Bajo el
síndrome de Couvade se engloban una serie de síntomas o alteraciones que provoca que
los hombres que van a ser padres experimenten síntomas similares a los de una embarazada.
Es decir, que experimentan náuseas, aumento de peso, antojos, ansiedad, etc. Algunos estudios han documentado casos de hombres que
llegan a sentir dolores similares a los del parto. Hay diversas teorías sobre por qué ocurre esto, como la
excesiva empatía con la pareja o factores biológicos.
Se trata de
un síndrome no reconocido por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero sí hay diversos estudios que han tratado de explicar
qué le ocurre a un hombre cuando va a ser padre. Y, sobre todo,
por qué se produce el denominado
síndrome de Couvade.
Un concepto con raíces antropológicas
El nombre de este
síndrome de Couvade procede del francés
couver que significa arropar, incubar. En español se traduce como covada (aunque en la referencia al síndrome se utiliza el término francés). En
antropología este concepto hace referencia a
un rito o acto público de reconocimiento de la paternidad que se practicaba en algunos pueblos de la antigüedad (los Iberos, por ejemplo).

Consistía en que
tras el parto y mientras la mujer recién parida volvía a sus labores, el marido se metía en la cama y simulaba los dolores del parto, recibiendo los cuidados y atenciones que se le habían proporcionado a la madre. Curiosamente, se ha dado en culturas muy alejadas entre sí y en lugares como la India, Papúa Nueva Guinea o en zonas de Córcega. Era, pues,
un rito para anunciar públicamente quién era el padre y remarcar sus derechos sobre el hijo nacido.
En 1965, los psiquiatras británicos
William Trethowan y Michael Conlon, de la Universidad de Birmingham y del Hospital All Saints, respectivamente, acuñaron este término para hacer referencia a aquellos maridos de mujeres embarazadas que desarrollaban
síntomas similares a los del embarazo.
¿Qué síntomas tiene el hombre cuando la mujer está embarazada?
El
síndrome de Couvade implica que el hombre (algunos autores apuntan a que también personas cercanas a la madre pueden tenerlos) experimenta síntomas típicos del embarazo. Son
cambios no sólo psicológicos, sino también físicos que
afectan principalmente a los primerizos. Los
síntomas pueden aparecer en primer trimestre, como las náuseas; aliviarse en el segundo; y reaparecer en el tercero. Igual que le ocurre a una mujer.

Este síndrome, no obstante,
no es igual que los embarazos psicológicos. En el primer caso, el hombre es consciente de que no está embarazado. Simplemente desarrolla estos síntomas.
La incidencia varía según los estudios y los países analizados. En Reino Unido, por ejemplo, podría afectar a entre el 11% y el 50%, en Suecia al 20% y en Estados Unidos entre el 25% y un 52%.
Además de las
náuseas, los futuros padres pueden sufrir
ansiedad, trastornos del sueño, antojos, dolores musculares (principalmente de espalda),
fatiga, etc. Pero el síntoma más generalizado está relacionado con
la alteración del peso. Los hombres que sufren síntomas del embarazo
suelen ganar kilos y pueden experimentar
problemas de digestión, no atribuibles a un cambio de dieta.
Causas del síndrome de Couvade
Existen
distintas razones que pueden provocar el síndrome de Couvade o de la Covada: desde la
ansiedad por la llegada de un hijo, a los
cambios hormonales que también experimenta el padre e incluso como respuesta a una
crisis personal por la transición hacia la paternidad.
"En mi opinión, una manera un tanto extrema de mostrar empatía, provocada, probablemente por una sobreidentificación con el malestar de su pareja", señala
Mamen Bueno,
psicóloga de Criar con Sentido Común. Diversos estudios realizados sobre lo que sienten los hombres al ser padres apoyan esta idea: el
síndrome de Couvade se suele dar en
futuros padres muy empáticos y muy implicados en todo el proceso.
La
Universidad de Gdank (Polonia) realizó
un estudio basado en cuestionarios a 143 padres que acudían a clases de preparación al parto con sus compañeras embarazadas. Los autores destacan que
los hombres que sufrían los síntomas del embarazo eran los más involucrados.
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Quizás uno de los autores más sobresalientes es
Arthur Brennan de la Kingston University de Londres, a quien se le considera
el experto más reconocido de este síndrome. En 2008 concluyó
un estudio con 282 futuros padres de entre 19 y 55 años, a los que comparó con 281 hombres que no iban a tener hijos.
Los primeros tuvieron
no solo síntomas físicos, sino que también experimentaron cambios de humor o depresión. Incluso uno de ellos llegó a explicar cómo había sentido
dolores de parto a la vez que su mujer realizaba pujos para dar a luz.
El factor biológico como desencadenante de los síntomas
Precisamente,
Arthur Brennan también ha estudiado cómo hay
razones biológicas detrás de los
síntomas del embarazo en hombres. En el blog hemos explicado
qué le sucede al cerebro de los hombres cuando van a ser padres. Cambios que, por cierto,
también experimenta el cuidador principal del bebé, tenga o no lazos directos con el pequeño.
Según el investigador británico, los síntomas del embarazo en el hombre pueden estar causados por el
aumento del nivel hormonal, principalmente de la prolactina, que la mujer suele producir durante la lactancia. La prolactina
aumenta y disminuye la testosterona, provocando
un cambio emocional que conlleva, por ejemplo, que los padres sean más reactivos cuando escuchan llorar a su hijo recién nacido.

El documental
The biology of dads de la BBC, en la que Brennan fue asesor, recoge
el caso de Michael Gouvin, a quien se le monitorizó para comprobar
sus niveles de prolactina tras el nacimiento de su hija Matilde. Sus niveles
crecieron un 20% en 15 minutos mientras cogía a la pequeña en brazos para dormirla. Además
experimentó náuseas, engordó y tuvo antojos durante el embarazo de su mujer.
Implicaciones del síndrome de Couvade
El síndrome de Couvade no tiene tratamiento porque tal y como viene, se va. Los síntomas
suelen desaparecer tras el parto. Es cierto que para algunos hombres sentir síntomas de embarazo puede ser algo molesto, pero también
puede aumentar la conexión y empatía con la pareja.

No obstante, si las sensaciones físicas o psicológicas son muy fuertes, es posible que la persona pueda sentir malestar y quizás sería buena idea consultar con un especialista. Precisamente
Mamen Bueno, nuestra psicóloga, sí puntualiza
algo importante:
"Tener tanta empatía hasta el punto de tener síntomas del embarazo no es ni malo ni bueno, pero si llega a sentir más dolor que su pareja, puede que angustie más a la madre y no sirva el apoyo necesario para la mujer. Y en ese caso, sí puede que necesite apoyo, para aprender a regular ese exceso de empatía".
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