Los
beneficios de la lactancia materna son muchos y no solo favorecen al bebé, también a la madre, a la que incluso puede ayudar a
superar las horas más bajas. Se le considera
un alimento "inteligente" porque
se adapta al lactante en cada momento, dándole justo lo que necesita, y los expertos siguen estudiando y descubriendo aspectos importantes sobre la leche materna y su predecesor,
el calostro, incluso
en relación con la diabetes.
Qué es el calostro
Antes de
la subida de la leche, que se produce entre las
48 y 72 horas tras el parto, el cuerpo de la mujer segrega el
calostro (también conocido como
"oro líquido", por sus múltiples propiedades) un fluido con un
alto contenido en proteínas, minerales e inmunoglobulinas.
Este líquido denso y amarillo se ha demostrado que es, además,
una buena solución para los bebés de gestantes con diabetes (previa o gestacional). Bebés que al nacer tienen
riesgo de sufrir hipoglucemia, que se produce cuando su nivel de azúcar en sangre es muy bajo. Recién nacidos que, además, puede necesitar ser ingresados
en el área de neonatos donde la alimentación artificial es lo más habitual.
Embarazo y diabetes
La
diabetes es una enfermedad del metabolismo que provoca que los niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre estén aumentados. Es algo que
hay que controlar estando o no embarazada, así que cuando una mujer con diabetes se queda embarazada, a la monitorización habitual por su estado, se suman otras
pruebas relacionadas con la diabetes. El tratamiento incluye el
uso de de medicamentos (principalmente insulina) y, además, se realizan
controles oftalmológicos y de la presión arterial.
Por su parte,
la diabetes gestacional afecta a mujeres embarazadas que no tenían diabetes previamente, pero a la que las hormonas presentes en el embarazo dificultan el trabajo que realiza la insulina, provocando una alteración en el metabolismo y el aumento de nivel de glucosa (hiperglucemia).
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Tanto si la diabetes es gestacional, como si la mujer ya la padecía antes del embarazo;
puede haber complicaciones para el bebé, y en el parto existe el
riesgo de que los niveles de azúcar del recién nacido sean bajos. Esto se produce porque si la diabetes en la madre no está controlada
al feto le llega una cantidad elevada de azúcar durante el embarazo, y para contrarrestarla, eleva sus niveles de insulina. Es decir, los niveles de insulina del bebé durante el embarazo son mayores en mujeres con diabetes no controlada.
Por eso, tras el parto, cuando la glucosa sólo depende de sí mismos y de lo que ingieren, tienen riesgo de sufrir hipoglucemia, porque su tendencia es tener unos niveles altos de insulina. Esa es la razón por la que
a los recién nacidos de madres diabéticas se les realiza
controles rutinarios de azúcar, aunque no presenten síntomas y en muchas ocasiones, al presentar valores de glucosa bajo, se recurre a administración de leche de fórmula para contrarrestarla. Y esto
puede dificultar la implantación de la lactancia materna con éxito.
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Lo más indicado en este caso sería que la mujer se extrajera calostro en ese momento, de forma manual, ya que produce glicemias más estables que la leche de fórmula y conlleva menos riesgo. Pero pocos hospitales recurren a ello.
Madre con diabetes: El calostro como alternativa a suplementos glucosados
Además de llamar al calostro "oro líquido", incluso se dice de él que es
la primera vacuna que recibe el bebé porque aporta
cantidades muy altas de inmunoglobulinas, lactoferrina y oligosacáridos además de células defensivas. Ayuda a la creación del
sistema inmunológico y a
estabilizar el azúcar en sangre, entre otros beneficios. Por eso, en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón (también desde 2020 en el centro hospitalario de Olot) han desarrollado un
protocolo de extracción de la primera leche cuando la madre todavía está embarazada.
Alrededor de la semana 37 de gestación, las matronas de este hospital enseñan a las futuras madres
la técnica para extraer calostro y les proporcionan todo el material necesario para que puedan seguir haciéndolo en casa. Así, se consiguen pequeñas cantidades de calostro que
estarán disponibles si el bebé las necesita, o por si fuera necesario su uso como suplemento para el recién nacido.

Según recoge el propio hospital de Alcorcón, se trata de una técnica que tiene precedentes y que está
avalada por distintos ensayos clínicos. De hecho, según Caty Cediel, la supervisora de enfermería del Bloque Obstétrico de este hospital, es
un protocolo "acorde" con las estrategias de la Organización Mundial de la Salud y de Unicef para
la humanización de la asistencia al nacimiento y la lactancia.
Un estudio australiano avala que es un método seguro
¿Es arriesgado extraer el calostro antes del parto? Aunque algunos estudios mencionan el riesgo de que la segregación de oxitocina por la estimulación del pecho podría derivar en un adelanto del parto, lo cierto es que la cantidad de oxitocina que se genera en la
extracción del calostro es similar a la excitación en las relaciones sexuales o en las madres que dan el pecho a otros hijos durante el embarazo. Ninguna es tan intensa como para desencadenar el parto.
El estudio más importante realizado hasta ahora, y que avala que la
extracción prenatal del calostro es un método seguro se publicó
en la revista The Lancet en 2017. Investigadores de varias universidades e instituciones australianas, financiados por el Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica de Australia, realizaron un ensayo en seis hospitales de Victoria en el que participaron 635 mujeres con
diabetes preexistente o gestacional que se extrajeron el calostro dos veces al día a partir de la semana 36 de embarazo. No hubo más nacimientos prematuros que en el grupo de control en el que la atención fue la estandarizada.

De hecho,
algunos investigadores incluso apuntan a que
la extracción de calostro podría ser beneficiosa no solo para bebés de madres con diabetes; sino también para
cesáreas programadas o en casos donde se produzca el
ingreso del recién nacido en una unidad neonatal.
La lactancia durante más de 6 meses también ayuda a evitar la diabetes a las madres
Varios estudios científicos apuntan otro aspecto interesante para las madres en general y para la que tienen o han tenido diabetes gestacional -que tienen más probabilidades de volver a sufrir diabetes a lo largo de su vida-. Y es que la lactancia no interrumpida a los seis meses
también disminuye el riesgo de las madres de desarrollar diabetes tipo 2 (que suele afectar principalmente a mujeres a partir de los 30 años).
En 2018, investigadores del
Centro Kaiser Permanente de Oakland, en Estados Unidos,
publicaron los resultados de un estudio en el que participaron 1.238 mujeres con al menos un hijo. Los autores hicieron un
seguimiento de su evolución durante 30 años.

Comparadas con aquellas madres que habían optado por alimentar a sus hijos de otra forma,
las que habían dado el pecho a sus bebés durante 6 meses tenían un 25% menos de posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2. Y las que lo hicieron más de 6 meses redujeron la posibilidad de sufrirla ¡hasta un 47%!
Es decir,
a más tiempo dando el pecho, menos posibilidades de desarrollar la enfermedad, independientemente del estilo de vida, el índice de masa corporal o de si la mujer tuvo diabetes gestacional o no.