Beber alcohol está totalmente contraindicado en las embarazadas porque puede afectar al desarrollo del feto y tener consecuencias graves para el bebé, como el Síndrome de Alcoholismo Fetal, que causa problemas de salud tanto físicos como mentales. Sin embargo, hay quién piensa que hacerlo esporádicamente o antes de la gestación no tiene consecuencias.
Sin embargo, el nuevo estudio ha ido más allá y ha revelado que el consumo de alcohol antes y durante el embarazo se asocia a la alteración de la forma de la cara del bebé, incluso cuando la madre tomaba una cantidad inferior a 12 g a la semana, que equivale a un vaso pequeño de vino de 175 ml o a 330 ml de cerveza.
Beber alcohol antes y durante el embarazo puede alterar la forma de la cara del bebé
Un grupo de investigadores del Centro Médico Universitario Erasmus MC de Róterdam (Países Bajos) y la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (Boston) han encontrado un vínculo entre el consumo de alcohol de la madre antes y durante el embarazo y alteraciones en la forma de los rostros de los bebés.Estos cambios no se limitan a meras alteraciones estéticas. La forma de los rostros de los bebés puede ser un signo de futuros problemas de salud y desarrollo. Gennady Roshchupkin, profesor asistente y líder del grupo de biología de población computacional en el Centro Médico Erasmus (Rotterdam, Países Bajos), que ha dirigido el estudio, declara:
"Yo llamaría a la cara un 'espejo de la salud', ya que refleja la salud general de un niño. La exposición de un niño al alcohol antes del nacimiento puede tener efectos adversos significativos en el desarrollo de su salud, y si una madre bebe regularmente una gran cantidad, esto puede provocar un trastorno del espectro alcohólico fetal (FASD), que se refleja en las caras de los niños".

Los bebés que nacen con Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) o Síndrome de Alcoholismo Fetal (SAF) sufren retraso del crecimiento, deterioro neurológico y un desarrollo facial anormal característico, además de síntomas como deterioro cognitivo, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), problemas de aprendizaje, de memoria, de comportamiento y retrasos en el habla y el lenguaje.
Asimismo, los CDC publican una gran variedad de tipos de TEAF atendiendo a su gravedad, síntomas y consecuencias en el desarrollo, la salud física y mental o el aprendizaje de los menores afectados.
Ya se sabía que un excesivo consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar este síndrome en el bebé, pero la nueva investigación se ha centrado en los efectos de la ingesta de alcohol en pequeñas cantidades antes y durante la gestación.
Beber alcohol embarazada afecta al bebé incluso en bajas cantidades
Según los resultados del estudio, beber alcohol estando embarazada afecta a la forma de la cara del bebé, incluso cuando el consumo es bajo (una copa de vino, o 330 ml de cerveza a la semana)."Entre el grupo de madres que bebieron durante el embarazo, encontramos que incluso si las madres bebían muy poco durante el embarazo, menos de 12 g por semana, se podía observar la asociación entre la exposición al alcohol y la forma facial de los niños. Esta es la primera vez que se ha observado una asociación en niveles tan bajos de consumo de alcohol", explica Roshchupkin.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron los efectos del alcohol en menores de diferentes orígenes étnicos, utilizando un algoritmo basado en Inteligencia Artificial (IA) para estudiar imágenes tridimensionales de niños obtenidas cuando tenían 9 y 13 años, que habían participado en el "Estudio Generación R" en los Países Bajos, un estudio de cohorte prospectivo de mujeres embarazadas y sus hijos, desde la vida fetal en adelante (hasta la edad adulta joven).
La población que participó era urbana y multiétnica en Rotterdam. El estudio fue diseñado para identificar las causas ambientales y genéticas tempranas del crecimiento , el desarrollo y la salud normales y anormales. El objetivo era contribuir al desarrollo de estrategias para optimizar la salud y la atención médica de las mujeres embarazadas y los niños. En total, se inscribieron en el estudio 9.778 madres con fecha de parto desde abril de 2002 hasta enero de 2006. De todos los niños elegibles al nacer, el 61% participó en el estudio.
