Diversos estudios relacionan
el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) con una
menor esperanza de vida. Científicos del Hospital Vall d'Hebron, entre otros centros de investigación, han descubierto hasta
19 regiones genéticas que se asocian a la vez con este trastorno y con una menor esperanza de vida.
¿Qué es el TDAH?
"La hiperactividad infantil es uno de los trastornos del neurodesarrollo que se diagnostican con mayor frecuencia en la infancia. Su detección y tratamiento precoces son clave para el desarrollo y aprendizaje del pequeño", indica Jéssica Romero, la terapeuta ocupacional pediátrica de Criar con Sentido Común, a la que podéis consultar en la Tribu CSC.
¿Cómo afecta el TDAH en la vida? El TDAH
afecta fundamentalmente a sus funciones ejecutivas, algo así como “sistema de gestión del cerebro. Las funciones ejecutivas nos permiten poner en marcha los mecanismos necesarios para aprender, relacionarnos y adaptarnos a las diferentes situaciones del día a día".
Es un trastorno se caracteriza, según Jéssica Romero, por la inantención (el peque es incapaz de mantener o dirigir la atención hacia
la información relevante); la impulsividad (no es capaz de pensar en las consecuencias de lo que va a hacer, haciendo juegos o adoptando conductas que pueden resultar peligrosas para
sí mismo); e hiperactividad (muy difícil para él o ella estar quieto).
El TDAH y la esperanza de vida: ¿Cuánto puede vivir una persona con TDAH?
Existen
distintos estudios epidemiológicos que muestran que
las personas con TDAH tienen una menor esperanza de vida. Uno de ellos pertenece al científico, psicólogo e investigador estadounidenses
Russell Barkley, uno de los mayores expertos en este trastorno.
Según
sus investigaciones, las personas con TDAH tienen una
esperanza de vida entre 11 y 13 años menor que las que no lo tienen. Pero, ¿por qué? Según el doctor Barckley (y otros investigadores) se debe a que debido a sus características (inatención, impulsividad, etc.) son
personas más predispuestas a lleva un estilo de vida poco saludable. Es decir, son más dados a
fumar, beber alcohol o incluso a usar drogas.
Además, es probable que
no lleven una dieta adecuada y que sean más sedentarios y eso les lleva
a la obesidad y a otro tipo de enfermedades relacionadas. Por último, señala este experto, el TDAH se asocia con
mayor riesgo de accidentes y
autolesiones durante la infancia. E incluso son más propensos
sufrir accidentes de tráfico debido a su impulsividad.
Aprende cómo y con qué materiales fomentar el desarrollo motor y cognitivo de tu peque así como fomentar su aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales y del lenguaje el Seminario "Juego y Desarrollo" (de 12 a 18 meses)
Otros estudios señalan otras consecuencias del TDAH en niños. Por ejemplo, manifiestan que la hiperactividad también se asocia con
ideas suicidas y que pueden desarrollar
más agresividad, lo que les lleva a tener conflictos con otras personas que puede derivar en
daños personales.
Es por eso, por la relación entre TDAH y la esperanza de vida, por lo que Russell Barkley lleva años reclamando que la hiperactividad
no se considere un mero trastorno sino un "problema de salud pública".
Por qué las personas con TDAH viven menos: 19 regiones genéticas asociadas a la menor esperanza de vida del TDAH
El estudio, liderado por investigadores del Vall d'Hebron, y en el que han colaborado miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), el Hospital Universitario Instituto Pere Mata, el CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha permitido
identificar por primera vez 19 regiones genéticas asociadas al mismo tiempo a este trastorno y a una menor esperanza de vida.
Los estudios epidemiológicos previos han mostrado que este trastorno se relaciona con una menor esperanza de vida y
una mortalidad hasta 5 veces más elevada que la de personas sin TDAH.

Ahora, los investigadores han combinado resultados de
dos estudios de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés:
genome-wide association study) para encontrar
variantes genéticas, es decir, cambios en el genoma, relacionadas con el TDAH y la esperanza de vida. Se analizaron datos genéticos de
19.099 pacientes con TDAH y 34.194 de personas sanas. Para analizar la esperanza de vida utilizaron datos de
alrededor un millón de personas.
En palabras de la doctora
María Soler, investigadora del grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del VHIR y del CIBERSAM:
"Por primera vez, este estudio identifica genes asociados a la vez con el TDAH y una menor esperanza de vida, lo cual puede contribuir a explicar las observaciones epidemiológicas previas de una mayor mortalidad en pacientes con este trastorno".
Los genes que confirman la relación entre TDAH y la esperanza de vida
En el trabajo, publicado en la revista
"Neuropsychopharmacology", también han colaborado las instituciones como la Universidad de California. Gracias a él
se han identificados genes como el TNKS, cuyo papel es esencial en el mantenimiento de los telómeros, las regiones de los cromosomas implicadas con la longevidad, y que está implicado con otros rasgos psiquiátricos y trastornos metabólicos que aparecen a menudo en pacientes con TDAH.
Los autores también han identificado
los genes AKAP6 y SEMA6D, previamente relacionados con otros
trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, o
los genes SYPL2 y HMG20A, los cuales tienen un papel relevante en el control de diferentes funciones cerebrales.
"Un descubrimiento interesante es que todas las variantes genéticas que aumentan el riesgo de TDAH reducen, al mismo tiempo, la longitud de la vida”, explica
Gerard Muntané, investigador del IISPV, del Hospital Universitario Instituto Pere Mata y del CIBERSAM.
Estos investigadores confirman que
el incremento de la mortalidad está relacionado con los comportamientos de riesgo que a menudo presentan las personas con TDAH.
“El TDAH puede hacer que los pacientes sean más propensos a tener conductas desafiantes o de riesgo que les lleven a tener más accidentes", según el jefe del Servicio de Psiquiatría del Vall d'Hebrón
Josep Antoni Ramos.
Y a ello se une, como habíamos descrito antes, que son personas
más propensas a tener hábitos perjudiciales y una dieta poco saludable lo que multiplica la posibilidad de que aparezcan
enfermedades como la diabetes o patologías cardiovasculares, las cuales también pueden contribuir a disminuir la esperanza de vida.
La detección precoz del TDAH es fundamental
Otro de los factores que relacionan el TDAH y la esperanza de vida es la edad del diagnóstico del TDAH. ¿Qué pasa si no se trata a tiempo el TDAH? Según los investigadores catalanes,
los individuos diagnosticados en la edad adulta tienen un mayor riesgo de mortalidad en comparación con las personas diagnosticadas durante la infancia o la adolescencia.
"Es clave un diagnóstico temprano que nos ayude a hacer un seguimiento y acompañamiento de los pacientes precozmente para evitar su entrada a una trayectoria negativa que podría acabar con una mayor mortalidad", explica la doctora
Marta Ribasés, otra de las investigadoras del grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del VHIR y del CIBERSAM.

Los autores están convencidos de que el estudio "proporciona nuevas evidencias" sobre los que
los genes implicados en el TDAH también pueden estar relacionadas "con otros procesos biológicos" que
influyen en la salud y la duración de vida.