La estabilidad emocional, un factor protector contra los resfriados en bebés y niños pequeños
Según los especialistas, los menores se resfrían entre seis y 12 veces al año durante los primeros cuatro o cinco años de vida. Pero los que se sienten queridos, reducen las estadísticas. Los expertos lo aseguran: los niños felices sufren menos resfriados, están más sanos y se reponen antes de las enfermedades.
Niños "felices", niños más sanos
El estrés asociado al malestar psicológico disminuye las defensas y nos deja más expuestos a los resfriados y otras enfermedades. En cambio, cuando el peque está contento ¡su sistema inmunológico también lo está! Se ha visto que la estabilidad emocional en la familia, en la escuela y con los amigos es un factor importante para evitar los resfriados en niños y niñas.
Si un niño disfruta de un ambiente protector, en el que reina la calma y está rodeado de cariño, tiende a resfriarse menos y superar los resfriados en mucho menos tiempo. Por tanto, el entorno del niño es importante. Y en él, los padres jugamos un papel fundamental. Los peques son como esponjas y los adultos afectados por el estrés, la depresión o la ansiedad transmitimos nuestro estado de ánimo a los chiquitines de la casa.
Las emociones que ellos sienten pueden afectar su estado inmunológico. El malestar psicológico provoca la disminución de las defensas y hace que estas no reaccionen adecuadamente ante las enfermedades. El malestar psíquico contribuye a una bajada de defensas que exponen más a los niños y niñas a las enfermedades. Y, a su vez, el malestar físico disminuye su bienestar psicológico. Para no crear un círculo difícil de romper, lo mejor es no caer en él.
Esto no significa que debamos olvidarnos de las medidas preventivas clásicas. Pero sí que debemos prestar más atención al factor emocional. Por este motivo, lo mejor es combinar las medidas preventivas para los resfriados con paciencia, tranquilidad y amor. Así reduciremos el estrés en los peques y mantendremos alto su estado anímico. ¡Con independencia de cuál sea el nuestro!Actividades que mejoran el estado emocional de los más peques
Nuestro actual ritmo de vida nos impone prisas, estrés y preocupaciones. Todo ello nos afecta a nosotros... y aún más a nuestros hijos e hijas. Los pequeños tienen su propio ritmo y los padres tenemos que adaptarnos a ellos, y no al revés. Todos deberíamos pararnos a practicar el slow parenting mucho más a menudo para disfrutar más de ellos y conseguir que su infancia sea sana y feliz.
El contacto físico y emocional es fundamental para todos los seres humanos, pero aún más en la infancia. Las caricias son alimento para los niños y el vínculo emocional con los padres resulta fundamental para su desarrollo. Además, los abrazos y las caricias resultan relajantes y nos hacen sentir queridos y cuidados. Así que ¡no desaproveches la ocasión de abrazar a tu peque y decirle cuánto le quieres! Aunque sea un bebé, te entenderá.
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Jugamos muy poco con nuestras hijas e hijos. Es una de las cosas de las que más nos podemos arrepentir cuando crezcan. Los niños y las niñas descubren el mundo que les rodea jugando, y también así se desarrollan y alcanzan nuevos hitos. Es la manera que tienen de aprender y relacionarse con el entorno... y con nosotros. Interactuar más con ellos también implica jugar más en familia. Jugar es la actividad favorita de los más peques de la casa, ¡y están deseando compartirla!
A los peques también les encanta escuchar música y bailar. Ambas actividades son geniales para su desarrollo y bienestar. No en vano, la musicoterapia tiene importantes beneficios físicos y psicológicos. Para relajar a un peque, ¡nada mejor que un poco de música relajante!
Disfrutar de los beneficios del aire libre más a menudo, es especialmente importante para el desarrollo y el bienestar de la gente menuda criada en la ciudad. Los ambientes cerrados son deprimentes y propician el contagio de gérmenes. La actividad física al aire libre es sana para su cuerpo y para su mente. ¡Y el contacto con otros niños es un factor clave para su estabilidad emocional!
También nos reímos muy poco... ¡Y la risa cura todos los males! Las personas optimistas y con una predisposición anímica positiva, tienden a superar mejor las enfermedades. Nada mejor que crecer entre sonrisas y risas para sentirse querido y arropado.
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