¿En qué consiste el entrenamiento para dejar el pañal?
Lo primero que hay que tener claro es que el control de esfínteres es un hito madurativo. Aunque es cierto que interviene el aprendizaje, porque dejar de usar el pañal tiene mucho de imitación, hasta que el niño o niña no llega a una maduración neurológica suficiente no será capaz de controlar la vejiga, el reflejo de micción y los esfínteres, por más que nos empeñemos en enseñarles. ¿Y cuándo ocurre eso entonces? Pues depende del niño. Ninguna de mis hijas lo hizo con la misma edad y, de hecho, la primera fue bastante precoz (aunque también lo fue para hablar y para ser autónoma), pero las otras lo lograron en el momento justo, ni antes ni después.
Lo segundo a tener en cuenta, como acabo de comentar, es que también hay un factor claro de aprendizaje. Es decir, nosotros podemos facilitarles el camino (siempre y cuando ya estén preparados para ello), por decirlo de algún modo, y aplicar algunos consejos para que poco a poco vayan dejando de usar el pañal.
Ahora bien, no solo se puede ir ofreciendo nuestro ejemplo (algo casi inevitable, pues nos suelen acompañar cuando vamos al baño), y trabajando la autonomía mientras esperamos a que estén preparados-as; también cabe la posibilidad de hacer lo que se conoce como Baby Led Potty Training.
¿Y qué es eso del BLPT? Pues es un método en el que se invita al bebé a hacer sus necesidades en un orinal o habitáculo adaptado a su edad y colocándolo siempre en la misma postura, cuando previamente hemos captado señales de que tiene ganas de hacer pipí o caca. De este modo, irá interiorizando el aprendizaje, y manchará muchos menos pañales.
¿Cómo se hace el Baby Led Potty Training?
En la página web Born Ready se explica con detalle cómo es el sistema (aunque en inglés). Se trata de un método para enseñar al bebé a dejar el pañal que se puede llevar a cabo desde el primer día de vida, aunque algunas familias esperan a los seis meses. Al igual que en el Baby Led Weaning (BLW), es el peque el que marcará el ritmo, aunque, como digo, al principio se necesita un poco de suerte y mucha, mucha atención. En su versión más pura, el bebé no lleva pañales con este método. No obstante, existe una modalidad mixta en la que sí los lleva en ocasiones concretas, por ejemplo, en la calle o por la noche. En estos casos, las familias suelen optar por el uso de pañales de tela, aunque obviamente pueden usar también pañales desechables.
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¿Cómo se hace este entrenamiento para ir al baño? Básicamente identificando la señales del bebé antes de hacer pipí o caca: un gesto, un ruidito, fruncir la frente, ponerse colorado... En ese momento, cogemos al peque por detrás (como la sillita de la reina), doblando las piernecitas como si fuera a sentarse, adoptando la postura que posteriormente tendrá cuando se siente en un orinal o el váter. Se trata, pues, de un método conductista. Con el paso del tiempo, el niño asociará la postura al acto de la eliminación, e interiorizará que cuando le ponen en esa postura tiene que hacer sus deposiciones o miccionar.
En realidad, el peque no lo hace al principio porque esté preparado para controlar sus esfínteres, sino simplemente porque asocia la postura a hacer pipí o caca. Al principio puede resultar difícil porque hay que prestar mucha atención a todo lo que hace el bebé; aunque también se puede determinar cuándo lo hace (mientras come, después de una siesta) y colocarle en la postura ese momento para que lo haga.
¿Funciona el entrenamiento para dejar el pañal?
Sí, funciona porque el niño se acostumbra y a medida que vaya creciendo será capaz de interpretar sus propias señales. Según Born Ready, entre el 70 y el 80% de los niños de 12 meses no necesitan pañal (aunque, insisto, no es que sea maduro neurológicamente, sino simplemente lo han aprendido). A los 18 meses casi todos los peques son autónomos a la hora de pedirlo y a los dos años, ya controlan sus esfínteres. Eso significa que "controlan" antes, porque por lo general, con los métodos "tradicionales" a los 30 meses solo el 50% de los peques son capaces de controlar los esfínteres; a los tres años el 75% y a los tres y medio, el 95%. En cualquier caso, el Baby Led Potty Training puede ser tu método o no, depende de distintos factores.
