Una vez que los peques empiezan a moverse y a coger cosas con sus manitas empieza el siguiente nivel de aventuras en la familia: el de
evitar accidentes domésticos. Y no solo siendo bebés. A los niños y niñas pequeños
les encanta explorar. Así que es muy habitual (por desgracia) que se lleven
cosas a la boca, o se las metan
en la nariz o
el oído.
Pero, en este último caso,
¿sabes cómo actuar cuando se meten algo en el oído? La pediatra del
equipo de Criar Con Sentido Común,
Gloria Colli, lo tiene claro:
hay que acudir al médico. ¿Por qué? Pues porque
existe riesgo que en un intento de ayudarlos, lo único que consigamos introducir más aún el objeto en cuestión y, lo que es peor,
hacerles daño dentro del oído.
Es más, dependiendo del objeto, los niños pueden llegar hasta
perforarse el tímpano. Y no es que lo hagan queriendo: el juego, la curiosidad o el aburrimiento puede llevarles a
actuar de una forma irracional y peligrosa para ellos.
Si le entra algo en el oído, ¿hasta dónde puede penetrar?
Existen muchos objetos que pueden acabar dentro del oído. Desde
semillas de alguna fruta, a
objetos pequeños, lápices e incluso
algún insecto.

El oído está formado por
tres partes:
- Oído externo: Formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo. Éste último recibe el sonido para trasladarlo hacia el oído medio gracias al tímpano.
- Oído medio: Contiene tres huesos minúsculos que se llaman martillo, yunque y estribo (el hueso más pequeño del cuerpo humano). Los tres forman un puente entre el tímpano y la entrada del oído interno a través de la ventana oval que recubre la cóclea. Para oír correctamente existe un tubo estrecho (de unos 3,5 cm) que está conectado con la parte posterior de la nariz y se llama trompa de Eustaquio.
- Oído interno: Ahí está la cóclea, que parece un caracol. Esta tiene varias secciones membranosas rellenas con unos fluidos llamados endolinfa y perilinfa. Cuando el líquido se mueve provoca una oscilación en la cóclea. Por último, el órgano de Corti transforma las ondas sonora en energía nerviosa que se envían al cerebro a través del nervio auditivo.
Por lo general, el objeto extraño no pasará del oído externo porque el conducto auditivo tiene una serie de mecanismos para evitar que cualquier objeto que pueda entrar llegue al tímpano. No es recto, sino angulado; y tiene forma de reloj de arena, con la parte central más estrecha. Y, por último,
la cera que puede retener, por ejemplo, a un insecto.

No obstante, un
objeto punzante o introducido con fuerza y velocidad (imaginad que es otro niño el que jugando mete el objeto),
sí podría alcanzar el tímpano. Mi suegra siempre recuerda con cierta amargura cómo mi marido, siendo muy pequeñito, le metió unas llaves en el oído con fuerza (jugando). Afortunadamente no pasó del dolor, pero sí rozó el tímpano.
¿Cómo puedo darme cuenta de que tiene un objeto extraño?
Lo cierto es que si tu hijo o hija se mete algo en el oído
es posible que no te des cuenta. En algunas ocasiones, llorará porque se ha hecho daño pero otras; si el objeto es pequeño, tipo bolita o algún resto de comida, puede pasar desapercibido. Si, por ejemplo, no ha provocado ninguna herida,
puede ser asintomático.

Existen
algunas señales que pueden indicar que tiene un objeto extraño en el oído:
- El dolor o la sangre si hay alguna herida.
- No escucha bien (hipoacusia).
- Se toca mucho la oreja.
- Llora.
- Mal olor.
- Se marea o vomita.
- En el caso de un insecto, si no pica, quizás el aleteo pueda hacer que notemos su presencia.
No debemos ignorar un objeto en el oído.
Hay que extraerlo porque puede provocar dolor e incluso, en casos más graves, pérdida de audición.
Qué hago si se le ha metido algo en el oído
¿Cómo sacar algo del oído? Lo primero, como en todos los casos en los que nuestros hijos sufren un accidente doméstico, hay que
mantener la calma y tranquilizar también al peque. Nada de asustarle ni reñirle porque eso solo conseguirá que se ponga más nervioso. Como segunda medida podemos
inclinar un poco la cabeza para ver si la gravedad ayuda y el objeto (o el insecto) sale solo. Pero suavemente,
nada de golpear ni mover la cabeza bruscamente.
Si vemos que no sale solo, lo más prudente es
acudir al pediatra. Este decidirá cómo sacar el objeto o si es necesario
acudir al especialista (otorrinolaringólogo). Existe
instrumentación específica para este tipo de urgencias. Y es que
si intentamos sacarlo nosotros, por muy a la vista que esté, es posible que consigamos lo contrario; que lo empujemos para dentro, con el
riesgo de dañar el tímpano o provocar que se inflame la zona, lo que hará más difícil la extracción.
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En el caso de un insecto, algunos especialistas aconsejan
usar alcohol o
agua oxigenada para ahogarlo y que no pique al menor. Pero la extracción, insisto, debe hacerla el pediatra o el especialista.
¿Qué puedo hacer para prevenir que se meta algo en el oído?
Para evitar que se meta algo en el oído, lo mejor es
despejar la casa o el espacio donde juegan de objetos pequeños que puedan ser susceptibles de ser introducidos en algún orificio. Además, es importante
explicarles que no deben meterse objetos ni en los oídos, ni en la boca ni en la nariz. Sin asustarlos, pero explicándoles que se pueden hacer daño si lo hacen. También debemos ser
cuidadosos con los restos de comida, como pepitas, semillas o migas de pan.
Como muchas de sus acciones las llevan a cabo por imitación, lo mejor es
evitar limpiar los oídos con bastoncillos. Estos están
totalmente desaconsejados porque
pueden hacer daño y provocar tapones de cerumen. Hay que
limpiar los oídos con una toalla y hasta donde se llegue con el dedo.

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