Las
enfermedades cardiovasculares en jóvenes pueden tener un impacto muy negativo sobre la salud del cerebro. Esto es así en general, pero especialmente si aparecen durante la juventud, según revela el estudio CARDIO cuyos hallazgos muestran cómo las personas que desarrollan estas patologías a edades tempranas tienen
hasta el triple de riesgo de sufrir problemas cognitivos y de memoria cuando llegan a la mediana edad.
Los problemas de corazón y los accidentes cerebrovasculares ya se habían asociado anteriormente a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en el caso de los adultos mayores, ha explicado
Xiaqing Jiang, de la Universidad de California (Estados Unidos) y autor del estudio. No obstante, hay mucha menos información sobre cómo afectan estas enfermedades a la cognición y a la salud del cerebro a lo largo de la vida cuando se manifiestan antes de los 60 años. Por este motivo los investigadores se han centrado en esta ocasión en estudiar las enfermedades cardiovasculares en jóvenes.
El estudio CARDIA: Enfermedad cardiovascular precoz y deterioro cerebral
Los resultados de esta nueva investigación se han publicado en
"Neurology", la revista médica de la Academia Americana de Neurología, y muestran que
los trastornos cardiovasculares en etapas tempranas de la vida están relacionados con una pérdida de habilidades cognitivas, el deterioro cognitivo más rápido y una mala salud cerebral en la mediana edad.
"Nuestra investigación sugiere que los 20 y 30 años son un momento crucial para empezar a proteger la salud cerebral mediante la prevención y la intervención en enfermedades cardiovasculares", señalan los autores del estudio.

En la investigación han participado
3.146 personas de entre 18 y 30 años al comienzo estudio, a las que
se siguió hasta 30 años, por lo que al final tenían una edad media de
55 años. Al 5% de los participantes (147) se les diagnosticó
enfermedad cardiovascular precoz, en este grupo se incluyó a los que experimentaron cardiopatía coronaria, ictus, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad de la arteria carótida o arteriopatía periférica antes de los 60 años. La edad media del primer evento cardiovascular fue de 48 años.
Al cabo de tres décadas de seguimiento los participantes realizaron 5 pruebas cognitivas. Los investigadores hallaron que los individuos que habían sido diagnosticados con
enfermedad cardiovascular precoz tuvieron peores resultados las pruebas que medían las capacidades de pensamiento y memoria. Por ejemplo, en una prueba en la que debían recordar una lista de palabras después de 10 minutos de leerlas, los participantes con enfermedad cardiovascular precoz obtuvieron una puntuación media de 6,4 frente a 8,5 de quienes no la padecían.
Enfermedades cardiovasculares en jóvenes: 3 veces más probabilidad de deterioro cognitivo acelerado
Algunos participantes realizaron dos series de pruebas cognitivas a los 25 y 30 años del estudio, y los investigadores comprobaron que
la enfermedad cardiovascular precoz se asociaba a una probabilidad 3 veces mayor de deterioro cognitivo acelerado a lo largo de 5 años, y que un 13% de personas con enfermedad cardiovascular precoz experimentaban un deterioro cognitivo acelerado frente a un 5% de personas que no padecían la enfermedad. Por tanto,
"prevenir estas enfermedades puede retrasar la aparición del deterioro cognitivo y promover un cerebro más sano durante toda la vida", asegura Jiang.
¿Cómo influye la edad en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares?
¿Cómo influye la edad en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ser hombre o mujer? A mayor edad, mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Respecto al sexo,
según la Fundación Española del Corazón, no se acaba de entender por qué
los hombres tienen un mayor riesgo de tener enfermedades cardiacas, pero "lo cierto es que, en promedio, el riesgo cardiovascular de una mujer equivale al de un hombre 20 años mayor".
Uno de los factores más importantes son las hormonas. Se piensa que los estrógenos que produce el ovario tienen un factor protector. "De hecho, es a partir de la menopausia cuando realmente se multiplica el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en la mujer. Pero además, históricamente, los hombres han presentado en mayor proporción otros factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo, la hipertensión, la obesidad, la diabetes y el sedentarismo", aseguran los expertos de la Fundación.
¿Qué es una enfermedad cardiovascular prematura?
Es aquella que se manifiesta de forma temprana, en pacientes a cuya edad no es frecuente padecerla. Por ejemplo, hay
estudios que manifiestan que a pesar de ser poco frecuente en pacientes jóvenes, la cardiopatía isquémica (CI) tiene un impacto sanitario muy importante sobre la supervivencia y la calidad de vida de este grupo, siendo las alteraciones del estilo de vida un factor importante en la aparición de la
cardiopatía isquémica prematura, y
el tabaquismo el principal detonante.