La recolección de datos en la fase prenatal incluyó exámenes físicos, cuestionarios , exámenes de ultrasonido fetal y muestras biológicas. Además, se realizan evaluaciones más detalladas en un subgrupo de 1.232 mujeres embarazadas y sus hijos. A la edad de 5 años, se invitó a todos los niños y niñas a visitar el centro de investigación de la Generación R para realizar evaluaciones detalladas. Esto se repitió a la edad de 9 años.
Una imagen comparativa realizada por IA muestra las alteraciones en 3 columnas verticales. En la primera (izquierda) se ven las variaciones antes del embarazo, mientras que en la segunda y la tercera (central y derecha), en el durante. Las zonas azules representan las áreas de la cara que sobresalen, mientras que las rojas aluden a las que están hundidas
Para el estudio sobre consumo de alcohol y alteraciones en la cara de los bebés, las madres completaron cuestionarios donde informaron sobre su ingesta de alcohol al principio, en la mitad y al final del embarazo. Los investigadores las clasificaron en 3 grupos: madres que no bebieron ni antes ni durante el embarazo (grupo de control), madres que bebieron durante los 3 meses previos a la concepción, pero dejaron de hacerlo cuando quedaron embarazadas y madres que bebieron durante el embarazo (aquí se incluía tanto a las que solo bebieron durante el primer trimestre del embarazo, y a las que continuaron bebiendo durante toda la gestación).
Una imagen comparativa realizada por IA muestra las alteraciones en 3 columnas verticales. En la primera (izquierda) se ven las variaciones antes del embarazo, mientras que en la segunda y la tercera (central y derecha), en el durante. Las zonas azules representan las áreas de la cara que sobresalen, mientras que las rojas aluden a las que están hundidas
Cambios en la nariz, la barbilla y el párpado (que van desapareciendo con la edad)
Los investigadores encontraron que cuanto más alcohol consumían las madres, más cambios significativos se daban en la forma facial de sus bebés. "Encontramos una asociación estadísticamente significativa entre la exposición prenatal al alcohol y la forma de la cara en los niños de 9 años. Cuanto más alcohol bebían las madres, más cambios estadísticamente significativos había", afirma Xianjing Liu, primer autor del estudio. Y además, había alteraciones características. "Los rasgos más comunes eran la punta de la nariz hacia arriba, la punta acortada nariz, barbilla hacia afuera y párpado inferior hacia adentro", explica Liu. Los investigadores observaron, sin embargo, que el vínculo entre el consumo de alcohol y la forma de la cara se iba debilitando a medida que los menores iban creciendo. Es decir, los cambios faciales se debilitan en los niños mayores. Los autores del estudio no encontraron una asociación significativa cuando analizaron los datos de los niños a la edad de 13 años.
En opinión de Roshchupkin, podría ser porque a medida que el niño o la niña va creciendo le influyen otros factores ambientales y los cambios en la cara pueden disminuir o desdibujarse por el proceso del desarrollo normal, lo que no significa que desaparezca el efecto del alcohol sobre su salud.
"Se necesitan más investigaciones sobre el mecanismo de asociación para comprender completamente cómo se desarrolla la asociación y luego se debilita con la edad", declara el experto.
No existe un nivel mínimo de consumo de alcohol que sea seguro durante el embarazo ni un momento del embarazo en el que el riesgo sea menor
"No existe un nivel seguro establecido de consumo de alcohol durante el embarazo y es recomendable dejar de beber alcohol incluso antes de la concepción para garantizar resultados de salud óptimos para la madre y el feto", incide Roshchupkin.
Asimismo, encontraron resultados similares al analizar los datos de las madres que bebieron durante el primer trimestre, pero luego lo dejaron, y las que continuaron bebiendo, lo que sugiere que las asociaciones se explicaron principalmente por la exposición del feto al alcohol en los primeros 3 meses de embarazo.
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