Aunque tradicionalmente entendemos que la leche materna blanca o blanquecina es lo más habitual, lo cierto es que no siempre es de este color.
El color de la leche materna va variando a lo largo de la lactancia, durante el día e incluso durante la toma.
¿Qué significan los colores de la leche materna? Te lo explicamos en este post.
Los colores de la leche materna
No es la primera vez que os hablamos de las sorprendentes capacidades de la leche materna. Y lo cierto es que
los cambios en el color pueden estar relacionados con los nutrientes de los que está compuesta.
La leche materna es el alimento perfecto para el bebé, compuesto por miles de componentes, muchos imposibles de replicar en un laboratorio. Es rica en
proteínas, aminoácidos, hormonas, vitaminas e hidratos de carbonos, entre otras sustancias. Es, además, "inteligente" porque
se va adaptando a las necesidades del bebé en cada momento. Es por esto que la OMS recomienda
lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y su prolongación, junto con otros alimentos,
hasta los dos primeros años de vida del peque.

Nuestra
consultora en lactancia materna, Inma Mellado, que además de IBCLC es monitora de La Liga de la Leche, Máster en Nutrición Pediátrica y presidenta de la Asociación Española de Consultoras Certificadas en Lactancia Materna; siempre recuerda que
es el único alimento "diseñado" exclusivamente para el ser humano. Con ella podéis resolver cualquier duda que os surja a través de
la Tribu CSC.
Color de la leche materna: Amarilla, oro calostro
Cuando un bebé nace a término, el primer
tipo de leche que segrega la madre es
el calostro. Su textura es densa y
su color amarillento, incluso anaranjado. Contiene una importante proporción de agua y una gran cantidad de minerales, oligoelementos, hidratos, aminoácidos, proteínas, vitaminas liposolubles y factores inmunológicos.
El calostro, al que se le conoce comúnmente como
"oro líquido" por su color y sus propiedades, suele estar presente durante los primeros tres o cuatro días. Al ser tan concentrado, el recién nacido toma poca cantidad, pero la suficiente para ese primer momento.

Después aparece la
leche de transición que no es tan espesa como el calostro pero sigue siendo cremosa y
de color crema. Tiene más grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles.
Leche materna blanquecina: La leche madura
A partir del mes tras el nacimiento aproximadamente aparece lo que se conoce como
leche madura. Esta es la equiparable con el
color blanco que se asocia tradicionalmente a la leche. Y, aun así, no es tan blanca como la leche de vaca. Tiene un tono algo más
grisáceo.
La leche madura normal puede presentar
distintos tonos de blanco, amarillos, azules claros e incluso azules verdosos. Estos tonos
dependen de las pequeñas variaciones en la composición a lo largo de la toma.
Al principio de esta, la leche es más blanco azulada o incluso verdosa. Eso se debe a que predomina la lactosa y las sustancias hidrosolubles.

Luego,
a la mitad, la leche se torna más blanca por el aumento de micelas de caseína.
Al final de la toma es más amarillenta debido a los glóbulos de grasa. También se ha demostrado que la producción de la leche cambia cuando el bebé está enfermo para adaptarse a sus necesidades y eso puede tener reflejo en el color de la leche materna. La
leche extraída y almacenada puede adquirir un tono blanco-azulado, casi gris.
En cualquier caso, hay que aclarar que esos cambios tan perceptibles en el color de la leche materna se producen
cuando ha pasado mucho tiempo entre toma y toma. Es decir, si hace una hora que le diste al bebé el pecho y vuelve a demandar más leche, el color de esta puede no cambiar así.
"El color de la leche puede variar a lo largo de la toma, pero esto va a depender del tiempo entre tomas y de la frecuencia de las mismas", puntualiza Inma Mellado.
Leche materna marrón, el síndrome de las "tuberías oxidadas"
Los colores de la leche materna también pueden incluir
un tono rosado o rojizo. Si te pasa, no es algo por lo que debas preocuparse porque, por lo general, "
no pasa nada. El bebé puede tomar esa leche", explica Inma Mellado en el post que le dedicamos a la
leche materna rosa.
Esta tonalidad rosa suele indicar que la leche tiene
restos de sangre. Cuando esto ocurre al principio de la lactancia se conoce como
síndrome de las tuberías oxidadas. Este síndrome es benigno. El color de la leche materna se vuelve
naranja, marrón o de color óxido porque se mezcla con la sangre que se filtra de vasos sanguíneos "frágiles" que han crecido y se han desarrollado alrededor del tejido glandular.
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Esta circunstancia
mejora con los días y la leche se va aclarando hasta parecer rosa.
Una grieta en el pezón puede hacer también que la leche se torne rosada al mezclarse sangre de la herida con ella.
Otras tonalidades de la leche materna
Los colores de la leche materna pueden ser también rosáceos por otras razones: Por la
ingesta de algún alimento como remolacha o incluso
determinados medicamentos. También por la infección con la la
bacteria ‘serratia marcescens’.
Si estás dando el pecho, tu leche puede volverse
verdosa si consumes
muchas verduras de hoja verde o por un
consumo excesivo de vitaminas. Por otro lado, es posible que adopte ese color verde si tomas demasiadas
bebidas isotónicas.
Es muy poco frecuente, pero el color de la leche materna
también puede volverse negro por determinados tratamientos médicos con antibióticos.
Cuándo no es normal el cambio del color de la leche materna
Como vemos, la mayoría de cambios en los colores de la leche materna están relacionados con
causas fisiológicas o dietéticas. En todas ellas
no suele haber riesgo y se puede mantener la lactancia.
No obstante, hay que
consultar con un especialista si tu pezón segrega cualquier sustancia fuera de la etapa del embarazo o la lactancia. También si la secreción se produce de manera espontánea y sin apretar, solo de uno de los dos pezones, y si es clara y pegajosa o tiene trazos de sangre.