Durante la época de invierno la temida
bronquiolitis es
una enfermedad que afecta a muchos bebés. Normalmente es de carácter leve, pero
en ocasiones es necesario el ingreso hospitalario, siendo la causa más frecuente de ingreso en lactantes durante estos meses.
Se produce por
una infección, generalmente por el
VRS (virus respiratorio sincitial), que en adultos conlleva un simple resfriado, pero que en lactantes este catarro puede evolucionar con
inflamación de bronquios y acumulación de moco a este nivel.
Un ingreso hospitalario no es motivo de destete
La lactancia materna tiene un papel fundamental para la protección de enfermedades infecciosas en el bebé, es decir, se sabe que
los bebés alimentados con leche materna contraen menos infecciones que los que toman fórmula, y si las contraen, tienen menos complicaciones.

Por este motivo es de vital importancia que si un bebé alimentado al pecho contrae una bronquiolitis,
no se suspenda la lactancia materna, ya que ayuda a combatir el virus gracias a sus propiedades, contribuyendo a que la enfermedad curse de forma más leve. Además, cuando un bebé está enfermo,
el pecho materno es un lugar de confort, que calma el dolor y el malestar del lactante, motivo añadido para
continuar amamantándolo.
¿Por qué digo esto? Pues porque, por desgracia, me consta que muchas madres reciben
consejos erróneos respecto a la lactancia cuando sus bebés ingresan en el hospital, siendo este ingreso el desencadenante para el
abandono precoz de la lactancia, con las consecuencias negativas que esto tiene tanto para la salud de la madre como de su hijo/a.
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Lactancia materna y bronquiolitis
Por ello, si estás dando el pecho y tu bebé ingresa con bronquiolitis, te doy algunos
consejos para continuar con la lactancia materna:
Permanecer junto al lactante durante su ingreso
En algunos centros sanitarios, cuando los lactantes con bronquiolitis ingresan, se les restringen las visitas a los padres; es algo que no debería suceder.
El menor tiene derecho a estar acompañado en todo momento y, además, estos horarios rígidos
interfieren con el mantenimiento de la lactancia materna, ya que esta debe ser
a demanda.
Realizar tomas cortas y frecuentes
Puede ser que el bebé
se canse cuando haga una toma debido a su dificultad respiratoria. Por ese motivo, puede ser buena idea ofrecerle más a menudo y que haga tomas más cortas.
Postura del caballito
Esta postura para amamantar
permite que el bebé respire mejor, ya que al estar en vertical no le molesta tanto la mucosidad como en horizontal. Para ello, se pone a horcajadas en las piernas de la madre, sujetándolo por el cuello y espalda. Se puede utilizar esta postura desde recién nacido.

Imagen: Libro "Lactancia Materna: Casos Reales de Superación©"
Lactancia materna y bronquiolitis: No está indicado pasar al biberón
Algunos sanitarios piensan todavía que los bebés respiran mejor cuando se alimentan con biberón que cuando toman el pecho. Sin embargo, es justamente al contrario. Cuando un bebé mama del pecho, es capaz de realizar
la succión, la deglución (tragar) y la respiración a la vez, por lo que
la saturación de oxígeno (la cantidad de oxígeno que hay en sangre)
se mantiene más estable.
Cuando
un bebé toma biberón, el flujo de leche es más rápido, de modo que el bebé realiza varias succiones y degluciones seguidas, para después realizar una pausa para respirar. De esta manera, la saturación de oxígeno es más inestable. Esto, en un bebé enfermo,
no es un beneficio, sino más bien una desventaja.
Así que aunque puede que en el hospital recomienden la extracción de leche materna y administración en biberón, esto
no está justificado.
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Evitar la administración de leche de fórmula
Si el bebé está con lactancia materna exclusiva, es mejor
no administrar leche de fórmula, ya que una sola toma de esta provoca cambios en
la microbiota (bacterias beneficiosas comensales)
intestinal, lo que interfiere con la inmunidad del bebé, además de otros riesgos, como la
alergia a la proteína de leche de vaca.
Si ya está con lactancia mixta no es tan importante evitar la fórmula, pero quizás puede ser buen momento para reducirla, ya que normalmente
los bebés comen menos durante el episodio de bronquiolitis, por lo que se puede ‘aprovechar’ la ocasión para que tome más el pecho, y menos fórmula.
Proteger la producción de leche
Es habitual que durante el proceso de enfermedad
el bebé no consiga drenar de forma correcta el pecho. Esto puede hacer que
en los días posteriores disminuya la producción de leche debido a una hormona presente en la leche materna que cuando se acumula, inhibe la producción de leche (el factor de inhibición de la lactancia).

Esta disminución de producción de leche
es totalmente recuperable. Cuando pasa la enfermedad y el bebé puede mamar bien,
tendrá una demanda mayor, para estimular más el pecho y aumentar la producción de leche. Ocurre algo parecido a una
crisis de lactancia. Esta situación se mantiene durante
3 ó 4 días hasta recuperar la normalidad.
Sin embargo, podemos evitar esta ‘crisis’ si durante el episodio de bronquiolitis
drenamos el pecho con sacaleches o hacemos
extracción manual después de las tomas del bebé.
Ánimo, paciencia y mucho cariño
Con todos estos consejos, y con
paciencia y
mucho cariño, todo volverá, poco a poco, a su cauce: la demanda del pecho se normalizará, volverá a estar animado/a, respirará mejor y
podréis volver a casa para que todo siga como era antes. Si aún así necesitáis asesoramiento, podéis consultarnos online en la
Tribu CSC. ¡Mucho ánimo!