Factores de riesgo
Según la Fundación Española del Corazón,
el alcohol y el tabaco son los responsables del daño cardiovascular precoz en más de un millón y medio de adolescentes españoles. Su consumo durante la adolescencia, incluso en pequeñas cantidades, se asocia con un aumento de la rigidez arterial. Así se desprende también del
estudio ALSPAC publicado por la Sociedad Europea de Cardiología en
European Heart Journal. Según el Dr.
Vicente Arrarte, presidente de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC),
"precisamente el alcohol (75,6%) y el tabaco (34,7%) son las drogas más consumidas por los estudiantes españoles" de 14 a 18 años.
Otra de las causas,
según los especialistas, es la
hipercolesterolemia familiar (HF), un trastorno genético frecuente que se manifiesta desde el nacimiento y que causa un aumento en los niveles plasmáticos de colesterol-LDL (cLDL), xantomas y
enfermedad coronaria prematura. Su detección y tratamiento precoz reduce la morbimortalidad coronaria.
La enfermedad cardiovascular (ECV) prematura, especialmente la coronaria (infarto de miocardio, angina de pecho, etc.), es la manifestación clínica más grave de la HF. La importancia de su diagnóstico precoz radica en la elevada incidencia de enfermedad coronaria en edades tempranas de la vida, tanto en varones como en mujeres. Algunos estudios han demostrado que la aterosclerosis coronaria aparece a partir de los 17 años de edad en los varones y de los 25 años en las mujeres con HF.
La enfermedad clínica ocurre con una antelación de al menos 20 años respecto a las personas no afectas de HF. En este caso, incluso cuando no existan otras causas de infarto, y se sigan hábitos de vida sanos, resulta difícil evitarlo si no se consiguen cifras de colesterol óptimas. Sin tratamiento, al menos la mitad de los pacientes afectos de HF padecerán un infarto de miocardio antes de los 55 años de edad.
El factor obesidad
Numerosos estudios epidemiológicos a largo plazo han demostrado que la obesidad está fuertemente asociada con un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular, mortalidad por todas las causas y mortalidad por cáncer.
En este sentido, España se encuentra a la
cabeza de la obesidad infantil en Europa, junto a Italia y Grecia. Una situación que el colectivo médico considera preocupante porque
el porcentaje de niños, adolescentes y jóvenes que se encuentran por encima de su peso es cada vez mayor. Según el
informe "Prevalencia de sobrepeso, obesidad y obesidad abdominal en población española entre 3 y 24 años" publicado recientemente en la
"Revista Española de Cardiología", se estima que
el sobrepeso en la población de 3 a 24 años alcanza ya el 34,1%, lo que indica un aumento de un 10% respecto a hace 15 años.
"Las cifras nos muestran que este problema está creciendo porque los datos que tenemos del año 2000 del estudio enKid eran del 24%",
señala uno de los autores del informe, el doctor
Javier Aranceta, miembro del Comité de Nutrición de la Fundación Española del Corazón (FEC).
Para la Fundación Española del Corazón hay otro dato aún más preocupante, y es que
la obesidad abdominal, que se considera un parámetro más peligroso para el organismo, afecta ya al 20% de la población estudiada, una cifra que
también ha aumentado, sobre todo en la franja de edad de 12 a 17 años.
"La grasa que se acumula en el entorno abdominal suele tener una acción metabólica más negativa en relación a la enfermedad cardiovascular porque tiene actividad proinflamatoria, lo que supone un efecto más perjudicial, es el llamado riesgo cardiometabólico", manifiesta el doctor Aranceta.
Por eso, resalta el especialista,
resulta cada vez más urgente tomar medidas con las que poder reducir el exceso de peso en la población más joven, asegurándole mayor salud a medio y largo plazo. Pero, ¿por dónde empezar?
¿Cómo prevenir la obesidad y riesgo de enfermedades cardiovasculares?
La Fundación Española del Corazón aconseja las siguientes
medidas para atajar el problema:
- Elegir productos alimentarios más saludables a la hora de hacer la compra familiar y concienciar a los jóvenes para consumirlos en mayor proporción.
- Incorporar la educación nutricional en el curriculum escolar para educar en alimentación y salud a los más jóvenes.
- Incorporar el ejercicio físico a la rutina semanal de los menores, fomentando la práctica de deporte en los niños.
- Controlar el sobrepeso y la obesidad desde la consulta del pediatra.
- Una mayor implicación de las familias en una alimentación saludable.
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Si sospechas de enfermedades cardiovasculares en jóvenes de tu hogar o crees que existen factores de riesgo, como el sobrepeso o el sedentarismo, lo mejor es acudir a un profesional para prevenir o tratar cuanto antes. En la Tribu CSC puedes consultar online a nuestro equipo de expertos/as en salud materno-infantil. Entre ellos/as se encuentra la pediatra Gloria Colli y la dietista-nutricionistaRebeca Pastor.