El
estrés durante el embarazo parece estar fuertemente
asociado con la falta de sueño desde la niñez hasta la edad adulta. Un nuevo
estudio subraya la alta probabilidad de que los primeros determinantes de los trastornos del sueño infantil puedan encontrarse en el útero.
Según investigadores del Instituto Holandés de Neurociencia, el Centro Médico de la Universidad Erasmus y la Vrije Universiteit Amsterdam, este parece ser
el primer estudio que muestra que un ambiente prenatal estresante interactúa con el riesgo poligénico de falta de sueño de los niños.
¿Cómo afecta el estrés al bebé en el embarazo?
Diversas investigaciones aseveran que
el estrés en el embarazo influye en el desarrollo motor y social de los bebés. Así, el mayor
estudio realizado hasta la fecha (65 millones de mujeres) sobre los efectos nocivos del estrés prenatal concluyó que
niveles altos de estrés durante el embarazo influyen en el bebé y pueden afectarle durante toda su vida.
En la misma línea, diversos estudios asocian los síntomas maternos de
trastornos mentales durante el embarazo, y en particular los
síntomas depresivos y de ansiedad, con un
peor sueño en los niños de hasta 3 años.

Sin embargo, aunque la mayoría de los estudios realizados hasta la fecha indican que el sueño infantil se ve afectado por un entorno prenatal estresante, persisten algunas lagunas importantes y se desconoce si existen vinculaciones entre la predisposición genética y los efectos ambientales en la
asociación entre el estrés prenatal y el sueño infantil.
Ahora, el nuevo
estudio, cuyos hallazgos han sido publicados en la revista
Research on Child and Adolescent Psychopathology, revela que el
estrés prenatal afecta negativamente al sueño durante la infancia.
Factores estresantes para las madres durante el embarazo
La investigación, liderada por
Desana Kocevska, se ha centrado en el estudio del entorno prenatal cuantificando los
factores estresantes para las madres durante el embarazo en múltiples dominios, incluidos:
- Eventos vitales negativos (como la muerte de un familiar).
- Factores estresantes contextuales (como unas malas condiciones de vivienda o dificultades financieras).
- Factores estresantes de los padres (como una psicopatología en un progenitor o abuso de sustancias).
- Factores estresantes interpersonales (como dificultades en las relaciones familiares).
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Además, estudiaron tanto aspectos cualitativos del sueño (problemas similares al
insomnio) como la duración del sueño en niños de entre 2 meses y 6 años (informados por el progenitor) y comprobaron si la
predisposición genética a dormir mal modifica el
efecto del estrés prenatal sobre el sueño durante la infancia.
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Los resultados del estudio mostraron que
el estrés prenatal se asocia con más problemas de sueño en todos los momentos entre 2 meses y 6 años. Si bien la asociación con una duración más corta del sueño en concreto fue más pronunciada hasta los 2 años de edad y pareció atenuarse con la edad.
"Curiosamente, nuestros resultados indican que el estrés prenatal, y los acontecimientos vitales negativos en particular, interactúan con la propensión genética del insomnio para exacerbar los problemas de sueño a los 6 años, pero no a edades más tempranas", dice Kocevska.
Pero,
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nuestro equipo de expertos/as en salud materno-infantil y crianza respetuosa. Entre ellos/as se encuentra la
matrona Sara Caamaño y
la psicóloga perinatal Mamen Bueno.

Para su investigación, los autores de la investigación obtuvieron información de progenitores y niños del
Estudio Generación R, una cohorte prospectiva basada en la población desde la vida fetal en adelante, en la que participaron
9.778 madres embarazadas de Rotterdam, Países Bajos.
Utilizando esta cohorte, estudiaron el
impacto del estrés psicosocial prenatal en el sueño de
4.930 niños de 2 meses, 18 meses, 2, 3 y 6 años. Las puntuaciones de riesgo poligénico (efectos conjuntos de múltiples variantes genéticas en todo el genoma) de insomnio también se determinaron en una submuestra de 2.063 niños.