El
marisco es uno de los alimentos que más dudas genera a la hora de ofrecer a los más pequeños, sobre todo si se opta por el
Baby Led Weaning (BLW). ¿Son compatibles? ¿Puedo ofrecer a mi bebé marisco con el BLW? Lo cierto es que sí, pero no todas las variedades ni de todas las formas posibles.
El marisco es un alimento
ricos en proteínas y algunos de ellos (principalmente mejillones y almejas) en
hierro, pero también están relacionados con
alergias y con
alto contenido de metales pesados como el
cadmio. En este post explicamos las
ventajas y limitaciones que hay que tener en cuenta a la hora de ofrecer este manjar que a muchos nos vuelve locos.
Marisco con el BLW: Las limitaciones
Que se le pueda ofrecer a un niño pequeño marisco con el BLW no significa que se le pueda poner una mariscada por delante o animarle a consumirlo
como si fuera Navidad. A partir de los seis meses se les puede ofrecer
determinadas variedades de marisco, pero no todas.

Hay que evitar
las cabezas de gambas, langostinos, gambones y similares porque en ellas están las vísceras y su contenido en
cadmio las hace desaconsejables para los niños (también para los adultos si se abusa de ellos).
Cangrejos y crustáceos como el centollo y el buey de mar también presentan la misma característica, así que estos directamente
hay que desterrarlos de la alimentación de los niños
menores de tres años.
Es una recomendación de la propia
Agencia Española de Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (2011). Sus expertos advierten de la presencia de este metal pesado (el cadmio) en estos alimentos. La advertencia se relaciona con el
consumo habitual, porque la absorción por parte del aparato digestivo es baja; sin embargo, tiende a
acumularse en el hígado y el riñón y tener
consecuencias a medio y largo plazo. Algo parecido ocurre con
el mercurio y determinados pescados.
¿Qué variedades sí puedo ofrecer a mi bebé? Pues lo más recomendable es optar por
moluscos y mariscos de menor tamaño (porque los grandes también pueden contener
mercurio) como
los mejillones, las almejas, los camarones o los langostinos (sin cabeza, solo el cuerpo). Eso sí, en el caso de
las conservas, se recomiendan a partir del año (porque suelen llevar
mucha sal) y siempre
al natural (nada de escabeche u otros añadidos).
Razones para fomentar el consumo de marisco con el BLW
Quizás alguna o alguno de vosotros penséis que si hay ciertos riesgos sería mejor evitarlos al principio. Sin embargo, hay varias razones por las que
introducir marisco con el BLW es una buena idea.

La
nutricionista de la
Tribu de Criar con Sentido Común, Rebeca Pastor, las resume así:
- Proporcionar variedad de alimentos antes del año. Hay que tener en cuenta que a partir de los seis meses, el principal alimento del bebé sigue siendo la leche (materna o de fórmula). La alimentación complementaria es solo eso, un complemento; una forma de que el bebé pruebe distintos sabores y texturas que se irán incorporando a su día a día a medida que crezca. Y mientras más variedad, mejor se desarrollará su gusto (y, al contrario de lo que se suele pensar, es mejor para evitar alergias alimentarias).
- Determinadas especies favorecen la absorción de hierro. Variedades como la almeja o los mejillones son productos que contienen mucho hierro y además promueven una buena absorción del mismo. Es, por tanto, una buena opción para prevenir cualquier problema de anemia.
- Son alimentos muy nutritivos por su "alta calidad proteica". Según explica Pastor, "hay que tener en cuenta que al principio los bebés solo juegan, mordisquean y no se lo comen todo; así que cada bocado tiene que ser lo más nutritivo posible".
- Sirven para crear buenos hábitos alimentarios. Si tenemos costumbre de consumirlos en casa es una buena idea que los más peques se familiaricen con nuestras tradiciones culinarias lo antes posible.
Las alergias y el marisco
El marisco
es potencialmente alergénico, pero precisamente por eso hay que introducirlo de forma temprana.
Entre un 3-5% de la población tiene alguna alergia alimentaria. Pero está demostrado que
la introducción temprana de alimentos potencialmente alergénicos, como el marisco, el huevo y el cacahuete,
puede prevenir las alergias y fortalecer el sistema inmunitario. La ciencia ha estudiado este aspecto y existen evidencias de que el retraso de estos alimentos no solo no evita alergias, sino que
puede aumentar las posibilidades de sufrirlas.

Lo que sí hay que tener en cuenta son
dos aspectos fundamentales:
- Por un lado, hay que introducir los alimentos en el almuerzo o comida del mediodía. De esta forma, si el pequeño tiene alguna reacción alérgica podremos actuar y ayudarle.
- Por otro lado, lo ideal es esperar tres o cuatro días antes de volver a introducir otro alimento que sea potencialmente alergénico.
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Gloria Colli, nuestra pediatra, explica en uno de los
seminarios de CSC (arriba expuesto) que
el marisco se puede introducir "por grupos". Es decir, si se le ha ofrecido gambas al peque y no ha habido reacción alérgica, entonces no habrá problema por lo general con los langostinos o las gambas.
Igual ocurre si se le ofrece calamar: se puede considerar que no habrá problema con la sepia o el pulpo. También es mejor
evitar introducir varias variedades a la vez porque, si el peque tiene una reacción, será difícil saber exactamente cuál se lo provocó.
Cómo ofrecer el marisco en el BLW
La siguiente pregunta que se nos plantea es
cómo cocinar estos productos para ofrecérselos a nuestros hijos. Mejillones, calamares o sepias
tienen una textura gomosa, de modo que para los bebés de menos de un año es mejor
ofrecérselos triturados, por ejemplo en forma de
patés o cremas.
"Incluso podemos añadir mejillones triturados a las lentejas. ¡Están riquísmas!", explica
nuestra nutricionista Rebeca Pastor. También se puede
mezclar pescado blanco, como la merluza, con
productos de concha como el mejillón.

En cambio, en el caso de
moluscos cefalópodos como la sepia o los calamares, la mejor forma de presentárselos a los peques es
en un guiso.
A partir de los 10 meses (una vez que nuestro hijo sea capaz de realizar la pinza con los dedos) se le pueden ofrecer blanditos para que los muerdan.
Las gambas y los langostinos también se pueden ofrecer, por ejemplo,
en arroces o albóndigas con la precaución de
desechar las cabezas.
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En la alimentación de nuestros hijos hay que procurar
la máxima variedad posible y aprovechar al máximo todos y cada uno de los nutrientes. El marisco con el BLW es una buena opción, siempre y cuando tomemos las precauciones aquí expuestas.