La leche materna puede adoptar distintos colores dependiendo de las circunstancias. En algunas ocasiones el tono puede ser rosado o rojizo. Es lógico que te asustes si ves que ocurre. Pero, tranquila,
suele ser algo benigno que no afecta a la lactancia materna. Hoy te explicamos por qué se puede volver la
leche materna rosa.
El primer mensaje de nuestra
consultora en lactancia materna, Inma Mellado, es de tranquilidad:
"En general, no hay que preocuparse. No pasa nada. El bebé puede tomar esa leche". Que aparezca leche materna rosa suele indicar que tiene
restos de sangre. Esa es la razón de que tenga color rosado o incluso rojizo.
Cuando esto ocurre
al principio de la lactancia materna se le llama
síndrome de las tuberías oxidadas. También es posible que
una grieta en el pezón que sangre pueda mezclarse con la leche y adquiera ese aspecto rosado.
¿Qué es el síndrome de las tuberías oxidadas?
El
síndrome de las tuberías oxidadas o síndrome de rusty-pipe es una afección benigna de la lactancia materna en la que el color de la leche de la madre se torna naranja, marrón o de color óxido, "generalmente de forma bilateral".
Afecta principalmente a las madres primerizas durante los días previos al parto o durante los primeros días de lactancia. Y no duele.
"Puede aparecer al principio del proceso con la leche casi roja o granate. Pero no hay ningún peligro ni para la madre ni para el bebé", subraya Inma Mellado.
Este cambio en el color de la leche se debe a la mezcla de esta con la sangre
"que se filtra de vasos sanguíneos frágiles que han crecido y se han desarrollado alrededor del tejido glandular". Esta circunstancia
suele mejorar a medida que aumenta la producción de leche (en ese proceso es posible que se vaya aclarando y aparezca leche materna rosa).
Se suele resolver en pocos días.
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Lo cierto es que es un proceso "poco conocido", debido en parte a que su incidencia es baja. Sin embargo, su conocimiento es importante porque, sabiendo que
es benigno, puede evitar el fracaso de una lactancia bien establecida.
Otras razones por las que aparece la leche materna rosa
La aparición de leche materna rosa no debe ser razón de preocupación en general. Es posible que
la ingesta de algún alimento o incluso
determinados medicamentos puedan teñir puntualmente la leche de ese color.
En alguna ocasión, la leche materna rosa brillante
puede ser señal de una infección o contaminación de la
bacteria 'serratia marcescens'. Esta produce un pigmento del mismo color. Un antibiótico para la lepra (enfermedad erradicada en España y en muchos otros países),
la clofazimina, también puede provocar la aparición de leche materna rosa.
No obstante,
si la leche materna rosa no desaparece en pocos días (tanto en el caso del síndrome de las tuberías oxidadas o por la ingesta de alimentos, etc.), es
recomendable acudir a una consultora de lactancia para que revise qué puede estar pasando. A través de
la Tribu CSC podéis contactar con nuestra experta Inma Mellado.
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Es importante establecer un diagnóstico por si existen otras patologías, como
grietas,
mastitis,
papilomas,
traumatismos que han pasado desapercibidos o incluso
cáncer de mama.
¿Qué hace que cambie el color de la leche?
En alguna ocasión ya os hemos hablado en el blog de
las sorprendentes capacidades de la leche materna. Hay que subrayar que la leche materna
aporta todos los nutrientes que necesita el bebé para crecer en los primeros meses y años. Pero además tiene una característica clave y única.
Es capaz de variar su composición adaptándose al lactante en cada momento. Es decir, que
cambia a lo largo de la lactancia, durante el día e incluso durante la toma.
Con respecto al color, también. No solo puede aparecer la leche materna rosa de la que hablamos en este post. Sino que incluso durante una toma cambia de color y composición. La leche materna
no es blanca siempre. Lo es cuando se trata de
leche madura, aunque no es tan blanca como la leche de vaca. Tiene un tono algo más grisáceo.
La leche extraída y almacenada puede adquirir un tono blanco-azulado, casi gris. Puede ser
amarillenta en ocasiones. Y también es amarillo
el calostro, que es la leche de los primeros días de la lactancia.
Se puede volver verdosa si la mamá consume muchas verduras de hoja verde o por un consumo excesivo de vitaminas. Incluso puede volverse verdosa por un
alto consumo de bebidas isotónicas.
Los colorantes, los alimentos o incluso los medicamentos pueden afectar al color de la leche materna. Es muy poco frecuente, pero
puede volverse incluso negra por tratamientos médicos concretos con antibióticos.
En la mayoría de casos,
estos cambios de color son benignos y, por tanto,
no hay peligro para el bebé y se puede continuar la lactancia materna sin problemas.