Las autolesiones en adolescentes han aumentado de forma significativa en los últimos años, hasta el punto de convertirse en 1 de los 5 problemas de salud pública entre adolescentes de mayor importancia para la OMS.
¿Por qué se autolesionan los adolescentes?
El mayor cambio según explican los profesionales es que ha pasado de ser un problema casi exclusivo de las consultas de psiquiatría a
aparecer en personas sin patología mental previa. Y
la fecha de inicio es cada vez más temprana, hasta el punto de atender a niños con apenas 9 años que se autolesionan.

De hecho la
Fundación ANAR lo detalla en datos: Si en 2012 atendió 71 llamadas de menores que se autolesionaban, en 2022 recibió 3.243 llamadas. Según los especialistas, actualmente
la prevalencia de adolescentes que se autolesionan es de entre el 10 y el 20%.
Es importante
diferenciar entra las autolesiones y los intentos de suicidio. Así, las primeras no tienen como objetivo acabar con la vida de uno mismo. Más bien es una respuesta a
estados emocionales que no pueden o no saben gestionar: la ira, la desesperación,
la ansiedad, la angustia. Las autolesiones en adolescentes buscan liberar a través del daño físico esos sentimientos. Son utilizadas como una herramienta de regulación emocional.
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Tratamiento para las autolesiones en adolescentes
Cuando un niño o adolescente se autolesiona no lo hace para llamar la atención, sino que es una
forma de hacer frente a sus problemas además de una forma de comunicar una sensación de malestar. Por tanto, en este momento,
necesitan apoyo y orientación para volver a sentirse seguros y tranquilos.
Si un adolescente se autolesiona, es fundamental
buscar ayuda profesional para que pueda acompañarle en el proceso, tanto a él como al resto de la familia y ayudarlo a comprender y superar el impulso de hacerse daño. Si es tu caso y no sabes dónde acudir, en
la Tribu CSC cuentas con la
psicóloga infantil Elena Mesonero.
Por ello, es fundamental
consultar con el pediatra sin necesidad de culparse ni avergonzarse por lo que ocurre con nuestro hijo o hija. Él será quien nos recomiende el tratamiento más adecuado, que podría incluir
terapia de conversación, técnicas de reducción del estrés o medicamentos. Por ejemplo la psicoterapia ofrece herramientas para aprender habilidades de resolución de problemas y formas saludables de lidiar con los sentimientos y las emociones.

La buena noticia, es que según la
Guía de Evaluación y Manejo Clínico de las autolesiones de la Asociación Española de Pediatría,
la mayoría de los casos se resuelve bien. De hecho, suelen cesar al llegar a la edad adulta de manera natural o gracias a la terapia y el acompañamiento.
¿Cómo ayudar a un adolescente que se autolesiona?
Para los progenitores o cuidadores puede suponer un shock saber que su hijo se autolesiona. Sin embargo,
Unicef recopila algunas
estrategias que se pueden aplicar desde casa para ayudarlos a encontrar otras formas de lidiar con sentimientos fuertes o abrumadores.
- Comunicación. Es importante animarlos a abrirse, hablar sobre cómo se sienten. Puede ser con la familia o amigos, profesores, sanitarios o con quien se sienta cómodo.
- Mantener la calma y no juzgar. Es importante validar sus emociones, escucharlos sin juzgar ni minimizar sus sentimientos. Además, es importante estar preparado para cualquier reacción de nuestro hijo o hija, ya que en muchas ocasiones pueden molestarse o negarse a hablar.
- Convierte el hogar en un sitio seguro. Aunque es muy difícil retirar todos los objetos "peligrosos", si podemos apartar los que entrañan más riesgo como los cuchillos afilados o las navajas de afeitar.
- Atención a las redes sociales. El exceso de tiempo frente a las pantallas puede causar problemas para dormir, además de provocar envidia, aislamiento, miedo o autorrechazo. Por ello, es importante no solo limitar el tiempo que pasan nuestros hijos frente a las pantallas, sino también saber qué hacen en ellas.
- Busca nuevas técnicas de distracción. En ocasiones, no se encuentra la solución al instante y mientras llega, podemos ayudarlos a sentirse más seguros, disminuir las experiencias de riesgo y buscar nuevas formas de sobrellevar la situación. Así, cuando sientan el impulso de autolesionarse pueden golpear un almohadón; enviar mensajes a alguien de confianza para distraerse; salir a caminar o hacer ejercicio suave; tocar música, cantar o bailar; escribir o dibujar; o realizar técnicas de relajación y respiración.

Y, ante todo, es clave
priorizar la salud mental y las relaciones familiares. Si en el entorno familiar de vive habitualmente con altos niveles de estrés, es importante trabajar para cambiar la situación. Sobre todo porque los hijos deben saber que pueden pedir un tiempo sin hacer nada sin tener que sentirse culpables y que el cuidado personal es una prioridad por encima de los deberes o las actividades extraescolares.
Si tienes más dudas sobre las autolesiones en adolescentes o su tratamiento en
la Tribu CSC cuentas con un
equipo de expertos/as que pueden ayudarte. Entre ellos, se encuentra la
logopeda, docente y psicóloga infantil Elena Mesonero.
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