesto! Frases como: "¿Y otra vez le vas a dar?", "¿Y todavía toma pecho? ¡Pero si ya tiene 10 meses! Eso ya es vicio". O "Te usa de chupete", "Tu teta ya no alimenta"... Pues claro que sí. La presión está ahí, siempre. Hagamos lo que hagamos. Si hacemos colecho como si no, si lo llevamos a la escuela infantil o decidimos quedarnos en casa a cuidarlo, si decidimos tener otro hijo, si no queremos tener más…
Las mujeres deberíamos apoyarnos las unas a las otras, no juzgarnos y entender que cada circunstancia es diferente, y salvo grandes excepciones, no hay una decisión mejor que otra.
El feminismo mal entendido
Hay un interés de la derecha reaccionaria, que surge en los ochenta, y que tiene una idea sobre la familia y las mujeres que va en sentido de que las mujeres deben volver a casa y dedicarse a la crianza. Me parece peligroso para el conjunto de las mujeres que haya una parte del feminismo progresista que tenga puntos que coinciden con esa agenda. Unas privilegiadas siempre han podido hacer lo que quieren con la maternidad, pero estamos hablando de miles de mujeres y de muchas que quieren ser madres sin renunciar a lo otro.
Parece que una mujer que da pecho no puede ser feminista. Porque según Beatriz renuncia a su libertad. Que si decide quedarse en casa es el patriarcado quien decide por ella. Que es una forma de opresión, de regresión, de volver a cuando las mujeres sólo trabajaban en casa y no tenían libertad económica. Que sólo las privilegiadas pueden hacerlo.
Para mí, feminista no es la mujer que trabaja fuera de casa, ni la ejecutiva que viaja, ni la gran empresaria. Para mí, es feminista la mujer que decide libremente lo que quiere hacer con su vida.
Hay mujeres que serán más felices quedándose en casa y cuidando a sus hijos que saliendo fuera a trabajar, y otras al contrario. Feminismo es respetar la libertad de las mujeres. Respetar sus elecciones. El feminismo es igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero teniendo en cuenta nuestras particularidades y diferencias y dándole valor:
Las mujeres nos embarazamos (si queremos), parimos y amamantamos. Y los hombres no. Y los gobiernos deberían dar más facilidades para que podamos elegir. Esa es la lucha del feminismo. Que tengamos más apoyo, más recursos económicos, un permiso maternal más duradero, más opciones para la conciliación familiar y laboral.
Porque cuando se obliga a una mujer a tomar un determinado camino, porque no tiene más salida ni más opciones, entonces no estamos hablando de nada de esto. Ni para un lado, ni para otro. Ni la mujer que va a trabajar porque económicamente no llega a final de mes, pero le gustaría quedarse en casa, ni la mujer que se queda en casa por obligación, porque le sale más caro llevarlos a la escuela infantil que cuidarlos, pero le gustaría ir a trabajar fuera. Contra eso es contra lo que hay que luchar.
¿Se puede dar teta y ser feminista?
Por supuesto. Una cosa no está reñida con la otra. Yo doy teta porque YO DECIDO darla. Nadie me obliga. No lo hago por los beneficios (¿o sí?). Realmente me da igual. Lo hago porque PUEDO hacerlo, porque me da la gana. Yo decido qué hacer con mi cuerpo, con mis TETAS, y lo hago durante el tiempo que me apetezca. ¿Mucho? ¿Poco? Pues lo que yo quiera. Respeta mi decisión. Al igual que si decido no hacerlo. Y lo que no puede ser es que el sistema me ponga trabas a ello y que no pueda disfrutarlo, o que lo intente y no lo consiga y que ello haga que me sienta mal, culpable y peor madre. ¡¡¡Basta ya de culpabilizar a las madres!!!
Las mujeres tenemos derecho a decidir nuestras opciones, y derecho a ser respetadas por ello. Pero es importante tener información veraz para poder decidir de forma libre y consciente. Y sin culpas. Por una maternidad libre. Una sexualidad libre, dentro de la cual está la decisión de dar lactancia materna o no. Y que no se presione a las mujeres ni en un sentido, ni en otro.
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