Es importante que los niños y las niñas entiendan que
cualquier persona puede equivocarse. Papá, mamá, la profesora o ellos mismos. Y
pedir perdón es la mejor forma para volver a la armonía. De hecho, según diferentes
estudios citados en el artículo
"El desarrollo del perdón", este es una cualidad fundamental para la promoción del bienestar.
¿Qué es y qué no es perdonar?
Perdonar puede significar diferentes cosas para las personas, pero, de forma general, es un acto que implica
dejar atrás el resentimiento y la ira hacia otra persona que te ha causado daño. No solo promueve la armonía y la paz interior, sino que
mejora la salud física, mental y social.
De hecho, guardar rencor, culpabilizar y recrearse en las heridas socava nuestra felicidad, además de afectar a nuestro bienestar físico y psicológico. No en vano,
perdonar puede conllevar relaciones más sanas; menor grado de ansiedad, estrés y hostilidad; sistema inmunitario más fuerte; disminución de la presión arterial o mejor autoestima.
Es cierto que no siempre es fácil perdonar. Y aunque el dolor y las decepciones forman parte de la vida, no significa que deban controlarla. Según
Dacher Keltner, psicólogo social y profesor de la Universidad de Berkeley, hay
4 componentes que ayudan a definir y medir científicamente el perdón:
- Aceptación de que ha ocurrido la transgresión o daño que nos han hecho.
- Disminución del deseo o urgencia de buscar venganza o compensación.
- Deseo de acercamiento.
- Cambio en los sentimientos negativos hacia la otra persona, con un aumento de la compasión o el entendimiento de su propio dolor, ignorancia o confusión que le ha llevado a herirnos.
Pero, además,
perdonar nos permite establecer límites para protegernos y que otras personas no nos vuelvan a hacer daño. Según
Jack Kornfield, psicólogo y maestro budista,
“Perdonar no se trata del otro, ni tampoco de un deber. Es una forma de acabar con el propio sufrimiento”.
Por tanto,
es un proceso que nos libera y nos permite amar, pero, advierte, puede llevar un largo tiempo y puede ser difícil. Además, conlleva un duelo por la pérdida de las cosas que no funcionaron, además de dejar de esperar un mejor pasado, porque ya no se puede cambiar.
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¿Y qué no es el perdón?
Perdonar no significa olvidar ni tampoco volver a relacionarse con la persona que causó el dolor. No consiste en aprobar su conducta o quitarle la responsabilidad sobre lo ocurrido, o esperar que la otra persona cambie. De hecho, perdonar a alguien no quita el dolor por sí solo. Tampoco es un signo de debilidad. De hecho,
para perdonar se necesita coraje para aliviar el dolor con las personas que nos han hecho daño.
¿Cómo se aprende a perdonar? La importancia del perdón para los niños y niñas
¿Qué es lo que nos impide perdonar? No perdonar conlleva muchas veces un sufrimiento innecesario. Por eso,
enseñar a los niños a perdonar y dejar atrás el orgullo y en rencor les ayudará a sentirse mejor con ellos mismos. Durante su infancia, los peques se verán inmersos en diferentes conflictos y, por ello, es importante que sean capaces de resolverlos. Y para ello, no deben tener dificultades para perdonar o pedir perdón. Solo así podrán vivir en el estado de calma que necesitan.

Es cierto que no es fácil perdonar. En muchas ocasiones, es necesario ponerse en el lugar de quien nos ha ofendido e intentar entender por qué lo ha hecho. Así, podemos seguir una serie de
recomendaciones para aprender a perdonar y, sobre todo, para enseñar a perdonar a los niños y niñas:
- Identifica de dónde viene el dolor. En ocasiones se debe a que han dañado nuestra autoestima, han causado dolor a alguien más o han roto nuestra confianza. Cada situación es diferente y causa diferentes tipos de dolor. Por ello, es importante identificar de dónde viene para saber qué hacer con él.
- Reconoce y nombra las emociones que causan ese dolor. Tristeza, rabia, ira, decepción… Es importante hablar de lo ocurrido y de lo que nos ha hecho sentir.
- Perdónate a ti mismo y déjalo ir. Podemos pensar que hemos hecho algo para merecer ese dolor. Por ello, nos culpamos y pensamos que podíamos haber hecho para evitarlo. Sin embargo, no siempre es por nuestra culpa. Y en caso de ser así, lo primero que debemos hacer es perdonarnos por lo que hemos hecho.
- La empatía es clave para perdonar. Es necesario ponernos en el lugar de la otra persona, entender sus motivos y sus emociones.
- Da ejemplo. Es clave que nos disculpemos con nuestros hijos e hijas si nos equivocamos. Solo así podrá normalizar el acto de pedir perdón. Y sí, los progenitores debemos perder el miedo a pedir perdón a nuestros hijos porque también nos equivocamos con frecuencia. Hacerlo no nos quita autoridad.
- Hazle ver que ellos también se han equivocado en otras ocasiones y otras personas le han perdonado cuando ha ocurrido.
- Ayúdalo a valorar la situación en su conjunto, evitando que se centre en el hecho que ha causado el dolor y analizando lo bueno que esa persona nos aporta.
¿Qué actividades realizar con los peques sobre el perdón?
El perdón es un valor que debemos enseñar a los niños y niñas desde pequeños ya que no son capaces de entender que otros piensen y razonen de forma diferente a ellos, algo que cambia entre los 3 y 6 años.

Nosotros somos el mejor ejemplo para los peques. Si nos ven disculparnos, entenderán que es algo natural. Sin embargo, hay algunas
actividades y dinámicas para trabajar el perdón con los niños y niñas.
- El juego del espejo. Pon a los peques por pareja e intenta que no se lleven muy bien entre ellos. Después, pide a cada uno que actúe como lo hice el otro, como si fuera su espejo. Con el juego, los peques entenderán los sentimientos de los demás y podrán pedir perdón si han ofendido a su pareja cuando lo imitaba.
- El juego del perdón con una pelota. Tras poner a los peques en círculo, ofréceles una pelota. Quien la tenga, deberá conta una historia en la que haya perdonado a alguien o al revés. Cuando haya terminado, vuelve a lanzar la pelota, hasta que todos los niños y niñas hayan contado su historia. Así, podrán hablar abiertamente de sus emociones.
- Una obra de teatro sobre el perdón. Los peques podrán crear una obra de teatro sobre escenas del día a día, ya sea real o inventado. Por ejemplo, cuando un peque le quita a otro un juguete o le empuja para llegar antes al columpio. En ella, deben incluir fórmulas para pedir perdón como “lo siento” o “te perdono”.
- El peso de las acciones. Pide a un peque que extienda los brazos y colócale un libro grande. Cuando los baje cansado, puedes preguntarle si era difícil de sostener y si sintió alivio al dejarlo. Después, puedes explicarle que ese alivio es el el mismo que se siente después de pedir perdón cuando sabes que has hecho daño a otra persona.
¿Cómo se aprende a perdonar? ¿Qué actividades realizar sobre el perdón? ¿Qué valores necesitamos para perdonar? ¿Qué es lo que nos impide perdonar? ¿Qué es y que no es perdonar? ¿Cómo explicar el valor del perdón a los niños? ¿Por qué es importante perdonar para niños? Si tienes alguna duda, quieres más información o necesitas asesoramiento profesional, en
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