El pezón invertido es
una anomalía que puede afectar a los pechos de la mujer. Puede ser
congénito o adquirido. Puede influir en la lactancia materna pero eso
no significa que sea imposible dar el pecho al bebé, aunque sí que se requiere un buen asesoramiento, perseverancia y paciencia.
Tanto hombres como mujeres tienen pezón. Este es una pequeña protuberancia que se encuentra en las mamas, rodeado por la areola (el círculo de piel ligeramente pigmentada y sensible).
Es la zona por la que los conductos de las glándulas mamarias contactan con el exterior. Y, en el caso de las mujeres,
su función principal es la lactancia materna.
El
pezón invertido o plano es una variación anatómica del pezón. Este, en vez de salir hacia afuera,
se queda mirando hacia dentro de la mama, dejando una especie de concavidad.
¿Por qué algunas mujeres tienen el pezón invertido?
Según
la Sociedad Española de Senología y Palogía Mamaria (SESPM), su origen puede ser
congénito o adquirido. Estos últimos tienen mayor prevalencia. Afecta a
entre el 2% y el 10 % de la población general. En algunos casos, cuando esta anomalía aparece en la adultez,
puede estar relacionado con el cáncer de mama.

Cuando es congénito y aparece desde el nacimiento suele ser algo benigno. Está causado porque en el tejido mamario
existen bandas fibrosas que impiden que el pezón se desarrolle de forma normal. De esta manera tiran de él, evitando que salga hacia el exterior. La principal repercusión es estética. En la adolescencia esta circunstancia puede afectar a la autoestima de las chicas.
La
consultora de lactancia y experta del
equipo de Criar Con Sentido Común, Inma Mellado, señala que hay distintos
tipos de pezón invertido:
- Los que se manipulan y salen al exterior.
- Los invertidos "reales". Son mucho más raros y no salen al exterior con manipulación, succión ni extracción. Suelen tener un origen congénito. "En estos casos puede ser muy, muy complicado el agarre para la lactancia materna".
También hay que saber
diferenciar entre la retracción y el pezón invertido. En el primer caso, la areola también se hunde.
Aprende a identificar y corregir los posibles inconvenientes que surgen durante la lactancia con el Seminario Online "Problemas de la lactancia"
Los pezones invertidos y la lactancia materna
Como es lógico, tener pezones invertidos puede plantear ciertas dudas a la madre que desea dar leche materna a su bebé. Dudas que podemos ayudaros a despejar, por otro lado, en
la Tribu CSC, donde podéis consultar directamente a
nuestros profesionales.
Y lo cierto es que, aunque en muchos foros se afirma sin dudar que no es un inconveniente para la lactancia materna, nuestra experta reconoce que
"sí puede suponer un problema" a la hora de amamantar, sobre todo
porque puede dificultar el agarre óptimo del bebé, especialmente si la madre no recibe el apoyo adecuado en
el posparto.
"Depende del tamaño del pezón, de la boquita del bebé y de su madurez, del apoyo que reciba la madre... pero en algunos casos es muy difícil establecer la lactancia", afirma la experta de CSC Inma Mellado.
Es decir, que
hay que ser conscientes de que tal vez surjan dificultades. En este sentido, habría que
manejar bien las expectativas en la crianza.
Hipersensibilidad del tejido mamario
Al margen del agarre, otras de las dificultades que se pueden presentar es que el pezón, cuando sale,
es "extremadamente sensible". No es la hipersensibilidad del pezón que se puede sentir con la regla, al inicio del embarazo o al principio de la lactancia. Va más allá.
"Incluso cuando el bebé se agarra bien, el tejido del pezón es tan sensible que la madre puede sentir dolor. ¿Por qué? Pues porque estamos sacando hacia fuera un tejido que lleva dentro a lo mejor 30 años y es un tejido muy sensible".
¿Cómo amamantar si tengo el pezón invertido?
Lo primero es
buscar asesoramiento profesional de lactancia para que te ayude.
"En estos casos estas mamás necesitan asesoramiento y mucho apoyo", subraya nuestra consultora Inma Mellado. Si además afecta a tu autoestima, también puedes necesitar apoyo psicológico.
En algunos casos, según explica Mellado, que también es
presidenta de la Asociación Española de Consultoras Certificadas en Lactancia Materna,
el uso de pezoneras puede "aliviar la situación". Eso sí, utilizando una talla adecuada y ajustada al pecho. Y colocando al bebé como si no hubiera pezoneras.
"No significa que todas las tengan que usar, pero en algunos casos puede ayudar. Y, además, esa ayuda no es solo en el agarre del bebé; sino que también sirve para proteger la piel sensible del pezón invertido".
Aprende cómo es la postura adecuada para dar el pecho y facilitar un buen agarre, así como a prevenir y resolver problemas comunes en la lactancia en el Seminario Online "El agarre y la postura en la lactancia"
¿Se puede corregir? Según la SESPM
el tratamiento depende de la gravedad. En los casos leves
se pueden corregir con manipulación, aunque tienden a reaparecer. O utilizar
escudos formadores, que son estructuras que se adaptan a la areola, con un pequeño orificio en el centro para el pezón.
Los más graves también se pueden solucionar; eso sí, con cirugía.
No obstante, Inma Mellado matiza que hay pocos estudios publicados al respecto y algunos apuntan a que la manipulación no mejora la experiencia de la lactancia posterior.
Los más graves, pezones invertidos con ligamentos que impiden que salga el pezón, podrían mejorar con cirugía, "aunque dicha cirugía puede repercutir en lactancias posteriores si se produjera una sección de conductos al llevarla a cabo".
Si tienes cualquier duda, en
la Tribu CSC cuentas con un
equipo de expertos/as en salud infantil y crianza respetuosa que puede ayudarte a resolverlas. Entre ellos se encuentra la
consultora de lactancia Inma Mellado.
Además, podéis
descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto
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