Cada vez más familias eligen tener un solo hijo, lejos de antiguos clichés sobre su futuro como peque egoísta o malcriado. Y, a pesar de ellos, muchas veces,
hay quien se siente culpable por tener un solo hijo.
Hay tantas realidades como familias. Y cada una de ellas elige cómo quiere ser. Hay parejas que tienen claro que
desean tener varios hijos, otros que les basta con uno y quienes directamente deciden no tenerlos.
Todas las opciones son igual de válidas. Pero la realidad es que una cosa es lo que deseamos y otra muy diferente lo que ocurre después.
Y en medio de ese (a veces largo) camino por ser padres y madres,
no faltan opiniones para todos los gustos. Primero habrá quien no pare de preguntar de forma insistente cuándo van a tener un hijo y cuando este llega, cuándo van a buscar la parejita. Y por supuesto, no faltará quien opine sobre el número ideal que deben tener los demás, ya que más de dos "es una locura".
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Sin embargo,
hay quien tiene un hijo o hija y tiene claro que no desea tener más. Y es una opción tan válida como cualquier otra. Pero esta decisión, como todo lo relacionado con la maternidad y la paternidad,
también está llena de culpa. La que nos crean los demás, al plantearnos "¿Y si le pasa algo?"; pero también la propia, al pensar que no le damos a nuestro peque el mayor regalo que podríamos hacerle: un hermano o hermana.
"¿Solo vas a tener un hijo? ¿Y si le pasa algo?"
Aunque parezca increíble,
hay quien plantea tener más de un hijo por si a uno de ellos le pasa algo. Como quien tiene un par de camisetas o de zapatos por si se ensucian o se rompen, sugieren tener dos hijos por si uno de ellos enferma o tiene un accidente.
Como si un hijo se pudiera sustituir por otro, y el que queda te pudiera devolver algo del que se va.
Así que lejos de las constantes opiniones que la gente da gratuitamente,
es difícil pensar que alguien pueda tener dos hijos por si uno de ellos muere, quedarse al menos con otro. La gente tiene hijos (o debería tenerlos al menos) porque quiere tenerlos o porque quiere formar una familia, pero nunca por obligación. Así, tal y como explica el
enfermero de Pediatría y CEO de CSC,
Armando Bastida:
"Nadie está obligado a tener hijos. La vida tiene sentido también sin ellos y si, por desgracia, fallece, la pareja deberá decidir entonces qué hacer. Habrá quien decida tener más, los que no, los que se separan porque no consiguen superar la pérdida... Pero nadie tiene otro hijo para sustituir al que se va, ni nadie tiene más de uno por si se muere. Porque un hijo es insustituible".
El sentimiento de culpa por tener un solo hijo
Pero más allá de las opiniones externas, es bastante probable que
nos sintamos culpables por tener un solo hijo al pensar que
le privamos de tener un hermano. Ese que siempre dicen que es el mayor regalo que le podemos hacer a un hijo.
Y lo peor de todo, esa culpa muchas veces es impuesta por la propia sociedad. Así, la gente vuelve a opinar al decir que ser hijo único
será perjudicial para el peque porque estará siempre rodeado de adultos,
no aprenderá a compartir o se quedará solo sin familia cuando sus progenitores ya no estén. Sin embargo, tener hermanos no es garantía de llevarse bien, quererse para siempre o de que tendrán contacto cuando su padre y su madre falten.
Tampoco faltarán los
clichés de que un hijo único será egoísta, caprichoso y malcriado, cuando realmente será el tipo de educación que recibe lo que propiciará o no determinadas conductas. Eso sí, será clave fomentar sus relaciones sociales; evitar la sobreprotección; fomentar la autonomía; trabajar la frustración; y cuidar mucho las expectativas que se depositan en él.

Y
no es una decisión egoísta de la madre y/o el padre y por tanto, no hay por qué sentirse culpable por tener un solo hijo.
En muchas ocasiones, es una decisión elegida, pero en muchas otras, es impuesta. Así, la incorporación de la mujer al mundo laboral, el descenso del poder adquisitivo o el aumento de precios de los servicios básicos, son determinantes.
Pero, además, hay que tener en cuenta además que
quedarse embarazada no es fácil. Especialmente ahora, cuando se retrasa cada vez más el momento y la edad juega en contra de la mujer. Pero también
enfermedades como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico. O simplemente aquellas a las que les cuesta más trabajo y tardan varios años o, directamente, no lo consiguen.
Al fin y al cabo,
el número ideal de hijos es el que cada familia decide tener por sus propias circunstancias familiares y/o laborales. Habrá quien sea feliz con más de 4, quien esté bien con 2 y quien decida tener solo 1. O quien no quiera tener hijos. Y todas las opciones son perfectas si las ha elegido la propia familia.
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pediatra Gloria Colli o el
enfermero de Pediatría y CEO de CSC,
Armando Bastida.
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