¿Cada vez que vas al parque hay conflictos entre peques? Te damos algunos consejos para
proteger a los niños en el parque cuando otros padres no ponen límites a sus hijos.
¿Cómo prevenir accidentes en un parque?
Es probable que ir al parque sea una de las actividades favoritas de los niños y niñas. ¿Qué desarrollan los niños en un parque? Allí no solo ven a otros peques más allá de las aulas, sino que siguen aprendiendo a
socializar e interiorizar normas de convivencia y de juego, a la vez que desarrollan sus capacidades emocionales, motoras y creativas.
Sin embargo, los conflictos en el parque suelen ser habituales porque todos quieren jugar o montarse en el mismo columpio o acaban quitando un juguete a otro peque. Aunque un conflicto entre iguales, con niños y niñas de la misma edad y tamaño lo ideal es que lo intenten resolver ellos solos, en ocasiones sí será necesario intervenir, especialmente para proteger a nuestros peques si los otros padres no ponen límites a sus hijos.
Y siempre será necesario enseñar ciertas
normas de convivencia, como que
no se pega ni tampoco se quita ningún juguete de las manos. En caso de que la "pelea" sea por un columpio o por el tobogán, debemos enseñarle que tienen prioridad el que está usándolo y que deberá esperar su turno para hacerlo.
Consejos para proteger a los niños en el parque cuando otros padres no ponen límites a sus hijos
Cuando el conflicto se alarga, lo normal es que los progenitores o adultos responsables al cargo traten de mediar. Pero,
¿cómo protegemos a nuestros hijos en el parque cuando otros padres o madres no ponen límites a los suyos?

Repasamos algunos
consejos que pueden ser útiles en los momentos de conflicto en el parque:
1. No distraerse y observar en todo momento
Si vas al mismo parque día tras día, al final es probable que acabes viendo siempre a las mismas personas e incluso entablando amistad. Y muchas veces nos ponemos hablar con otros adultos o quedamos distraídos con el móvil o un libro y se nos olvida que estamos allí por los niños. Pero
no podemos desatender a los peques en ningún momento.
Solo así podrás
observar si alguien le quita su juguete favorito o si le empujan o pegan sin que nadie le ponga límites. Y aunque el primer impulso sea intervenir, es importante mantenernos en la distancia y tratar de dejar que lo resuelvan solos. Si no lo consiguen, podrás actuar para ayudar a tu hijo si los progenitores del otro peque no hacen nada.
2. Hablar con nuestro peque para protegerlo si otros padres no ponen límites en el parque a sus hijos
Saber
poner límites es clave en el día a día. Y por ello, debemos enseñárselo a nuestros hijos e hijas desde pequeños. Así, si vemos que algún otro peque se sobrepasa con nuestro hijo y sus padres no le ponen límites en el parque, debemos ayudarles nosotros.
Para ello, ya sea en ese momento o en vuestro día a día, puedes hablar con tu hijo y explicarle que si alguien hace algo que no le gusta debe decírselo de forma clara: "Dile que no te gusta que te empuje y que no quieres jugar así". De esta forma, le estarás enseñando a tu hijo a
marcar sus propios límites con otros compañeros sobre lo que le gusta y permite y lo que no.
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3. Dialogar
La comunicación siempre es la clave. Si después de un rato los peques no han conseguido solucionar el conflicto solos, es hora de actuar. Especialmente si es nuestro peque el "afectado" y los otros adultos no tratan de solucionar el conflicto. Quizás porque no se han dado cuenta o tal vez porque estén pendientes de otras cosas, como atendiendo a otro hermano más pequeño.
Para ello, debemos
ponernos a la misma altura de los peques y tratar de hacer de mediadores entre ellos. Y aunque quizás sea otro peque el que le ha quitado el balón o las tizas para pintar al nuestro, debemos
tratar de ser lo más imparciales posibles. Plantearles preguntas, poniéndonos en su situación e invitándolos a encontrar una solución. No solo les ayudaremos a entender sus emociones, sino que además les enseñaremos a
negociar.

Es cierto que esto
puede crear a su vez un conflicto con los otros progenitores, que pueden interpretar que nos inmiscuimos en su forma de criar, por lo que deberíamos mediar en ocasiones muy puntuales.
4. Poner límites entre adultos
Muchas veces
defender a nuestros hijos puede desembocar en un conflicto entre adultos. De ahí que sea importante poner límites antes de llegar a esa situación. Desde
la empatía y siendo objetivos
sin hacer juicios de valor, podemos explicar qué ha pasado entre los peques, que no somos nadie para poner límites a sus hijos o a ellos, pero que sí tenemos claro lo que permitimos con nuestro hijo o no.
Cada familia elige una forma de criar y una educación para sus peques, y lo que para unos es completamente lógico, para otros no. Por ello,
no hay que atacar a otros adultos ni ponernos a la defensiva. Y, sobre todo, este diálogo con otros adultos debe ser desde el respeto porque, seguramente, nuestros peques estarán observando la situación.
5. Intervenir
Si el diálogo con los peques y los límites entre adultos no funcionan, es el momento de intervenir, especialmente si observamos que nuestro peque sufre. Evitando caer en
la sobreprotección, pero sí velando por su bienestar y enseñándoles valores que podemos considerar importantes como el respeto, la asertividad, la tolerancia y la justicia. Al final
somos modelos de conducta y ejemplo para ellos, y todo lo que hagamos, tenderán a imitarlo.

Es cierto que entre niños muy pequeños los conflictos no suelen revestir mayor gravedad, pero si la hay,
es importante actuar y que nuestros hijos e hijas no vean que les dejamos en situación de indefensión ante extraños. No se trata de
regañar a los otros niños ni de imponerles nada, ya que no somos figuras de autoridad para ellos.
Además,
en ningún momento deberíamos educar a los hijos de los demás, pero cuando nuestros peques se ven involucrados en situaciones incómodas o pocos seguras,
sí debemos proteger a nuestros hijos, además de inculcarles valores que consideramos justos. Para nuestro peque
somos su figura de referencia, y no podemos traicionar esa confianza.
6. Evitar el parque
Si al final la situación se repite día tras día y genera una
situación incómoda entre peques y progenitores, lo mejor es
evitar el parque. Al fin y al cabo, en las ciudades suele haber muchas zonas infantiles para pasar un rato con los peques.