Cómo hacer que las vacunas duelan menos

Hay muchas estrategias para disminuir el dolor a la hora de vacunar a los niños

Armando BastidaArmando Bastida7 min de lectura
Cómo hacer que las vacunas duelan menos
Uno de los actos de salud más importantes en lo que a prevención se refiere es el relacionado con las vacunas infantiles. Sabemos que en el futuro las vacunas no se administrarán tal y como se hace ahora, con una aguja y un líquido que producen dolor (se habla de que no necesitarán frío y que se podrán simplemente inhalar), pero como no sabemos cuándo veremos tal cosa, tenemos todos la obligación moral de intentar que los niños y niñas sufran lo menos posible por el acto vacunal. Es por eso que desde hace años se están estudiando las diferentes estrategias que puedan ayudar a aliviar el dolor, sobre todo en bebés, pues no entienden por qué les estamos haciendo daño. Con esa evidencia he querido mostrar cuáles son esas estrategias, para que los progenitores y los profesionales las tengan en cuenta e intentemos, entre todos, disminuir el dolor de las vacunas tanto como sea posible.    

Crema de Lidocaína (EMLA) para el dolor de las vacunas

La crema de lidocaína EMLA (digo el nombre porque no hay otra marca que permita su aplicación en bebés, que yo sepa) es un anestésico local aceptado como “tratamiento” para la hora de realizar algún tipo de punción a bebés y niños pequeños. Su efecto no es milagroso, porque se calcula que reduce el episodio de llanto y dolor de los bebés en un 10-30%, pero puede ser útil si luego se siguen otras estrategias añadidas que disminuyan también el dolor (“muchos pocos hacen un mucho”). Por si hay dudas, decir que se ha visto que la crema no interfiere en la respuesta inmunológica de la vacuna, así que es seguro aplicarla.     Esta crema, para la que es necesaria receta, se tiene que aplicar una hora antes de los pinchazos (mínimo una hora, máximo cinco horas), y debe ponerse en el lugar donde se administrará la vacuna, lógicamente. Si hablamos de bebés, se puede aplicar hasta un gramo para 10 cm2, de modo que habría que poner 0,5 gramos en cada pierna, abarcando una superficie de unos 5 cm2 en cada una. Para saber cuánto es un gramo, se dice que al presionar la crema y salir por la boquilla, un gramo equivale a 3,5 cms de crema (1,7 cms sería lo que se debe aplicar a cada pierna). Aunque siempre es más seguro aplicar una cantidad algo menor, ya que puede ser suficiente con cubrir una extensión de unos 2 cm2 (el pinchazo y el líquido no ocuparán mucho espacio más). Para esta cantidad, entonces, puede bastar con algo menos de un cm por pierna.   Averigua todo lo que hay que saber sobre las vacunas no sistemáticas del meningococo B (Bexsero), del rotavirus (Rotateq y Rotarix) y de la meningitis A, C, W e Y de la mano de Armando Bastida en el Seminario Online "Las vacunas no financiadas"   Una vez puesta, hay que poner un apósito que no la absorba y permita que esté en contacto con la piel en la hora siguiente (podéis pedirlo en la farmacia también). El enfermero o enfermera lo retirará, limpiará la zona y administrará la vacuna.

Tetanalgesia

Aunque muchos profesionales se niegan porque no les va bien pinchar con el niño a la teta, o porque no creen que sirva de nada, se ha demostrado que sí, que poner al bebé al pecho ayuda a disminuir el dolor en los procesos dolorosos puntuales (si necesitáis bibliografía para vuestro profesional sanitario, podéis llevarle esto). Es por eso que se recomienda que el bebé empiece a tomar el pecho al menos dos minutos antes de que se le vayan a poner las vacunas, no solo para que esté succionando, sino para tener claro que está tomando ya leche (tanto la succión como la leche materna ayudan a disminuir el dolor).     Es más efectivo en bebés menores de seis meses, en parte porque a partir de esa edad son más conscientes de la presencia del profesional y muchos se sueltan de la teta para ver qué hace esa persona que se está acercando a su pierna. Gran parte de la disminución del dolor sucede también por tener la teta disponible: le duele, llora, pero como tiene el pecho al lado, lo coge para calmarse.

No tumbar al niño

Aunque es muy habitual tumbar en la camilla al bebé para administrarle de manera más cómoda las vacunas, parece que cuando el niño está en decúbito supino tiene más dolor que si está sentado en el regazo de su madre (o su padre), o en brazos; aunque es probable que más que la posición sea porque no está en brazos de nadie. El caso es que lo recomendable es que esté sostenido por el adulto que lo acompañe (en recién nacidos, de hecho, se recomienda que esté piel con piel o en la teta para hacer la prueba del talón y otros procedimientos dolorosos).    

¿Y en niños más mayores?

A medida que los niños crecen cambian los métodos, porque ya no funcionan los mismos que cuando eran bebés. Poco a poco hay que ir cambiando los métodos de succión por métodos de distracción, porque los niños y niñas, como digo, empiezan a estar más pendientes de lo que les rodea, y de evaluar cuán amenazante es la persona que se acerca. En este sentido, se sugiere:
  • No engañar al niño. Que sepa de antemano que se le va a poner una vacuna, o si no se tiene la certeza de que ese día toque vacuna, que sepa que quizás se le vaya a poner una vacuna (un día antes, el mismo día…). Así no se llevará sorpresas desagradables y tendrá claro que cuando se le dice que hay vacuna, la hay; y que cuando se le dice que no hay vacuna (cuando va al centro a visitarse porque está enfermo, por ejemplo), no la hay.
  • Distraerle. Entre la madre, el padre y el profesional; buscar la técnica que más lo distraiga del momento vacuna. A mí me va bien explicar cuál es el dibujo que les voy a dar cuando acabemos, si quiere de La Patrulla Canina, de Bob Esponja, de Frozen, etc.; si son más mayores, les pido que soplen como si tuvieran delante las velas del cumpleaños y que me ayuden a contarlas, una a una, hasta que acabo; pero todo depende de cómo responda el niño, de si prefiere que la madre le cante o el padre le distraiga, o lo que se les ocurra en cada momento.
  • Que no esté tumbado. De nuevo, lo ideal es que esté sentado y, según la edad y la seguridad del niño o niña, que esté con la madre o el padre, sentado sobre ellos para que lo abracen y le ofrezcan contención (y si hace falta, un poco de sujeción).
  • Usar anestésico tópico. Igual que con los bebés, se puede utilizar crema con lidocaína para disminuir un poco el dolor, aunque hay que ver cuál es la reacción de cada niño, pues así como a algunos niños les calmará saber que la crema les va a ayudar con el dolor, a otros les hará pensar en que puede doler bastante si es necesario llegar a aplicar una crema para que duela menos.
    Porque sí, ya sabemos que es un momento y que todos hemos pasado por eso, pero a nadie nos gusta que nos hagan daño, y si queremos que tengan una mejor relación con las personas "de bata blanca", vale la pena evitar o reducir el dolor, siempre que sea posible. Si tenéis dudas acerca de las vacunas o el proceso de vacunación de vuestros-as peques, en la Tribu CSC tenéis a vuestra disposición a todos los profesionales del equipo de Criar con Sentido Común. ¡Os esperamos! Además, podéis descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto para plataformas Apple como para plataformas Android, y tenéis una semana gratis para probar todas las ventajas de la membresía a la Tribu, realizar todos los cursos online disponibles y consultar a nuestros/as especialistas.