En momentos de crisis ante catástrofes naturales, es fundamental apoyar a los más peques. Repasamos
7 consejos para padres y madres ante situaciones de emergencia.
¿Cómo reaccionan los niños y niñas a las catástrofes?
La
DANA que ha afectado a la provincia de Valencia principalmente ha llenado la televisión, la radio o los periódicos de
todo tipo de información sobre el desastre natural. Las conversaciones a pie de calle se suceden sobre la magnitud de la catástrofe, el número de fallecidos y las cuantiosas pérdidas materiales. Y todo ello, delante de niños y niñas que muchas veces no son capaces de entender lo ocurrido.
Si las imágenes y testimonios afectan a los adultos y tienen un impacto sobre nosotros,
pueden llegar a ser realmente duras para los peques.
Y aunque pensemos que no les afectan porque no son capaces de entenderlo, lo cierto es que
un peque de 4 años ya escucha y comprende conversaciones de adultos. Si estas pinceladas de realidad que escucha las incluye en su mundo mágico (propio de esta edad)
pueden surgir comportamientos fuera de lo habitual. Por ejemplo, puede que recreen el desastre natural a través del juego.

Así, puede que
un niño de 4 años quiera dormir en este momento en la cama de sus progenitores o vuelva a necesitar pañal; o que
una niña de 8 evite ir al colegio asegurando que se encuentra mal. Por su parte,
los adolescentes pueden mostrarse más agresivos ante situaciones de emergencia como las catástrofes naturales.
Consejos para padres y madres ante situaciones de emergencia
Por ello,
es clave que los peques tengan un espacio donde se sientan seguros, además de
ayudarlos a comprender y asimilar situaciones de emergencia. Los primeros auxilios psicológicos son un recurso muy valioso en situaciones de crisis, tal y como señala
Save The Children. Se dividen en tres pasos:
- Observar. Detectar signos de angustia como llantos o temblores.
- Escuchar. Dar tiempo al peque para que exprese sus emociones sin interrupciones. Se pueden usar preguntas abiertas como "¿Cómo te sientes?".
- Conectar. Crear una presencia calmada y empática, poniéndose a la misma altura y usando frases de apoyo como "Estoy aquí contigo".

Pero, además, hay algunos
consejos para padres y madres, así como para educadores, que se pueden poner en práctica
con peques y adolescentes ante una catástrofe natural.
- Habla con ellos y adapta el mensaje a la edad del peque, ya que será necesario un enfoque diferente para comprender situaciones difíciles. No se trata de contar la realidad con crudeza, pero tampoco es necesario mentir. Así, es importante ser realista, transmitiendo un mensaje tranquilo y sin dramatizar. Utiliza un lenguaje sencillo, explica con ejemplos y añade siempre un mensaje de esperanza: "Después de una catástrofe, muchas personas se unen para ayudar".
- Presta atención y valida sus emociones. Respeta sus tiempos y necesidades, sin forzarlo. Déjalos expresar sus sentimientos sobre el desastre y explícales que es normal sentirse preocupados o tristes. Es probable que surjan miedos, aunque no se manifiesten, por lo que hay que estar atentos. Evita siempre juzgar y minimizar sus preocupaciones ya que de lo contrario no se sentirán comprendidos y evitarán volver a expresarlas en el futuro, además de generarles mayor ansiedad. Por el contrario, al recordarles que no están solos, que los escuchas y apoyas, fortaleces su seguridad emocional.
- Asegúrate de estar disponible para ellos si te necesitan en los días posteriores y, sobre todo, dales un poco de atención adicional no solo para hablar de lo ocurrido, sino para cualquier otra cosa.
- Ejerce un mayor control sobre la información sobre el desastre. Es importante tener cuidado y evitar la exposición de los peques a las noticias relacionadas con la tragedia. Así, evitaremos crear un trauma adicional.
- Recuérdales que serán protegidos si ocurre algo malo en algún momento.
- En el caso de jóvenes y adolescentes, es necesario ayudarles a procesar las noticias y advertirles que ciertos tipos de desastres, como las inundaciones, puede ocurrirle a cualquiera de nosotros. Pero, a pesar de ello, hay que explicarles que, a pesar del número de fallecidos, la mayoría de las personas que vive en primera línea un desastre natural, sobrevive. Y, sobre todo, recordarle que en este momento está seguro.
- Anímalo a participar en las acciones de ayuda, recogida de material o alimentos, reparto o limpieza.
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Pero, a la ingente cantidad de información que se produce tras una catástrofe natural como la DANA acaecida en Valencia, hay que sumar la
desinformación. Esta suele ser
especialmente frecuente en redes sociales. Por ello, es importante hablar con nuestros hijos e hijas adolescentes sobre el tipo de información que les está llegando por esta vía, cómo lo interiorizan y si lo comparten.
En el caso de que el desastre natural haya ocurrido cerca y haya provocado pérdidas personales y/o materiales, las reacciones pueden ser inmediatas o tardar un poco más cuando ya se es más conscientes de lo acontecido; y pueden durar mucho tiempo después. En estos casos, es posible que sea necesario
pedir ayuda profesional para hacer frente a lo ocurrido. En
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equipo de expertos/as en salud infantil y crianza respetuosa que pueden ayudarte a resolverlas. Entre ellos, se encuentran se encuentra la
psicóloga infantil y logopeda Elena Mesonero o la psicóloga perinatal Mamen Bueno
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