Pros y contras del BLPT
¿El entrenamiento para dejar el pañal es el mejor método? Pues dependerá de cada familia (como casi en todo). "Es un método muy válido si nos centramos solo en el bebé, porque se le da la oportunidad de ir madurando a un mayor ritmo, se manchan menos y acaban dejando el pañal antes", explica Armando Bastida, tripadre, enfermero de Pediatría y CEO de Criar Con Sentido Común. Sin embargo, también puede ser muy exigente para los padres que tendrán que estar muy pendientes de las señales."Sin embargo, si ya hay familias que tienen problemas para adaptarse a los pañales de tela porque hay que lavarlos, secarlos, etc. Tener que estar pendiente del peque y buscar dónde ponerlo a hacer sus necesidades, cuando apenas tenemos tiempo para nosotros mismos ni para el día a día, llegando muchas noches a la cama con la sensación de, simplemente, haber sobrevivido, lo veo complejo", añade Bastida.A eso hay que sumar que si bien en casa lo podemos aplicar con los cinco sentidos, vivimos en un país en el que la conciliación familiar es una utopía y que o bien necesitamos una escuela infantil (que difícilmente aceptará este método, entre otras cosas porque una sola persona se encarga de muchos niños) o a la familia. Y está por ver si los abuelos están por la labor...
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Las noches también pueden ser complicadas, sobre todo al principio. ¿Cómo lo hacemos? ¿Lo despertamos cada cierto tiempo y lo colocamos en la postura? ¿Dejamos que haga sus necesidades y vamos cambiando sábanas? Tal vez el uso de pañales de tela pueda ser una buena opción porque ayudará al peque a reclamar nuestra atención cuando se sienta incómodo con el pañal sucio.
Pero es un método que tiene muchas ventajas también:
- Es un modo natural en el que el niño o la niña es el centro y se le permite que marque el ritmo.
- Mejora la comunicación con el peque.
- Este adquiere autonomía y confianza en sí mismo y en su cuerpo.
- Multiplica su bienestar porque no hay presiones externas (ni una fecha impuesta por el curso escolar).
- Es más ecológico y más barato (porque los pañales no son precisamente económicos y, además se usan muchos).
- Al no usar pañales, evitamos la dermatitis del pañal y otras irritaciones; etc.
Cada familia ha de elegir su camino sobre cómo dejar el pañal
Como subraya Armando Bastida, "cada familia ha de seguir su camino". Lo que me ha servido a mí puede que no te sirva a ti. En mi caso reconozco que el inicio del colegio fue un hándicap para nosotros. Sin embargo, las tres niñas fueron suficientemente maduras neurológicamente para controlar sus esfínteres antes del primer día de cole. Ojo, que no hubiera pasado nada si no hubiera sido el caso. De hecho, mientras mi hija mayor fue muy adelantada, las otras tardaron un poco más. La más pequeña se sentó un día en el váter diciendo que quería hacer pipí, con un año. Le hicimos fotos y todo, alucinados, como es lógico. Pero, siguió feliz, un año y medio más con pañal. Existen diversos métodos, en cualquier caso, y muy distintos. La filosofía Montessori, por ejemplo, apuesta por una vía natural, en la que se le explica al peque qué se siente cuando uno tiene ganas de ir al baño y estar atentos a sus gestos. El baño ha de ser un espacio amable y acomodado para él o ella (adaptador, escalón para que todo esté a su alcance y los pies no cuelguen...). No hay presiones y se espera a que esté preparado. No se le obliga a sentarse aunque no tenga ganas y, por supuesto, no hay riñas ni reprimendas si se produce algún escape.
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Tal y como explica Armando Bastida en su seminario online "¿Le quitamos el pañal?: el control de esfínteres", es importante disponer de un orinal adecuado o un reductor de la taza del inodoro, junto con un banquito. Previamente dejamos que el peque nos acompañe al baño para que vea que es algo natural en el ser humano, y le animamos a jugar y a imitarnos, e incluso puede disfrutar diciendo adiós al pipí y la caca tirando de la cadena.Así, cuando consideremos que está preparado, podremos empezar a retirar el pañal si le apetece ir sin él, para que descubra qué pasa cuando no lo lleva, evitando felicitaciones y enfados para que no haya una carga emocional a algo tan simple como ir al baño. Y, por supuesto, sin llevar a cabo esa costumbre tan antigua de sentar a un niño en su orinal cada cierto tiempo para ver si en una de esas acierta a hacer sus necesidades.La retirada del pañal puede generar mucho estrés a veces, así que en la Tribu de Criar con Sentido Común puedes encontrar el asesoramiento profesional necesario y la experiencia de otras familias que te pueden ayudar a que este paso madurativo se desarrolle felizmente para todos.
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