Diferentes investigaciones han alertado de que padecer ansiedad o estrés durante la gestación influye en la salud de la mujer y del bebé. Pero ahora, un
nuevo estudio relaciona la depresión y la ansiedad durante el embarazo con una mayor probabilidad de sufrir cesárea.
¿Más riesgo de cesárea por sufrir ansiedad o depresión en el embarazo?
Existe la
falsa creencia de que cuando nos quedamos embarazadas, nos invade un estado de absoluta felicidad que nos acompaña a lo largo de los nueve meses. Pero la realidad no siempre es esa. Aunque hay mujeres que lo viven así, se trata de un
momento con muchos cambios vitales y fisiológicos que puede llevar a que otras muchas sufran trastornos emocionales como ansiedad o depresión durante el embarazo.
Y un nuevo
estudio ha asegurado que
padecer ansiedad o depresión durante los meses de gestación podría aumentar las posibilidades de tener un parto por cesárea en embarazos de bajo riesgo.

Así, según la investigación,
las mujeres que sufren ansiedad o depresión durante el embarazo tienen un riesgo 3,5 superior de tener una cesárea por primera vez que las mujeres que no la sufren. En concreto, de las 360.225 mujeres que formaron parte del estudio, un 24% necesitó un primer parto por cesárea y de ellas, el 3,1% tenía diagnosticada una depresión, ansiedad o ambos.
El estudio, realizado por la Universidad de Michigan y publicado en la revista
Health Affairs, se centra en
analizar cómo influye la salud de la madre en el parto. Para ello, se recogieron
datos de 360.225 partos en Estados Unidos entre 2008 y 2017, cifras que lo convierten en
uno de los estudios más extensos que vinculan ambos aspectos.
De hecho, los propios investigadores reconocen que existían estudios previos, pero con datos limitados y que, a menudo, incluían mujeres con cesáreas previas. En este sentido, la matrona del
equipo de Criar con Sentido Común,
Esther Esteban, recalca la
"importancia del estudio con unos datos a tener en cuenta" al basarse en
una muestra realmente grande de mujeres y extensa en el tiempo.

Aunque los resultados de la relación entre ambos no se han probado, los autores del estudio se centran en dos teorías. Por un lado
creen que la ansiedad se concentra en el mismo momento del parto, lo que puede generar dificultades y que este acabe en cesárea. Por otro, explican que
tanto la ansiedad como el embarazo pueden afectar al desarrollo de la placenta, lo que a su vez provocaría sufrimiento fetal en el trabajo de parto, desembocando este en una cesárea.
Sin embargo, los autores del estudio reclaman
más investigación para aclarar la relación entre la ansiedad y la depresión y el riesgo de tener una primera cesárea. Así lo explica la autora principal del estudio,
Vanessa Dalton, ginecóloga obstetra del Hospital de Mujeres Von Voigtlander de la Universidad de Michigan:
"Es fundamental comprender mejor cómo estos trastornos del estado de ánimo aumentan la probabilidad de partos por cesárea. Se ha reconocido que la salud mental es realmente importante durante el embarazo. Y nuestros hallazgos refuerzan la importancia de identificar y tratar mejor la depresión perinatal y los trastornos de ansiedad en mujeres embarazadas. Necesitamos comprender todos los factores que pueden aumentar las posibilidades de que una mujer tenga un parto por cesárea para evitar riesgos innecesarios".
¿Qué pasa si sufro ansiedad y estoy embarazada?
Se ha demostrado en diferentes ocasiones que
el estrés de la mujer embarazada atraviesa la placenta, alterando las hormonas y neurotransmisores del bebé. De ahí que, más allá del estudio que relaciona la ansiedad, el estrés y la depresión en el embarazo con un mayor riesgo de cesárea,
cada vez hay más investigaciones que aseguran que estas afecciones influyen en la salud tanto del bebé como de la mujer, aumentando la probabilidad de padecer riesgos y complicaciones a lo largo de la gestación.
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En concreto, el
metaanálisis publicado en la revista
Midwifery y que revisó 73.000 estudios, encontró que
sufrir un alto nivel de estrés aumentaba el riesgo de sufrir patologías, como
diabetes gestacional y
preeclampsia, y trastornos psicológicos tras el nacimiento del bebé, como
depresión postparto.
En cuanto al bebé,
el estrés de la madre podría provocar un parto prematuro o bajo peso al nacer, además de tener
consecuencias a largo plazo como riesgo de sufrir
trastorno del espectro autista,
cólico del lactante u
obesidad.
Por ello, Esther Esteban, con la que puedes contactar gratis si eres miembro de la
Tribu CSC, recalca la
importancia del cuidado de la salud mental de las mujeres embarazadas:
"Si una mujer ya tiene un depresión o un trastorno de ansiedad previo al embarazo, deberá tener unos cuidados especiales, ya que la parte emocional es clave para un buen desarrollo del embarazo y no solo el aspecto físico, que es el que siempre se tiene en cuenta. Pero hay muchas mujeres en las que no se llega a diagnosticar ese trastorno emocional, que puede aparecer en el embarazo aunque no haya ningún trastorno previo".

Además, la matrona de CSC recuerda la necesidad de plantearse cómo se pueden cuidar estas mujeres porque
"el embarazo también supone un riesgo a nivel hormonal y no se puede llevar el mismo ritmo de vida que si no estás embarazada". Así, explica, habría que
darle más importancia al ejercicio físico o la relajación y el
mindfulnes.
"La mujer no está enferma, pero sí necesita una serie de cuidados y hay que hacerlo de forma preventiva, no solo si aparecen los problemas", concluye.
La importancia de una buena salud mental en el embarazo
A lo largo del embarazo, se realizan a la mujer
todo tipo de pruebas médicas para comprobar su estado de salud físico y el buen desarrollo del bebé. Pero,
¿qué ocurre con su salud mental? La realidad es que
sigue siendo una gran olvidada en la mayoría de las consultas de obstetricia.
Tal y como explica la psicóloga del equipo de CSC, Mamen Bueno, en el post
"Ansiedad en el embarazo: Recomendaciones para reducirla",
la ansiedad es una afección psicológica que puede ocurrirle a cualquiera. En este caso, afecta a la mujer y a su bienestar, así como al
vínculo con el bebé e incluso
puede interferir en la lactancia, y no tiene nada que ver con nada que la gestante haga o deje de hacer.
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¿Qué podemos hacer para
reducir la ansiedad durante el embarazo? Mamen Bueno da herramientas para el día a día como
tomarse las cosas con calma, recurrir a herramientas como el mindfulness,
contar con una red familiar sólida a la que poder pedir ayuda,
practicar alguna actividad física suave, dormir bien, practicar ejercicios de respiración para la ansiedad o
cuidar la alimentación para disminuir la ansiedad en el embarazo.
Con ellas,
buscaremos la calma y la tranquilidad fundamentales en ese momento, además de crear el
apego prenatal y el
vínculo afectivo, claves para el desarrollo del bebé.